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¿Que es Megapraxis? El mundo cambia, y el cambio constante es una de las ideas que conciernen a la Megapraxis, (Heráclito: "Todo fluye"). Otra es su universalidad: es global; hay que analizar todo, explicar todo; no nos conformamos con las partes. La realidad siempre es compleja y la complejidad también es megapráctica. Pero no todo va a ser análisis. Debe haber praxis ¿no? Pues eso, propuestas de acción práctica, que es lo que modifica la realidad. En resumen, conocer mejor la realidad para proponer acciones que la transformen, que la hagan progresar, que sumen “cuantos de progreso”. Pasito a pasito. Es muy simple. Pero no es fácil.
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viernes, 18 de noviembre de 2011

El sacrificio (fábula neolítica sobre las crisis y cómo afrontarlas)

Aunque se trataba de un rito muy extendido, Tridia no se fiaba, y no era la única. Los druidas y caciques de su tribu, al igual que los de las demás tribus de la comarca, sostenían que el ritual mantendría a raya a los malos espíritus, esas malas influencias que eran la causa inequívoca de la penosa situación en la que se encontraban. El ritual consistía en sacrificar una cabra en el altar de la aldea. La sangre del animal, untada con grasa en la frente y el pecho de los miembros de la tribu, les protegería del mal. Desde hacía tiempo la desgracia se había ensañado con los pueblos de la comarca. Graves sequías habían provocado malas cosechas; las plagas se cebaban con el ganado; la escasez de comida condenaba al hambre a aquellas gentes que habían conocido la abundancia en épocas no tan lejanas. Otros pueblos de la comarca llevaban más tiempo que ellos sacrificado cabras, lo cual, según los druidas, había evitado males mayores. De hecho, sostenían que cuanto mayor era el sacrificio, más protegidos quedaban. Según ellos, la magnitud del sacrificio tenía que ser pareja a la magnitud de la desgracia que se pretendía evitar. Se decía que en algunos pueblos cuya situación era especialmente grave se había empezado a sacrificar niños con el fin de alejar la desgracia.  Sin embargo, algunos pensaban que esto ocurría porque no quedaban cabras que sacrificar.
Tridia no se fiaba, y no era la única. Ella, al igual que otros habitantes del pueblo, no encontraba satisfactoria la explicación que les daban los druidas y los caciques, sobre las causas de aquella penosa sucesión de desgracias que les afectaba tan severamente  Las dudas acechaban ¿que habían hecho para provocar la ira de los espíritus? ¿por qué les castigaban tan severamente? ¿de qué modo sacrificar animales y untarse con su sangre iba a protegerles del mal? Tridia comenzó a atisbar una explicación alternativa: la sequía había provocado malas cosechas, y ello debilitó al ganado, que empezó a caer enfermo; todo ello redujo la comida disponible y extendió el hambre y la enfermedad en los habitantes de la comarca. La solución adoptada era contraproducente: sacrificando cabras u otros animales no solo no iban a evitar sus problemas sino que los iban a agravar, pues la comida iba a escasear aún más. Es más, la unción de sangre de animales enfermos, como la mayoría de los que se sacrificaban, parecía tener relación con aquella plaga de enfermedad febril que había empezado a afectar a muchos de los habitantes de la comarca coincidiendo con el auge de los sacrificios. Y todo eso por no hablar de los sacrificios de niños, verdadero suicidio colectivo para estos pueblos que estaban de esta manera comprometiendo su supervivencia.
El día señalado para el sacrificio, los druidas mandaron traer una cabra. Eligieron una cabra sana y hermosa.  La llevaron al altar, donde procedieron con el ritual. Los habitantes del pueblo, hambrientos, enfermos, cansados, desanimados, asistieron impávidos al desangrado de la cabra. Tridia no aguantó más. Gritó: ¡vamos a comernos la cabra! Otros gritaron: ¡repartámosla entre todos! ¡las mejores raciones para los enfermos y los niños! Los druidas no podían creerlo. El consumo de la carne de la cabra sagrada traería un sinfín de desgracias al pueblo y así lo advirtieron a quien quiso escucharles, pero la mayoría del pueblo se abalanzó sobre la cabra, comenzando a despiezarla y a repartir los despojos. Los caciques advirtieron que si no se efectuaba el ritual tal y como lo hacían en otros pueblos, nunca cesarían de ocurrir desgracias. Pero ninguna de estas advertencias desanimó a aquellos seres hambrientos, que dieron buena cuenta de aquella hermosa cabra.
Con el estómago lleno, aquellas gentes emprendieron sus labores con más empeño que hasta entonces, pues el hambre y la enfermedad son malos compañeros del trabajo productivo. Araron los campos, sembraron, construyeron corrales para separar a los animales sanos, cuidaron de sus familiares enfermos con más fuerza...y la lluvia, que, aunque a veces tarda en aparecer, al final siempre llega, cumplió su eterno papel en el ciclo de la vida. Volvió la abundancia a la tribu. Los druidas y caciques revisaron sus teorías, y Tridia fue recordada como la que cambió la forma antigua de pensar por otra mucho más interesante y poderosa. Se llamó razonar.



Más cuentos del 15M en este blog:




martes, 12 de julio de 2011

Perelman

¿Alguna vez se ha preguntado quien es la persona más inteligente del planeta? El paradigma dominante sostiene que el puesto en el escalafón profesional y social se alcanza en función de la valía y los méritos del individuo. Según este paradigma, lo normal sería que alguien con una gran inteligencia ocupara un puesto preeminente en la sociedad, quizá un rico empresario, un poderoso banquero, o un carismático líder político. Quizá alguien con grandes responsabilidades en la judicatura. O quizás podría tratarse de un reconocido artista de gran éxito. Tampoco debería extrañar que una persona dotada de una inteligencia extraordinaria ocupara una elevada posición en el escalafón académico. El paradigma dominante es, en cierto sentido, tranquilizador para la sociedad, ya que,:si fuera cierto, la sociedad misma estaría liderada por personas inteligentes, que procurarían el bien común con mayor eficacia que si fueran estúpidos (ver entrada anterior en este blog: http://megapraxis.blogspot.com/2011/04/las-leyes-fundamentales-de-la-estupidez.html).
La mala noticia es que el paradigma dominante no es cierto, o al menos, no siempre, y cuando la excepción es tan llamativa como la que vamos a contar, hay que cuestionar la teoría, ya que las cosas son seguramente más complejas de lo que sostiene el excesivamente simple paradigma. La historia de Grigori Perelman (en la foto), no solo no encaja con el paradigma, sino que lo cuestiona severamente.
¿Que quien es Grigori Perelman? Posiblemente, la persona viva más inteligente sobre la Tierra. Matemático nacido en Moscú en 1966. Se doctoró en matemáticas en la Universidad de Leningrado (hoy San Petersburgo), y tras desempeñar diversos puestos de investigación en prestigiosas universidades norteamericanas en los años '90 del siglo XX, recibió ofertas para trabajar en universidades de élite como Princeton y Standford, que rechazó para volver a Rusia en 1995, incorporándose a un puesto de investigación en el Instituto Stelkov de San Petersburgo. Desde entonces hizo aportaciones sobresalientes en su campo de actividad, que culminaron en 2002 con un logro descomunal, solamente al alcance de los grandes genios: probó la conjetura de Poincaré, un problema planteado en 1904 y al que varias generaciones de matemáticos, incluyendo los más grandes del siglo XX, se habían enfrentado sin éxito. Desde 1999 el Instituto Clay de Matemáticas ofrecía un millón de dólares a aquél que resolviera alguna de los siete "conjeturas del milenio" entre las que se incluía la conjetura de Poincaré. Existía un consenso en que la resolución de cualquiera de ellas sería un hito en la historia de las matemáticas.
La forma que adoptó Perelman para comunicar su gran logro a la comunidad matemática no siguió los cauces convencionales. Crítico con las publicaciones oficiales, que habían dificultado la publicación de sus trabajos previos, Perelman decidió hacer pública su demostración a través de ArXiv, una página web de libre acceso de contenidos científicos, que no son sometidos a "revisión por pares" como las publicaciones convencionales. Sin embargo, una vez hecha pública su demostración, la comunidad matemática pudo comprobarla y reconocer su enorme mérito. En 2006 se le concedió a Perelman la medalla Fields (el "premio Nobel de las matemáticas"), pero éste la rechazó. Argumentó que lo importante para él era que él había probado la conjetura, y el premio para él era "irrelevante". Agregó que no le interesaban ni la fama ni el dinero, y que no quería estar todo el tiempo en el punto de mira, observado como un bicho raro.
¿Y que pasó con el "premio del milenio"? Recordemos que había un millón de dólares en juego, y Perelman se había hecho acreedor al mismo al probar la conjetura de Poincaré. El Instituto Clay concedió el premio del milenio a Perelman en 2010, pero este también lo rechazó. Esta vez argumentó que no consideraba justo que no incluyeran con él a otro matemático, Hamilton, que había hecho importantes contribuciones a la resolución del problema, contribuciones en las que se basó Perelman para acometer la prueba definitiva. Añadió que "no le gustaban las decisiones de la comunidad matemática organizada" y que "las consideraba injustas".
Los lectores ya se habrán hecho una idea de lo poco convencional de la figura de Perelman. Está claro que no le gusta la fama y el dinero, y que es un genio. ¿Que ha sido de este genio desde entonces? Pues lo poco que se sabe está rodeado de cierto halo de leyenda y misterio. Al parecer hace años que dejó su puesto en el Instituto Steklov, donde investigaba, y parece que ha abandonado definitivamente las matemáticas. Ahora no tiene empleo y vive con su madre en San Petersburgo. No hace apariciones en público y de las pocas ocasiones en que sus pensamientos han llegado a la prensa (evita a la prensa, pero no ha podido evitar que gente con la que tiene relación hable de él y cite sus palabras) cabe decir que son para expresar su disgusto por la falta de ética en su profesión. "No es la gente que rompe las reglas éticas la que es considerada como invasora. Es gente como yo los que acabamos aislados". 
Este es el destino del ser humano más inteligente sobre la Tierra. Seguramente hoy disfrutará felizmente tocando el violín (instrumento que domina) o jugando al ping-pong (deporte al que tiene gran afición). Difícil predecir este destino siguiendo el paradigma dominante.

jueves, 2 de junio de 2011

Los límites del conocimiento científico (I)



En nuestros días se acepta de un modo generalizado que la base del progreso de la Humanidad reside en el avance del conocimiento científico. Por eso, reconocer que éste tiene límites produce cierta inquietud. ¿Existen limites al conocimiento científico? ¿Hay preguntas que la ciencia no puede responder? Vamos a explorar un poco este campo. 

Para empezar, la ciencia excluye cuestiones metafísicas como ¿existe Dios? Estas cuestiones no pertenecen al ámbito científico, que es el de la razón. El dominio de lo sagrado es lo irracional, lo milagroso, lo intangible... Por tanto, excluimos ya lo irracional de nuestro campo. Centrémonos en lo racional, que es lo que nuestra razón puede abarcar. Dentro de lo racional encontramos sin duda cuestiones que hoy día parecen fuera del alcance de la ciencia, pero cuya respuesta sin embargo es previsible que sea accesible a ésta. Quizá hoy no podamos responder si existe vida fuera de la Tierra, pero no nos cabe ninguna duda de que la ciencia puede arrojar luz sobre esta cuestión, y posiblemente desvelarla por completo algún día. Nos preguntamos por algo más profundo: dentro del ámbito de la ciencia, ¿hay preguntas que el ser humano no puede –ni podrá– responder?
La cuestión de los límites del conocimiento no es nueva. Por no ir muy lejos, a principios del siglo XX, Bertrand Russell halló una contradicción esencial que hizo temblar los fundamentos de las matemáticas. Ahondando más en la herida, Kurt Gödel, en 1931, demostró que en cualquier sistema matemático ó lógico, hay proposiciones que, aún teniendo sentido, no se pueden probar ni rechazar. Son sencillamente “indecidibles”. Paúl Cohen elaboró incluso un “catálogo” de cuestiones indecidibles en matemáticas. ¿Responden estos enunciados a la pregunta formulada arriba? ¿Son estos enunciados “preguntas científicas”? Pues bien, las matemáticas son una herramienta fundamental para la ciencia, pero ni su objeto de estudio ni su método son los mismos que los de la ciencia experimental. Mientras ésta se ocupa de comprender la Naturaleza, a través del método científico, basado en la observación y la experimentación, las matemáticas se ocupan de las leyes que rigen en el mundo de los números, probadas mediante demostraciones irrefutables, a través de una secuencia de pasos gobernada por la lógica. Así pues, la pregunta que buscamos no está entre estos enunciados “indecidibles”.
¿Descartamos también el límite que supone el principio de incertidumbre de Heisenberg (1)? De la aplicación de este principio podrían surgir un sinfín de preguntas sin respuesta, del tipo: ¿cual es la posición y la cantidad de movimiento exactas de un determinado electrón en el átomo X? Pero desde su formulación, en 1927, esta limitación no parece haber obstaculizado la marcha de la física de partículas, acostumbrada ya al cálculo de probabilidades para resolver sus problemas.
Sin embargo, hay un problema científico de primera magnitud sobre el cual se cierne una seria objeción lógica, objeción que, en último término, impediría su resolución. El problema es la comprensión del cerebro: ¿podemos los seres humanos comprender el funcionamiento de nuestro cerebro? O de otra manera: ¿puede el cerebro humano comprenderse a sí mismo? El cerebro es un órgano singular en muchos aspectos. Según.Rita Levi-Montalcini, neurobióloga y primera mujer galardonada con el Premio Nobel de Medicina y Fisiología (1986), “el cerebro es un órgano mucho más complejo que cualquier otra estructura orgánica”(2). Desentrañar los secretos de su tremenda complejidad ha sido desde siempre un reto para la ciencia, y aún hoy constituye uno de los temas más representativos de lo que se ha dado en llamar “ciencia de frontera”. El estudio del cerebro ha fascinado a grandes científicos, desde Ramón y Cajal hasta la citada Rita Levi-Montalcini o David H. Hubel, por citar solo algunos de los nombres más relevantes de entre los galardonados con los diez Premios Nobel otorgados hasta ahora a investigaciones sobre neurobiología. Como puede imaginarse, el estudio del cerebro y el sistema nervioso es un área de investigación tremendamente activa. Fruto de este interés se han producido grandes avances en el conocimiento del cerebro y su funcionamiento. Sin embargo, hay que destacar que estos avances han tenido lugar principalmente en relación las actividades “básicas” del cerebro, las relacionadas con la locomoción, la percepción, etc., y que cuanto más evolucionadas (más “humanas” podríamos decir) sean estas actividades cerebrales, más difícil es avanzar en su conocimiento.
¿En qué consiste la objeción lógica mencionada anteriormente? ¿Por qué el cerebro no puede ser comprendido por el cerebro? Citando a Monod: “El lógico podría advertir al biólogo que sus esfuerzos para ‘comprender’ el entero funcionamiento del cerebro están condenados al fracaso porque ningún sistema lógico sabe describir integralmente su propia estructura”(3). El neurobiólogo David H. Hubel, discutiendo sobre este tema, lo explica muy gráficamente: “Nadie puede levantarse en el aire tirando de los cordones de sus zapatos”(4). Pero ni Monod ni Hubel se resignan a aceptar esta limitación lógica. Ambos argumentan que estando aún lejos de comprender el cerebro en su totalidad, queda mucho espacio para avanzar, y se han producido enormes avances en el conocimiento del cerebro. En definitiva, lo anterior no invalida al cerebro como objeto de estudio.
Habiendo leído lo anterior, un niño de 9 años se preguntó: ¿Y muchos cerebros? Esto realmente sitúa el problema en sus justos términos: ¿podrán los cerebros de muchos seres humanos, investigando coordinada y eficazmente durante generaciones, finalmente comprender el funcionamiento del cerebro humano?


(1) Según este principio físico,  al determinar simultáneamente ciertos pares de variables físicas, como son, por ejemplo, la posición y el momento lineal de un objeto, cuanta mayor exactitud se obtenga al medir una de ellas, menor será la precisión al medir la otra variable. Este efecto es particularmente notable a escala atómica (cuántica), e introduce un conocimiento de la física basado en probabilidades.
(2) R. Levi-Montalcini. NGF: Hacia una nueva frontera en la neurobiología. Alianza Ed. Madrid. 1993.
(3) J. Monod: El azar y la necesidad 3ª ed.. Tusquets, Barcelona. 1985.
(4) D.H. Hubel. El cerebro.3ª ed.. Libros de Investigación y Ciencia. Labor, Barcelona. 1980.

lunes, 25 de abril de 2011

Cambio climático y deformación asimétrica de la realidad

Cambio climático, calentamiento global...¿que podemos añadir desde este blog a lo mucho que hay ya escrito sobre este asunto? Pues una pequeña reflexión sobre un aspecto que no tiene que ver con el centro del problema -la Tierra, el único planeta que por el momento podemos habitar, se está calentando a un ritmo sin precedentes en la historia- sino con un aspecto quizá marginal, pero consideramos que importante: la aceptación "asimétrica" del problema según la ideología del sujeto que se enfrenta a la cuestión.
Vayamos por partes. Por un lado, los científicos nos muestran, sin el más mínimo asomo de duda, un hecho (no una opinión, ni una posibilidad, no: un HECHO cierto e incontrovertible, ver gráfica más abajo) como es que la temperatura media del planeta se ha elevado 1.5 grados centígrados en los últimos 50 años, y que esto va a continuar progresando hasta hacer inhabitable buena parte del planeta si seguimos quemando combustibles fósiles y produciendo dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero al ritmo que lo hacemos actualmente. La habitabilidad futura del planeta depende, pues, de lo que hagamos ahora con los combustibles fósiles.

Esto es muy sencillo de entender, y fácil de demostrar. No requiere costosos sistemas de medición ni complejos modelos matemáticos de difícil comprensión. La red de estaciones meteorológicas y las series de datos históricos recabados por éstas nos muestran una realidad muy preocupante para el destino de la humanidad. La gráfica que mostramos arriba, sacada de un estudio publicado en la revista Nature en 2008, no deja lugar a dudas. Es fácil de interpretar: a la izquierda, eje vertical, la temperatura media mensual de la tierra en cada uno de los años de la serie que se representa en el eje horizontal. De arriba a abajo, 4 gráficas nos muestran, respectivamente, los datos térmicos globales (sin filtrar), las oscilaciones internas (ENSO, "El Niño Southern Oscillation", la conocida oscilación periódica del hemisferio sur; y COWL, "cold oceans–
warmland" el equivalente de "El Niño", pero en el hemisferio Norte) que podrían afectar a los datos globales presentados arriba, y, por último, los datos, una vez filtrados (corregidos) para minimizar la influencia de las oscilaciones internas. Tanto considerando la influencia de las oscilaciones internas como sin considerarla, la conclusión es la misma: la Tierra se está calentando, y este calentamiento es más intenso y más rápido en los años más recientes.
Ya se han empezado a notar los efectos del calentamiento. Los casquetes polares se están descongelando, diversas enfermedades normalmente restringidas a los trópicos se están haciendo cada vez más presentes en regiones donde no habían sido nunca observadas, desastres meteorológicos como huracanes, tifones, etc son cada vez más intensos y frecuentes, etc, etc. Pero lo que nos aguarda en un plazo no demasiado lejano (lo veremos muchos de nosotros) es una situación sin precedentes para la que tendremos que prepararnos adecuadamente, porque va a afectar a nuestro modo de vida, a nuestros recursos, a nuestra salud. Lo racional es intentar cambiar ese destino, y en cualquier caso tratar de prevenir sus efectos, además de prepararse y adaptarse como especie a las nuevas condiciones ambientales, cuando esto sea posible.
Pues bien, llegamos al tema central de esta entrada, es decir, lo que nos llama la atención como megaprácticos. ¿Como encaja la gente este tema? Como en muchos otros casos, se produce una asimetría en la aceptación de este tipo de información (repetimos, son hechos, no opiniones). Mientras que en medios generalmente de la izquierda política, no se pone en duda la veracidad del hecho y sus consecuencias (de una forma un tanto acrítica, hay que reconocer), en medios que podríamos caliificar en general como "conservadores", el cambio climático, o calentamiento global, se pone permanentemente en duda, cuando no se niega de medio a medio.
¿Por que ocurre esto? Parece que entre los conservadores se considera que el mundo actual, cuya economía está basada en el consumo de bienes para cuya fabricación, transporte, comercio, etc se requiere un gran consumo de combustibles fósiles, es lo bastante perfecto como para que ninguna medición científica lo pueda estropear: "No dejes que un hecho científicamente demostrable estropee tu fe en la economía de mercado" podria ser su eslógan. En este tema se produce una "deformación asimétrica de la realidad" (ver entrada del 2 de enero de 2011, en este mismo blog) muy acentuada, tal vez la más acentuada que conocemos. Para un "creyente" en la bondad esencial de la economía neoliberal, esta especie de "rebeldía" de la Tierra no puede ser cierta. Los efectos de la explotación exhaustiva de los recursos terrestres no puede volverse contra el género humano. Entonces se buscan explicaciones alternativas. Los prejuicios ideológicos no permiten admitir que el sistema económico vigente es la causa del desastre. Lo que se cuestiona, entonces, es, o bien la veracidad de los datos científicos (que son difíciles de cuestionar, francamente), o bien el alcance y consecuencias de esos datos. Es cierto que hay escépticos que, admitiendo la cuestión central (que la tierra se está calentando), ponen en duda que sea la actividad humana la que cause tal calentamiento, y buscan teorías que permitan explicar este calentamiento por causas naturales (ciclos geológicos o solares, por ejemplo). Esta reacción es también falaz, pues viene provocada por prejuicios ideológicos irracionales que impiden aceptar la interpretación más plausible, el origen antropogénico del calentamiento global, un hecho para el que existe evidencia científica abrumadora.
En resumen, el cambio climático representa un caso excepcionalmente claro de deformación de la realidad (en este caso, negación de los hechos probados) para que un sector de la población se siga sintiendo cómodo con un modelo de sociedad responsable de la generación de "entropía" en forma de calor, contaminación, resíduos, etc en el plano ambiental, pero también de "entropía social" en forma de parados, excluidos sociales y desigualdad entre personas. Algún otro dia abordaremos este tema de la entropía social y cómo los creyentes en la economía neoliberal (no olvidemos que este es el signo que nos gobierna, da igual el partido en el poder) limpian sus mentes y sus conciencias con ideas "originales" para eludir poner en cuestión "su sistema".

sábado, 16 de abril de 2011

Las leyes fundamentales de la estupidez humana

Todo el mundo posee una idea intuitiva de lo que es la inteligencia, e igualmente de su carencia, la estupidez. Sin embargo, definir, medir, sistematizar estos conceptos, definir escalas, tipos, etc, son tareas arduas de las que se ocupan psicólogos que aun no han alcanzado un consenso universal en este campo. Por eso, conseguir una definición clara de lo que es y en que consiste actuar de forma inteligente es una tarea difícil que hay que valorar en su justa medida. Pero si además se describe en términos sencillos, fáciles de entender, accesibles a todo el mundo, universales, entonces estamos ante una gran obra. Y si encima se hace en tono humorístico, con un trasfondo crítico, y la dosis justa de ironía, seguramente estamos hablando de la obra de un genio: Carlo María Cipolla y su "Allegro ma non troppo". 
¿Quien era Carlo María Cipolla? ¿Que es allegro ma non-troppo? ¿Que son las "leyes fundamentales de la estupidez humana? Pues vayamos por partes. Carlo Maria Cipolla era un economista e historiador de su disciplina. Un erudito. Un sabio. Un académico con gran perspicacia, clarividencia y sentido del humor. Nació en Italia en 1922. Allí estudió y fue profesor en varias universidades. Marchó a completar su formación en París, Londres, y más tarde en Estados Unidos, donde ejerció la docencia como catedrático en la Universidad de Berkeley. Murió en 2000. "Allegro ma non troppo" es un ensayo en tono humorístico, escrito para divertir a los amigos, circulando primero de mano en mano, luego en fotocopias, y que poco a poco transcendió del ámbito próximo a Cipolla, hasta que fue editado en 1988 (versión en español en Mondadori, 1991). Consta de 2 ensayos independientes. Mientras que el primero, titulado "El papel de las especias (y de la pimienta en particular) en el desarrollo económico de la Edad Media" es una parodia de los excesos en la interpretación de la historia económica, escrito al modo de artículo académico, el segundo, que es el que nos interesa aquí, se titula "Las leyes fundamentales de la estupidez humana". Como ocurre a menudo cuando el humor se hace con inteligencia, describe de un modo sorprendente el comportamiento humano (no solo el estúpido, de hecho, establece una regla de clasificación muy útil, aplicable -y aplicada- a diversos campos de la actividad humana). Haremos un breve resumen, pero aconsejamos la lectura y disfrute de este pequeño ensayo de apenas 27 páginas.
Comienza por señalar que la humanidad se encuentra en un estado deplorable (en eso no ha cambiado nada desde 1988) lo cual es normal, si tenemos en cuenta que el mundo cuenta con un influyente grupo de personas que actúan aparentemente sin coordinación, pero en sintonía, y tienen mucho poder: los estúpidos. A continuación analiza las leyes que gobiernan la estupidez humana:
-Primera: "Siempre e inevitablemente, cada uno de nosotros subestima el número de estúpidos que circulan por el mundo". Esto es por dos motivos: 1- personas que uno ha considerado racionales en el pasado se revelan como estúpidas de repente, y 2- nuestra actividad se ve obstaculizada continuamente por estúpidos con los que uno no contaba, que van apareciendo inesperadamente en el camino. La primera ley se traduce en que la proporción de estúpidos (e) en la población siempre es mayor que lo que nosotros mismos creemos.
-Segunda: "La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de esa persona". O lo que es lo mismo, la proporción (e) de estúpidos es la misma sea cual sea el grupo humano del que estemos tratando. Pone un ejemplo: en el ámbito universitario hay, de forma muy general, cuatro grandes grupos, bedeles, estudiantes, empleados y cuerpo docente. Pues bien, un "estudio" reveló que la proporción (e) de estúpidos era la misma en los cuatro. Es más, esa proporción no varía, por ejemplo, entre la élite de los galardonados con el premio Nobel. Es una ley que si bien diferencia a una parte de la población -los estúpidos-, es una propiedad bastante igualitaria por cuanto afecta del mismo modo a hombres y mujeres, a países ricos y pobres, a todas las clases sociales, niveles educativos, etc. Y siempre (primera ley) es subestimada.
Antes de pasar a la tercera ley, hay que describir que se entiende por estúpido. Para ello, Cipolla nos proporciona una herramienta gráfica muy sencilla a la vez que poderosa. Una representación en dos ejes perpendiculares nos permite describir los resultados de cada interacción entre dos personas (cada transacción, cada "ayuda", cada "favor", cada "zancadilla", etc, etc). El eje horizontal (x) es el beneficio que resulta de esta interacción para el indivíduo "A", y el eje "Y" el beneficio para el indivíduo "B". Supongamos que "A" es el lector de este blog. Como vemos en el gráfico de la figura a continuación, los dos ejes dividen el plano en 4 cuadrantes, que llamaremos I, M, E y H.




El cuadrante I representa los resultados que han sido positivos para ambas partes. Es la sección del plano que recoge los resultados de acciones "inteligentes", que son aquellas que procuran ganancia tanto para nosotros como para los demás. El cuadrante M recoge resultados buenos solamente para una de las partes, el lector, mientras que es perjudicial para la otra parte. Son los resultados de acciones "malvadas", aquellas que solo buscan el beneficio propio aunque sea a costa de perjudicar a los demás. El cuadrante H, por el contrario, recoge los resultados de acciones que son buenas para los demás, pero malas para uno mismo, que en este caso obra como un "ingenuo". El ultimo cuadrante (E) es el más interesante, pues recoge resultados malos para ambas partes. ¿Como es posible? Solamente si el responsable es un estúpido. Y esto nos lleva a la tercera ley:
-Tercera: "Una persona estúpida es aquella que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener al mismo tiempo un provecho para si, o incluso obteniendo un perjuicio". 
En efecto, los estúpidos (y su cualidad, la estupidez) pueden definirse como aquellos que en sus acciones perjudican tanto a los demás como a sí mismos. Según Cipolla, no hay otro grupo humano más peligroso que este, ni siquiera los malvados, porque mientras éstos deben limitar sus acciones a aquellas que no solo eviten perjudicarse a si mismos, sino además les hagan obtener un beneficio, los estúpidos no tienen límites. Son capaces de hacer cosas inauditas, sin tener en cuenta que perjudicarán tanto a ellos como al resto de las personas. Por ello son muy peligrosos, porque esas acciones son imprevisibles. Un malvado es hasta cierto punto previsible: su previsibilidad reside en su búsqueda de beneficio. Puede ser más inteligente (en este caso sus resultados se aproximarán más al lado positivo del eje X y se alejarán del lado negativo del eje Y) o menos (ocurrirá lo contrario). Podemos incluso pintar una diagonal en la bisectriz del cuadrante M para distinguir las acciones predominantemente inteligentes de los malvados (lado superior de la bisectriz) y las predominantemente malvadas (lado inferior). Las primeras procurarán mayor beneficio al malvado sin causar demasiados perjuicios a los demás. Las segundas tendrán poco beneficio para el malvado a cambio de grandes perjuicios para los demás. 
Sin embargo la capacidad de causar estragos de los estúpidos es ilimitada. Tengamos en cuenta, dice Cipolla, en la exquisita proporción e de estúpidos situados en posiciones privilegiadas de poder, gobiernos, grandes empresas multinacionales, organismos internacionales, centros de decisión que pueden cambiar el mundo, arruinar en un solo momento años de esfuerzos por mejorar de forma inteligente la vida de las personas (al contrario que la estupidez, la inteligencia requiere mucho esfuerzo para ponerla en práctica). Ademas, otra característica del estúpido es que no sabe que lo es. Mientras los inteligentes, los malvados y los ingenuos suelen tener noción de que lo son, los estúpidos no tienen ni idea, y ello les confiere una mayor peligrosidad, si cabe.
-Cuarta ley: "Las personas no estúpidas subestiman el poder nocivo de las personas estúpidas". El no tener en cuenta este hecho ha causado pérdidas irreparables a la humanidad.
-Quinta ley (corolario): "La persona estúpida es el ser más peligroso que existe". 
Puede parecer que en las sociedades en decadencia (la nuestra lo es) el porcentaje de estúpidos es mayor que en las sociedades en ascenso, pero esto no es así. Sin embargo, existe un efecto que podría "amplificar" el efecto de las acciones de los estúpidos en las sociedades en decadencia, y es que éstas son más tolerantes para con los estúpidos. Además, en las sociedades en decadencia existe una alarmante proporción de malvados con elevado porcentaje de estupidez en el poder, del mismo modo que entre los que no están en el poder aumenta el número de incautos. Tales cambios en las proporciones de no estúpidos en la población incrementa el poder destructivo de éstos y conduce al país a la ruina.


jueves, 27 de enero de 2011

Una mota azul pálido

Para celebrar que llevamos un mes con el blog abierto, vamos a recordar aquí a ese gran divulgador de la ciencia que fue Carl Sagan (1934-1996). Lo vamos a hacer con un texto suyo. Se titula "A pale blue dot" ("Una mota azul pálido"). Se trata de  un comentario a una fotografía (la que ilustra esta entrada) tomada por la nave Voyager 1 en 1990, en la que aparece la tierra como un pequeño punto azul pálido en medio de la inmensidad del espacio. Es un texto bastante conocido y reproducido, pero quizá no lo es tanto en español. Aqui presentamos el texto en traducción propia. Huelga añadir nada. Carl Sagan lo ha dicho ya todo, y de una forma inmejorable. Que lo disfrutéis.

Una mota azul pálido
Desde este distante punto de mira, la Tierra no despierta un particular interés. Pero para nosotros es diferente. Mira otra vez esa mota. Eso es aquí,  es casa, somos nosotros. En él se encuentra todo aquel a quien amas, todo aquel a quien conoces, todo aquel de quien has oído hablar, cada uno de los seres humanos que existieron, que vivieron sus vidas.
La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol.
La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades visitadas por los habitantes de una esquina de ese pixel para los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida.
Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.
La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.
Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido.


NOTA AÑADIDA A POSTERIORI: la web www.amazings.es se ha hecho eco de una bonita versión artística del texto de Carl Sagan. El link es: http://amazings.es/2011/04/10/nueva-version-del-punto-azul-palido-de-sagan/. La han subtitulado en español y merece la pena. Es precioso. 

viernes, 14 de enero de 2011

Mártires de la ciencia (I): "Y sin embargo, se mueve..."

Con la religión hay que tener paciencia. La Iglesia católica no reconoció oficialmente que la Tierra giraba alrededor del Sol hasta 1822. Habían pasado 279 años desde que Copérnico lo propusiera como modelo que explicaba satisfactoriamente el movimiento de los planetas -en su famosa obra De revolutionibus orbium caelestium, publicada el año de su muerte-, 222 años desde que Giordano Bruno fuera quemado en la hoguera por defender esta idea, y 189 años desde que Galileo fuera condenado a abjurar de ella y a no enseñarla a sus alumnos. Cuentan que abjuró, si, pero por lo bajini pronunció unas palabras: "Eppur si muove" (y sin embargo, se mueve). De haberlas pronunciado en alto posiblemente le hubieran quemado vivo, como pocos años antes hicieron con Bruno.
Las nuevas ideas tardan en ser aceptadas, especialmente si no le gustan a la Iglesia. Pero para la Iglesia, lo más peligroso de las ideas de Galileo no era la defensa del modelo copernicano -en el centro del sistema solar está el sol, y no la tierra-; ni siquiera sus grandes descubrimientos -que hizo muchos en su vida-. Lo realmente desafiante de Galileo fue que sostenía que existen leyes en la naturaleza, y que el intelecto humano puede comprenderlas, empleando para ello la observación y la experimentación. Esto, que es la esencia del método científico y que hoy día nos parece tan natural, representaba una revolución en el siglo XVII. Es en este punto en el que arranca la ciencia moderna. Hasta entonces había dominado el pensamiento escolástico. Era más importante la autoridad, lo que decían los viejos libros, Aristóteles, Santo Tomás, el primer motor inmóvil, todas aquellas ideas que conducían a un Dios reinante sobre todas las cosas. La naturaleza era un canto a lo Divino. Había dos mundos: el inmaterial -el alma, la mente, las ideas- y el material -la materia-, y éste estaba por debajo de aquél. De ninguna manera podía una cuestión material poner en tela de juicio las grandes ideas iluminadas por Dios. No había sitio para la observación y la experimentación. Pero Galileo hizo añicos todo aquello. Descubrió que el mundo físico está regido por leyes universales, lo cual, para mas INRI -nunca mejor dicho- restringía un poquito el poder de Dios, pues tales leyes son inmutables, es decir, ni Dios puede cambiarlas, y no olvidemos que un atributo divino es la omnipotencia. Esta idea central en la obra de Galileo marca el fin de la hegemonía de una forma de ver el mundo y el principio del racionalismo. Desde entonces esta forma de ver el mundo ha proporcionado conocimiento y progreso a la humanidad en un grado sin precedentes. Desde entonces la antigua concepción del mundo no ha hecho sino perder terreno. En eso consiste la osadía de Galileo, que, aún hoy, cierto sector de la Iglesia no perdona. Basta darse una vuelta por Internet para oler el tufillo característico de la intolerancia religiosa que emana de algunas páginas web que hablan sobre el genio de Pisa -por cierto, vergüenza ajena da el artículo de Wikipedia sobre el gran científico ¿quien es responsable de semejante atrocidad?- para darse cuenta de que la irritación que produjo en la curia romana llega hasta nuestros días.
En fin, hay que tener paciencia. En 1992,  la Iglesia Católica reconoció que la condena a Galileo había sido una equivocación. ¡Enhorabuena, Galileo, aunque 359 años tarde! En 2000 la misma Iglesia reconoció que tampoco acertó que digamos mandando a la hoguera -literalmente- a Giordano Bruno. Aquí tardó 400 años. A ver cuando nos sorprenden con Andreas Vesalio y otros tantos mártires de la ciencia.