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¿Que es Megapraxis? El mundo cambia, y el cambio constante es una de las ideas que conciernen a la Megapraxis, (Heráclito: "Todo fluye"). Otra es su universalidad: es global; hay que analizar todo, explicar todo; no nos conformamos con las partes. La realidad siempre es compleja y la complejidad también es megapráctica. Pero no todo va a ser análisis. Debe haber praxis ¿no? Pues eso, propuestas de acción práctica, que es lo que modifica la realidad. En resumen, conocer mejor la realidad para proponer acciones que la transformen, que la hagan progresar, que sumen “cuantos de progreso”. Pasito a pasito. Es muy simple. Pero no es fácil.
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sábado, 18 de junio de 2016

Nueva geometría electoral, 2016: Reflexiones

Estamos en plena (re)-campaña electoral, a 8 días de las elecciones generales, las segundas en 6 meses. Esta circunstancia tan especial se debe a unos resultados electorales sin precedentes en las anteriores elecciones del 20 de diciembre pasado, que no han dado como resultado un gobierno por falta de apoyo mayoritario a un candidato a la investidura en el Congreso. Es curioso que nadie hubiera previsto que esto podría pasar, ni siquiera los próceres que redactaron la Constitución de 1978, aún vigente tras 38 largos años, y en consecuencia, tengamos que repetir el proceso 6 meses después, En estas circunstancias, quiero compartir algunas reflexiones aqui, con la esperanza de que sirvan para al menos discutir sobre ello y abrir el campo de debate un poco más allá de lo que permiten los canales de comunicación habituales, bastante estrechos estos días.

Primera reflexión: Los resultados del 20 de diciembre han sido consecuencia de un proceso, iniciado hace unos cuantos años, de pérdida de credibilidad del sistema político, que está ocurriendo no solo en España sino que es bastante global. El por qué se ha producido esa pérdida es obvio: el poder político no solo se ha olvidado de trabajar para el bien común, como es su obligación, sino incluso de disimular que para quien realmente trabaja es para el poder económico, el cual ostenta el poder real. Esto se ha ido haciendo cada vez más evidente, sobre todo en los ultimos años. Podemos rastrear en la historia reciente ese desencuentro creciente entre el sistema y la gente de a pie: Uno de los acontecimientos que más claramente lo evidenció fue el malestar ante la invasión y subsiguiente guerra de Irak en 2003. que condujo a múltiples protestas populares bajo las consignas de "Paremos la guerra" y "No a la guerra". A nivel nacional, este desencuentro ha brotado en diversas ocasiones, las más notables quizá sean las protestas espontáneas tras el atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid (11-M) y las acampadas del 15M en 2011 en la Puerta del Sol de Madrid y en muchas plazas a lo largo de todo el territorio nacional. Esa pérdida de confianza ha provocado que a ambos lados del espectro político, derecha e izquierda, se haya producido una fractura. Mientras los partidos tradicionales han sufrido un importante retroceso, nuevos partidos emergentes avanzan a ambos lados en un intento de tomar el relevo. Este proceso se ha ido siguiendo en este blog en diversas entradas desde 2013, en particular en una serie de posts iniciados a principios de 2014 sobre la "nueva geometría electoral" (31-1-2014; 4-5-2014; 19-5-2014; 11-1-2015; 14-12-2015 y 21-12-2015) de la cual este post forma parte. Este proceso continuará después de las elecciones del 26-J, que en este sentido debemos considerar como un paso más en el camino que configura el cambio que está experimentando nuestra sociedad. Los resultados de esas elecciones habrá que interpretarlos en clave de ese proceso, y no como un simple reparto de poder para los cuatro años siguientes, que es como habitualmente se interpretan. Las cosas ya no van a ser nunca como antes, y cuanto antes lo asumamos, mejor.

Segunda reflexión: El contexto europeo es importante, pues enmarca y encorseta nuestras posibilidades y condiciona nuestra capacidad de maniobra. La Unión Europea (UE) no ha sido ajena al proceso de pérdida de confianza en el sistema, sino que ha sido actor principal, propiciando políticas anti-personas, menoscabando derechos y sembrando la indignidad por doquier. La UE ha dejado de ser ese espacio de bienestar social y económico, de derechos, de igualdad, transparencia, solidaridad, ese espejo en que se miraban los demás países que aspiraban a mejorar la vida de las personas, y se ha convertido en todo lo contrario: la Europa del egoismo, de la mezquindad, de las barreras, de la desigualdad... ¿Quien quiere pertenecer a esa Europa? Carece del más mínimo atractivo, y por eso las fuerzas centrífugas amenazan con desintegrarla: ya no compensa pertenecer a la UE, especialmente a sus integrantes más ricos, que quieren abandonarla cuanto antes (Reino Unido vota en referendum el próximo jueves si abandona la UE o no). Es una Europa en pleno desmoronamiento moral, dispuesta a dilapidar sus valores y su prestigio por dar satisfacción a banqueros y grandes corporaciones que carecen de humanidad. No parece fácil en esta UE hacer prevalecer la sensatez, hacer que se abandonen las políticas de supuesta "austeridad", que no es tal, sino precariedad, desigualdad, pobreza e indignidad, que no han hecho sino empeorar la situación. No va a ser fácil imponer otra política distinta, mas racional, más pensando en el bien de todos, y no sólo en el de los poderosos. Grecia fue el chivo expiatorio elegido por la UE para mostrar a los demás países miembros que no había alternativa: que no se podía elegir: que fuera quien fuera a quien votaran los electores, se iba a hacer lo que la troika decidiera, en un acto de liquidación de la democracia descarado y sin precendentes. El mensaje de la UE parece ser, parafraseando a Vito Corleone: "votad, votad, que nosotros ya haremos una oferta a vuestro elegido que no podrá rechazar". Se ha entablado una lucha dialéctica entre dos modos de entender la política y la sociedad misma: aquellos que detentan el poder en la actualidad, y que abogan por la desigualdad, las barreras y las castas, y los que se oponen a ese statu quo, y luchan por la igualdad, la libertad y la solidaridad entre las personas. Es necesario un cambio, por lo tanto, que devuelva el poder a quien nunca debió perdero: el pueblo soberano, del que, según la Constitución, "emanan los poderes del Estado". La meta del cambio, por tanto, no puede (ni debe) limitarse a España sino que debe situarse en Bruselas.

Tercera reflexión: ¿Qué podemos esperar tras estas elecciones? Pues será un pasito más en el camino que conduce a un nuevo equilibrio de poder, que tendrá seguramente más etapas. El proceso ya se ha iniciado. Las encuestas pre-electorales dicen que no va a haber grandes cambios con respecto a las elecciones de hace unos meses, pero suelen equivocarse bastante, y sus equivocaciones suelen ir predominantemente en un sentido: subestimar la magnitud del voto por el cambio, y sobreestimar el voto al statu quo. A estas alturas ya sabemos que el voto a nivel estatal se concentra en 3 partidos políticos (PP, PSOE y Ciudadanos) y una coalición electoral constituida por partidos de izquierda, Unidos Podemos (procedente de la fusión de Izquierda Unida+EQUO y Podemos+Mareas). Los partidarios del statu quo actual son los tres partidos citados (que, por ejemplo, votan conjuntamente medidas en la UE en favor de tratados como el TTIP, verdaderos pilares de la política neoliberal que rige en la UE), y los que lo cuestionan y desafían son los de la coalición Unidos Podemos. Todo parece indicar que ésta última formación superará al PSOE (segundo partido más votado en las útltimas elecciones) pasando éste al 3º puesto por primera vez en la historia de la democracia reciente en España. Se da la paradoja que el PSOE, viendo disminuir su expectativa de voto en favor de Unidos Podemos, intenta detener esa sangría atacando a ésta formación, pero cuanto más la ataca, más votos pierde por la izquierda, pues se pone en evidencia como un partido contrario al cambio que con toda seguridad ansían sus votantes. Este error estratégico le puede costar muy caro al PSOE. Su homólogo griego, el PASOK, ha desaparecido prácticamente del mapa por lo mismo, y hay muchos otros partidos de corte "socialdemócrata" en Europa en trance de desaparecer del mismo modo.
Así, con un PSOE en caída libre, y un flanco derecho tirando a estable, la coalición Unidos Podemos tiene muchas posibilidades de crecer, pero ¿será suficiente? ¿cuales son las perspectivas del voto anti-troika? Pues pocas: por mucho que crezca, Unidos Podemos no va a alcanzar una mayoría que le permita gobernar tras las próximas elecciones generales. No parece, por otro lado, que un acuerdo por la derecha PP-Ciudadanos sume como para permitir un gobierno derechista como el que hemos tenido hasta ahora. Eso solo podría ocurrir si el PSOE lo permite (y muchos dirigentes de este partido, los de su ala más "conservadora" se han manifestado partidarios de esa posibilidad). Ese tipo de "gran coalición" anti-cambio es bastante probable. Solo un acuerdo Unidos Podemos-PSOE daría al traste con esa posibilidad, permitiendo un gobierno de cambio, pero el PSOE ya ha manifestado que está muy lejos de esas posiciones. Así, se da otra paradoja con el PSOE, que es que sus votantes, fundamentalmente gente de izquierda, temen que si votan a su partido acabe gobernando la derecha, y sienten que para que la izquierda llegue al gobierno, no deben votar a su partido. Eso puede acabar alejando definitivamente los votos del PSOE de las urnas.

Reflexión final: En resumen, las perspectivas para este 26J son que es muy difícil que en esta ocasion salga un gobierno anti-troika. Si, a pesar de todo, se alinean los astros y sale un gobierno de izquierda, éste tiene pocas posibilidades de modificar las políticas dictadas por la troika en la UE. Pero por algo se empieza: ya no sería sólo Grecia. quizá los demás países de la UE pondrían sus barbas a remojar, comenzando a poner en marcha un nuevo ciclo político menos indigno, más comprometido con el pueblo soberano, menos entreguista frente a los poderes económicos. Puede que el péndulo se situara otra vez en el lugar de donde nunca debió moverse: alineado con la justicia, la igualdad, la libertad y la solidaridad entre los pueblos de Europa.

¡Salud y megapraxis!

(PD: Y recuerden: la abstención no es neutra, véase post del 31-1-2014).

Dedicado a Bettie Jander :-)



sábado, 31 de mayo de 2014

Somero análisis retrospectivo de los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo de 2014

Ahora que han pasado unos días de las elecciones al Parlamento Europeo y de la vorágine que acompaña este tipo de procesos, voy a aprovechar, con la debida tranquilidad, para analizar dos aspectos: 1) la fiabilidad de las encuestas electorales y 2) los cambios que indican los datos en sí.

1. Fiabilidad de las encuestas electorales
Si siguen este blog, habrán visto que se emplean a menudo las encuestas electorales. Sin embargo, es frecuente que tras unas elecciones todo el mundo se pregunte por la fiabilidad de las predicciones hechas tan solo unos dias/semanas antes por las empresas demoscópicas e incluso la agencia oficial, el CIS, que tienen amplio eco en los medios, pero que a menudo salen mal paradas por diferir con los resultados reales.
Acabamos de salir de un proceso electoral y tenemos a mano los datos para poder hacer un análisis retrospectivo de lo que dijeron las encuestas y los datos reales salidos de las urnas.
En la siguiente tabla se resumen estos datos (en porcentajes respecto al total del censo electoral, 35,4 millones de personas), incluyendo los resultados de las anteriores elecciones al Parlamento Europeo (2009), la encuesta publicada el 18 de mayo por Metroscopia (una de las fuentes más seguidas y utilizadas, incluyendo este blog), la media de hasta 10 encuestas de este tipo (además de la citada , y finalmente, en la última columna, los resultados reales de las elecciones al Parlamento Europeo de 2014.

Opción
Elecc P. EU 2009
Metroscopia 2014
Media encuestas 2014 #
Elecc. P. EU 2014
PP
18,8
14,7
14,9
11,5
PSOE
17,3
14
13,1
10,2
IU
1,7
5
4,7
4,4
UPyD
1,2
2
2,8
3
OTROS
4,9
9,3
9,5
14,2
AB-VB/N*
56
55
55
55**
Participación
44
45
45
46**
NOTA: Los datos se expresan en en porcentajes respecto al total del censo electoral, no del nº de votantes.
#La media engloba encuestas recientes sobre este asunto de: Metroscopia NC Report; SignmaDos; GAD3; FeedBack; Celeste-Tel; DYM; Invy Mark; Demoscopia y CIS.
*AB-VB/N: Absetención+Voto en Blanco+Voto Nulo.
**La participación fue de un 46%, lo que da un 54% de abstención, que sumada a casi un 1% de voto en blanco/nulo, da un 55% en la casilla AB-VB/N.

¿Dónde se han desviado las encuestas? Evidentemente han sobreestimado la intención de voto a los dos grandes partidos, PP y PSOE y la han subestimado en la misma medida  hacia los "otros partidos". Nótese que la auténtica sorpresa electoral ha sido el resultado obtenido por la formación Podemos, que aquí se engloba en "Otros", pero que ella solita suma un 3,5% de ese 14,2% de votos a "Otros partidos" (uno de cada 4 votos a partidos no PP/no PSOE/no IU/no UPyD han ido a esta formación). Si la suma de lo "esperado" en las encuestas para el PP y el PSOE era de aproximadamente un 28%, y la suma de lo que han obtenido es un 21,7%, la diferencia (6,3%) se aproxima bastante al 5% de más obtenido por "otros partidos" con respecto a lo que pronosticaban las encuestas, y de ese 5%, la mayor parte (3,5%) ha ido a Podemos.

¿Dónde han acertado? Pues han "clavado" prácticamente los resultados de los dos partidos "medianos", IU y UPyD. 

Como conclusión, se puede decir que las encuestas no han visto venir la nueva irrupción de Podemos en el panorama electoral, o la han subestimado mucho. De igual forma han atribuido resultados muy optimistas a los dos grandes partidos, PP y PSOE, sin anticipar la notable caída de ambos.

Es posible argumentar en defensa de las encuestas, que el grado de incertidumbre en este caso fue alto, que los electores han decidido muy tarde su voto, que cuando hicieron las encuestas habia muchos indecisos...Todo eso puede que sea cierto, pero la realidad es que la utilidad de las encuestas para predecir los resultados electorales es muy limitada, aunque su poder mediático para influir en el voto es muy elevado. Téngase en cuenta en próximas citas electorales.

2. Cambios en el panorama electoral tras el 25 de mayo
El siguiente gráfico muestra los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 en su versión más "cruda", es decir, en millones de votos por cada opción, comparándolos con las anteriores elecciones de 2009:

Lo que no ha cambiado es la abstención, muy alta en ambas elecciones. Lo más notable es el ascenso de "Otros partidos", que ha pasado de 1,76 a 6,32 millones de votos (¡¡¡un aumento del 360%!!!), que ocurre en paralelo (¿o a expensas?) del descenso de PP, que pierde 2,6 millones de votos, y PSOE, que pierde 2,5 millones, es decir, pierden, respectivamente, un 39% y un 41% de los votos obtenidos en 2009. IU y UPyD han aumentado notablemente sus resultados de 2009, casi el triple IU y poco más del doble UPyD, pero como las posiciones de partida eran reducidas, representan porcentajes aún bajos: IU pasa de algo más de medio millón a millón y medio de votos y UPyD pasa de menos de medio millón a un millón aproximadamente.
El aumento tan notable del voto a "otros partidos" se ha traducido mal a número de escaños, por la gran división que existe en esta opción, donde uno puede encontrar de todo (nada menos que 35 opciones electorales) pero en conjunto si se vislumbra un cambio, una tendencia, a reducir el voto hacia las opciones "clásicas" y aumentarlo hacia nuevas formaciones, de las cuales emerge con una fuerza singular Podemos, una fuerza crítica con el modelo neoliberal imperante, que no existía hace tan solo unos meses, y ha obtenido 5 escaños, situándose como cuarta fuerza política en estos momentos. Emergen igualmente otras fuerzas a la izquierda que no "tragan" con las ruedas de molino de la troika (EPDD, Primavera Europea, posiblemente otros más). Urge un entendimiento entre todos ellos de cara a formar un frrente común anti-troika para las próximas citas electorales, las elecciones autonómicas y municipales, y las generales, en 2015.

Como resumen, puede decirse claramente, que lo nuevo tras estas elecciones es el voto anti-troika, que ya ha empezado a movilizarse, y seguirá haciéndolo en las siguientes citas electorales, al tiempo que los partidos clásicos, que han mostrado su servilismo a la troika, irán descendiendo.


sábado, 24 de mayo de 2014

Nueva geometría electoral para 2015 (III): Opciones emergentes

Se ha hecho esperar, pero todo llega. He tenido incluso que dejar pasar la jornada electoral europea y la previa de reflexión (lo cual me ha hecho cambiar este post varias veces antes de publicarlo), pero aquí está la tercera entrega de la serie "Nueva geometría electoral para 2015" donde continuamos reflexionando sobre qué posibilidades hay de cambiar la actual situación política, insostenible por inhumana, injusta y antisocial. Y cambiarla mediante las urnas, es decir, utilizando la que en la práctica es la única vía de cambio que nos ofrece el sistema democrático vigente (o al menos es la "reglamentaria"). En esta tercera entrega vamos a analizar la evolución (escasa, ya lo veremos) de la intención de voto de los españoles en los últimos meses (especial atención merecen los resultados de las elecciones europeas, consideradas como "primarias" en un panorama más amplio que conduce a las generales de 2015), para continuar con las opciones emergentes en el panorama electoral español actual, y acabaremos examinando qué posibilidades de cambio real tenemos, porque todo esto solo sirve solo si acaba cambiando la política para ponerla al servicio de los intereses de los ciudadanos, y que no siga en manos de los poderes económicos y financieros que la manejan a su antojo llevándose por delante todo lo que pueden, entre otras cosas nuestros derechos, nuestro bienestar y nuestra dignidad.

Resumen de lo anterior

Antes de entrar en faena, resumiré lo que he ido desgranando en los anteriores posts sobre este tema.
Quien los haya leído ya, o quiera ir directamente al meollo, que baje al siguiente epígrafe: "Opciones emergentes". Quien desee repasarlo, prosiga aquí:
  • En mayo de 2013 con "Se atisba el fin de una época" conté cómo se empezaba a notar en las encuestas electorales que el bipartidismo PP + PSOE perdía más de la mitad de la intención de voto en probable castigo por haber actuado de espaldas a sus electores y renegando de sus programas electorales. Ahí se empezó a "atisbar" un cambio que podía conducir a una nueva época en la política en España, un cambio real y profundo. Pero ¿esto iba a ser así de fácil?
  • En octubre de 2013 con "¿Está el enemigo? Si, en la Moncloa", transcribí el clima que empezaba a sentirse por un cambio. La ciudadanía empezaba a pensar que no hay mal que cien años dure, y que en dos años habría elecciones y cambiarían las cosas y se recuperaría lo perdido, una vez depuesto el gobierno anticiudadano del PP cuya nefasta mayoría absoluta estaba llevando al país a su ruina, castigando duramente a los motores de su desarrollo, la I+D, la sanidad y la educación (1), hundiendo el futuro de nuestro país. La cuestión emergente en aquel post era: ¿qué podemos esperar de las elecciones generales en 2015? 
  • De ahi surgió la serie de posts de los que este es el 3º, y que se inició el pasado 19 de enero con "Nueva geometría electoral para 2015 (I): Primeras encuestas en 2014". En él se comentaba el ambientillo pre-electoral que ya se iba notando a medida que se aproximaban las elecciones europeas (mayo 2014) y que culminará en las generales de noviembre de 2015. Expliqué el valor de la encuesta de intención de voto, que publica Metroscopia, en los siguientes términos: 
"...informa sobre un dato ... que es el de "intención directa de voto", que es el único dato de las encuestas que no lleva "cocina", es decir, que no está manipulado" 
  • El resumen de aquel primer post de la serie decía así:

  • Los dos partidos que han ido alternándose en el poder en las últimas décadas, PP y PSOE, pierden la mitad de los votos que tuvieron en las últimas elecciones, pasando de representar (entre los dos) de un 50% a un 25% del electorado. Esto es un duro varapalo al "bipartidismo" hegemónico (...) y abre la puerta a una nueva "geometría electoral" aún incierta.
  • No asoma una alternativa clara al bipartidismo: ni IU, que se estanca en un 10%, ni UPyD, que incluso baja a un 4%, representan ninguna alternativa.
  • La mayoría de los electores no se define por una u otra opción, lo que augura un notable abstencionismo en las próximas elecciones, probablemente de récord histórico.
  • Aumenta significativamente el grupo de personas que votarían a "otros partidos". 

  • El segundo post de la serie ("Nueva geometría electoral para 2015 (II): Votar o no votar") se centró en el delicado asunto de la abstención electoral y sus variantes (voto en blanco/nulo). Es siempre una tentación para el ciudadano utilizar esa especie de protesta inofensiva que es la abstención. Pero en aquel post se razonó lo contraproducente que es la abstención y sus variantes para el asunto que nos ocupa, que es el cambio político, ya que, por un lado, no tiene consecuencia alguna desde el punto de la validez de los resultados electorales, y por otro, va detrayendo elementos críticos, lo que beneficia a los responsables de nuestra ruina y su perpetuación en el poder. 
  • Si abstenerse, votar en blanco o nulo es perfectamente inútil para el propósito de cambiar el poder de unas manos que lo utilizan en su propio beneficio y en el de unos pocos, para devolverlo a los ciudadanos, entonces ¿qué alternativa nos queda? En el supuesto de que votar sea la única alternativa que sirva para cambiar realmente algo, lo cual es mucho decir (es una de varias estrategias a seguir), cabe preguntarse: ¿A quien votar?


Opciones emergentes

Advertencias previas
Antes de empezar con el meollo de la cuestión, quiero aclarar tres cuestiones:
  • Lo he dicho en los posts anteriores de esta serie y lo repito ahora: aquí no se trata de decir a la gente lo que tiene que votar ¡Sólo faltaría! Se trata de reflexionar, de ver cuáles son las opciones y razonar con lógica y apartando las creencias irracionales que todos acarreamos más o menos (in)conscientemente, lo cual, por cierto, pocos hacen a la hora de votar (y me atrevería a decir que ¡así nos va!).
  • En estos últimos posts la línea argumental se basa en que aún dentro de esta democracia deficitaria se pueden cambiar las cosas. Si no ¿para que estaríamos hablando de votar? Es más, creo que podemos alcanzar un sistema político mejor no sólo luchando de forma pacífica en la calle, contestando a las políticas antisociales y las actitudes antidemocráticas en sentido literal ("contra el pueblo") que exhibe el Gobierno actual, como exhibieron los Gobiernos anteriores en una deriva reaccionaria sin precedentes, sino también votando. No es que sea fácil, pero ellos tampoco están muy boyantes, y puede que haya llegado el momento de cambiar, sacudir la caspa y mandar al asilo a este viejo régimen de 1978 que ya no tiene nada que ofrecer. Al fin y al cabo, fueron unas elecciones (¡municipales!) las que dieron al traste con la monarquía caduca de Alfonso XIII y dieron paso a la 2º Republica Española...
  • En este blog se utilizan los términos "derecha" e "izquierda" según su acepción clásica que define el espectro político como un abanico de ideologías que se despliegan entre dos polos opuestos, uno, conservador, defensor del orden establecido, basado en la superioridad de unos sobre otros, ya sea en base a clase, género, raza y/o nación, partidario a veces (cuando conviene) del liberalismo económico (no necesariamente del político) con su dosis de urticaria ante todo lo que suene a "público", alérgico a los impuestos, defensor de la tradición y de una de las religiones sobre las demás, del militarismo, el imperialismo y la imposición de estos valores a los demás, y otro polo, contrapuesto, progresista, defensor de la igualdad de todos los seres humanos en todos los ámbitos, de la protección de los débiles, del laicismo, del ambientalismo, del internacionalismo, de la regulación económica (contrapuesta al "laissez faire" liberal) y partidario de lo común, lo público frente a lo privado. Al primero lo llamamos "derecha" desde que a sus partidarios les dio por sentarse a ese lado del Presidente de la Asamblea Constituyente tras la Revolución Francesa, mientras que al segundo lo llamamos "izquierda" por lo mismo, pero al revés. No obstante, como podrán comprender, estas dos visiones irreconciliables de la política son eternas, hunden sus raíces en la noche de los tiempos y perdurarán mientras la sociedad esté constituida piramidalmente, con unos pocos privilegiados en la cúspide y el resto debajo. Por todo ello, no esperen aquí comprensión hacia razonamientos del tipo "no ser de derechas ni de izquierdas", que se han popularizado últimamente, ya que, como puede inferirse de lo anterior, carecen de sentido en política.

El estancamiento de la intención de voto a los principales partidos
En el siguiente gráfico se puede ver la evolución de la intención de voto de los españoles en las encuestas realizadas por Metroscopia desde las últimas elecciones generales.

El gráfico representa los resultados de las encuestas de intención de voto ( porcentaje de los encuestados que manifiesta que votaría a determinado partido en elecciones generales, respecto al total de encuestados) realizadas por Metroscopia desde mayo de 2013. En el eje vertical está representado el porcentaje de intención de voto para cada uno de los cuatro principales partidos de ámbito nacional (PP; PSOE, IU, UPyD) que se distinguen en el gráfico mediante líneas de diferentes colores, como indica la leyenda encima del gráfico. En el eje horizontal se representan las diferentes fechas de publicación de las encuestas (mes.año). NOTA: El dato de la izquierda (11.12, es decir, noviembre de 2012) no proviene de una encuesta sino de los resultados reales en las últimas elecciones generales (Fuente: elaboración propia a partir de los datos ofrecidos por Metroscopia).
Nótese que en el gráfico no se han recogido (deliberadamente) los datos de las encuestas relacionadas con las elecciones europeas, porque no hay que mezclar. Estamos hablando de elecciones generales. En ese gráfico se puede ver que tras las elecciones de 2012 la intención de voto hacia los dos principales partidos, el PP y el PSOE, cayó notablemente, mientras que subió significativamente hacia los otros dos partidos que les van a la zaga a nivel nacional, Izquierda Unida (IU) y UPyD. No obstante, esta tendencia pronto se estabilizó, y no ha sufrido cambios significativos desde entonces. El PP se mueve entre el 10,0% y el 14,1%, el PSOE entre el 9,6% y 13,7%, IU entre el 9,5% y el 11,9%, y UPyD entre el 4,1% y el 8% (2).
Este estancamiento es en sí un dato muy importante y en cierto modo inesperado, no solo por los más perjudicados (PP/PSOE) que esperaban remontar en algún momento, pero también por los "beneficiarios" del trasvase de votos: IU y UPyD, que esperaban seguir creciendo a expensas del desplome de los dos anteriores (3). Lo realmente interresante es lo que se refiere a los "otros partidos" que han ido surgiendo como reacción a la inmovilidad y ausencia de reactividad de los partidos más tradicionales.

La "tregua pre-electoral"
Lo primero que hay que destacar de la situación actual es que, como ya se ha visto en la campaña electoral por las elecciones al Parlamento Europeo (25 de mayo), cada partido afila sus armas y se pertrecha para la batalla lo mejor que puede. Y el del Gobierno (PP) lo hace con ventaja, pues tiene en sus manos la política (mayoría absoluta parlamentaria) y los medios que comen de su mano, que son casi todos los que en España alcanzan la categoría de medios de masas. Y ya han empezado con la "propaganda", consistente en negar la evidencia y soltar, como hizo por ejemplo la ministra Báñez (responsable de Empleo, o sea, de tener 5,8 millones de parados, récord europeo con 26,3% sobre población activa) hace unos días, que "la recuperación económica va sobre ruedas" (sic: ver enlace). Demás miembros de dicho partido se afanan en convencer al personal de que ya se ha acabado lo malo y gracias a ellos ahora vendrá lo bueno. Desgraciadamente se apoyan en datos falsos, artificios estadísticos (ver enlace) que estallarán como pompas de jabón en cuanto pasen las elecciones. Pero eso ¿qué más da? Lo que les importa es volver a engañarnos y sacar sus escañitos para seguir en el poder. Evidentemente, para conseguirlo aflojarán algunas medidas, levantarán el pie de nuestro cuello, y mostrarán "piel de cordero" escondiendo su auténtica piel de lobo, impúdicamente exhibida durante los dos años y pico que llevan de legislatura, que si se ha caracterizado por algo es por una falta de humanidad nunca antes vista en un Gobierno en España durante la Democracia. Sus socios de la troika y el poder financiero les ayudarán en el empeño, aflojando un poco la cuerda anudada a nuestro cuello, la misma que aprietan sin compasión cuando no hay elecciones en el horizonte. Por ejemplo, las agencias de "rating" (las famosas Standard & Poor´s, Fitch, y Moodys) acaban de subir la calificación de la deuda pública española ¿no es un bonito gesto, un flotador, un salvavidas, hacia el partido gobernante en dificultades electorales, precisamente por aplicar a los españoles las reglas de hierro impuestas por el poder financiero internacional, esas que tantos beneficios reportan a éste? A eso lo llamo yo "conflicto de intereses", pero a estas alturas ¿hay algún iluso que crea en la ética de esas agencias?

Las opciones "clásicas"
Pero íbamos a hablar de "opciones emergentes", y el PP es todo menos eso. Si de lo que se trata es de ver cuáles son las posibilidades de cambiar la política actual, el principal enemigo a batir en las elecciones es el PP. Como han podido comprobar, actualmente rondan un triste 13%, pero con mucho poder y mucha capacidad para mentir, engañar y encizañar la política. Son los que crean problemas donde no los hay para ocultar los problemas reales, que no hacen sino empeorar con sus acciones. Son los que reniegan de la política, pero se aprovechan de ella a saco. Son los que apelan al odio para lograr que votemos "en contra del otro", o para que, asqueados, abandonemos el ring, y nos quedemos en casa sin emitir nuestro voto crítico. Saben que así ganan ellos y los privilegiados a quienes representan y defienden, y pierde la gente común. Esta estrategia está empezando a fallar, como ya se ha visto en los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo el 25 de mayo.

Si el PP no es una "opción emergente", tampoco merece esa calificación el PSOE, el partido que se ha alternado con el PP en el Gobierno del país en las últimas 3 décadas. Como han podido comprobar en el gráfico, sus partidarios rondan también un triste 13%, empatados técnicamente con el PP. Pero ojo, si la abstención es del 50% (algo probable), el 13% de los electores se convierte en un 26% de los votos emitidos, y eso son muchos escaños en un país donde la Ley D'Hont dispara a los dos primeros a distancias desproporcionadas del resto (¿ven? aquí tienen una buena razón para animarse a votar).
No caeré en el argumento simplista de que PP y PSOE son la misma cosa, porque está claro que no lo son: sus fundamentos son ciertamente distintos y sus bases electorales también, pero a la hora de la verdad -cuando han gobernado- las diferencias se reducen a gestos de cara a la galería, limitados a ámbitos de gran visibilidad, diríase “estéticos” pero insignificantes en términos de política económica (cualquiera que lea la prensa puede identificar los temas “preferidos” que confrontan a ambos partidos, y ponderar su importancia relativa comparada, por ejemplo, con la reforma de la Constitución, que se comentará más adelante, y en la que sí estuvieron de acuerdo). Es en el ámbito económico donde podemos hablar de un PPSOE aplicando las mismas recetas económicas, e incluso cooperando si es necesario para aplicarlas. Está claro que sin el concurso del PSOE no estaríamos en la presente situación. Basta recordar el vergonzoso final de la legislatura anterior con un Presidente del Gobierno en manos del poder real, el económico (el propio Zapatero reconoció que el Presidente de un país no tiene poder, ni margen de maniobra, ante los chantajes del poder económico, de la troika y del poder financiero, lo que equivale a reconocer que la soberania nacional ha sido hurtada por el poder económico internacional). Aún resuena la traición a su electorado, ofreciendo en sacrificio el bienestar de sus ciudadanos al poner el pago de la deuda (creada por los bancos y transferida a los ciudadanos por imposición, mediante un perverso mecanismo que deja al ciudadano sin defensa posible: ver enlace) por encima de los derechos de los españoles (a la sanidad, a la educación, etc), reconocidos en la Constitución, en una enmienda a la misma de dudosa legalidad, aprobada en agosto, con nocturnidad y alevosía, en tiempo récord, en el Congreso, con los votos de todos los diputados del PSOE y del PP al unísono. En ocasiones como esta, PSOE y PP sí que fueron "lo mismo". El "paquete" de traiciones a sus principios lo completó el PSOE con diversos indultos a banqueros condenados por la justicia, tibieza -cuando no verdadera cobardía- con los privilegios injustificables y de dudosa constitucionalidad de la Iglesia Católica, y sumisión al empresariado español, impulsando medidas laborales y fiscales muy regresivas. El PSOE ha sido y es una máquina de transformar votos de izquierdas en políticas de derechas ¡Y aún se preguntan qué han hecho para que el electorado les dé la espalda! ¡Aún creen que fue el 15-M el que les hizo perder las últimas elecciones!

Un problema grave en la política de este país es que a la hora de pedir votos, los principales partidos no ninguno exhiben su verdadera cara (los muy de derechas dicen que son “de centro”, los liberales, “socialdemócratas”, y los socialdemócratas, “comunistas”). No obstante, "por sus hechos los conoceréis" que dice la Biblia: tras 3 décadas de alternancia en el poder, PP y PSOE se han "retratado" perfectamente como el enemigo ese del que hablábamos en otra entrada de este blog citada antes. Ambos son el problema, no la solución. Representan el régimen de 1978, la defectuosa versión light de democracia que nos ha llevado hasta la situación presente. Con razón se ha acuñado para este régimen el término "bipartidismo", que lo retrata perfectamente: dos partidos alternándose en el poder para usufructuarlo en beneficio propio en detrimento de los intereses de aquéllos a quienes dicen representar, es decir, los españoles, el "pueblo-antes-llamado-soberano", y apuntalando entre los dos este régimen con el único fin de conseguir perpetuarlo en beneficio de ambos. Este es el enemigo: el régimen desvirtuado que nació en 1978 y que ya se ha visto que no tiene nada que ofrecer al pueblo español, que por perder ha perdido ya hasta la soberanía, en manos del poder financiero internacional, no hablemos del "estado del bienestar", aún  precario, que habíamos alcanzado con mucho esfuerzo y lucha, para tener una sanidad y educación universales y unos servicios públicos dignos: todo ha sido arrasado en pocos meses. Por ello, si nuestra meta es terminar con este régimen, que de suyo ya boquea infestado de corrupción. no queda otra que buscar algo fuera del bipartidismo hegemónico PP-PSOE que lo ha usufructuado hasta hoy. El bipartidismo ha empezado a declinar en las elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo, y puede que este sea el inicio de su caída definitiva, y con ella del inicio del esperado cambio de régimen.

Un inciso: Ya ven que hablo en términos estatales, dejando de lado los gobiernos de las Comunidades Autónomas. En esencia se puede decir que en la mayor parte de estas Comunidades, así como de Ayuntamientos la situación es muy similar a lo ya descrito. Solo en algunas Comunidades de fuerte implantación nacionalista se puede decir que ha habido algún cambio relevante, como la emergencia de algunos partidos que aparentemente al menos sugieren cierta renovación, en un proceso que se ha observado en estas Comunidades antes que ocurriera a nivel nacional. El crecimiento de estos nuevos partidos ha ocurrido en en detrimento de los más tradicionales, nacionalistas o no, que han usufructuado la cosa pública en provecho propio. Dentro de estos últimos, los nacionalistas "sistémicos" siempre han aparentado fuerte confrontación con el “poder central”, aunque más bien de forma “estética” ya que, a la que han tenido ocasión, han colaborado con el gobierno central para seguir perpetuando y reforzando este régimen podrido. Esos partidos forman igualmente parte del antiguo régimen de 1978 y deben ser englobados en general en lo viejo, lo gastado, lo que hay que sustituir. 

Alternativas
Como muestra el gráfico anterior, el partido que más ha aumentado en intención de voto desde las últimas elecciones, es IU. Siempre ha habido un sector de la izquierda “intercambiable” que ha sido sensible a las llamadas del PSOE al “voto útil” (lo que le ha hecho ganar elecciones, a veces por mayoría absoluta), y que decepcionado tras un esclarecedor periodo de gobierno del PSOE, ha votado a IU. Sin embargo, IU no es capaz de recoger toda la caída de votos del PSOE, de modo que no constituye una alternativa a éste, sino más bien un posible apoyo, teniendo en cuenta que tradicionalmente ha formado –y forma actualmente- coaliciones que mantienen al PSOE “vivo”. Esto probablemente hace que IU no sea percibida como una vía de sustitución del régimen (algo que, si hablamos de su programa político, merecería al menos alguna consideración) sino como un riesgo de prolongación del mismo. Para seguir sumando, IU tiene que convencer a los que han perdido la esperanza en este régimen (la mayoría de los ciudadanos), que es capaz de ofrecer una alternativa real, y no una versión “atenuada” del mismo régimen agonizante. En los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo se consolida el estancamiento observado en el gráfico anterior del apoyo electoral para esta formación, lo que confirma que IU no puede liderar en solitario una transición a un nuevo régimen que deje atrás el sofocante y siniestro régimen bipartidista, pero puede sumar fuerzas con otros partidos que están emergiendo, como se comentará más adelante.

El siguiente partido en incremento de votos desde 2011 es UPyD, un partido hecho de políticos profesionales que critica la política profesional. Un partido que no es de derechas ni de izquierdas, porque como opina su principal líder, los votos son buenos vengan de donde vengan. Su estrategia es clara: recoger el voto del desencanto con la política, y principalmente el de derechas (hagan la prueba: pregunten a alguien inequívocamente derechista por su filiación política: el 99% responderá “que no es de derechas ni de izquierdas, que es apolítico, o, lo que es lo mismo, de centro”). UPyD es un partido que aboga por la regeneración de la política: que ello signifique un cambio real, devolviendo el poder a los ciudadanos y arrebatándoselo a quien hoy lo ostenta, el poder financiero, y no sea un cambio meramente cosmético, de caras, populismo en definitiva, es algo que dejo a la libre interpretación de los lectores del blog. No obstante, la intención de voto por este partido anda por el 4 %, lo cual les deja poco margen para regenerar políticamente el país, pues no pueden aspirar sino a pactar con otro(s) partido(s) (probablemente aquellos a quienes critican tan vehementemente), es decir, no pueden ofrecer una auténtica alternativa al régimen. Este partido ha bajado del 4º al 5º puesto en el panorama electoral español en las elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo. Veremos cual es su respuesta a esta caída en sus expectativas, y sobre todo, hacia donde se decanta en el futuro, si por mantener lo viejo o por ofrecer algo nuevo.

Como ya he señalado antes, las encuestas dejan un gran hueco libre, del orden del 60-65% del electorado, un montón de gente, que o bien va a abstenerse/votar en blanco-nulo, o bien no sabe qué va a votar (en parte esta incógnita ha sido desvelada en las elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo). Esto inquieta a muchos, porque de lo que decida este grupo podría depender el futuro del país. Si no van a votar, seguimos como estamos, PP se alternará con PSOE para esquilmar aún más a este depauperado pueblo hasta que esto reviente. Pero si les da por votar algo distinto, comienza la incertidumbre, y eso es yu-yu, tabú, anatema para los mercados, para el poder financiero, poco amigo de vaivenes, especialmente cuando el vaivén puede liberarnos de su pesado yugo. Este temor ha hecho que incluso se esté hablando de un pacto PP-PSOE (ver enlace), promovido por los poderes económicos, que temen una salida "a la Islandesa" con los suyos en el banquillo, y, sobre todo, para evitar que el poder cambie de bando, de los de arriba a los de abajo. Pero incluso así, no pasan del 26% entre los dos, o sea, que es posible derrotar al  bipartidismo y al poder financiero. Nadie dice que sea fácil, pero lo cierto es que, nunca ha estado tan cerca. Solo tenemos que ir a votar en masa y con cabeza. Calma, tenemos tiempo y, afortunadamente, en los últimos tiempos se han ido configurando alternativas que propugnan el cambio político profundo que inicie un nuevo periodo histórico, tal y como requiere el momento actual. Las elecciones al Parlamento Europeo del domingo 25 de mayo han empezado a decantar las opciones con más futuro en ese sentido. Es notable el avance de nuevas formaciones, especialmente Podemos, y algunas otras formaciones de izquierda con perfil nacionalista. Estos partidos emergentes, y quizá algunos más, deben pensar que cada uno por su lado no conseguirán alcanzar sus objetivos, que en general solapan  (por ejemplo, coinciden en los temas más importantes: auditoria de la deuda, transparencia y participación ciudadana, lucha contra la corrupción política, medidas pro-medioambientales, defensa de lo público, etc, es decir, lo que se espera de alguien no servil al neoliberalismo). Y como solapan en gran medida, pues deben considerar que lo más lógico es que se agrupen. La ciudadanía demanda un frente amplio contra el actual estado de cosas representado por el viejo y caduco régimen de 1978. Conviene no dar la espalda a la ciudadanía si se quiere hacer algo en política. El vivo ejemplo de esto es el PSOE, que desde su posición preeminente, actualmente está abocado a jugar un papel cada vez más marginal en la política de España por dar la espalda a sus electores con sus políticas claramente en contradicción con sus programas y lejos de las expectativas de sus bases.

En resumen, que empieza a haber alternativas. Aún falta un camino por recorrer, pero ya se ha empezado a andar. Es cosa de poco tiempo que se forme un frente común que represente los intereses de la mayoría de los ciudadanos, maltratados y despreciados por el régimen ya agotado pero que se resiste a morir, aunque esta vez lo nuevo ya empieza a asomar. Tu voto puede ayudar a que se produzca el cambio.

¡Salud y Megapraxis!

NOTAS
(1) Según la OCDE, la sanidad, la educación y la inversión en I+D son los factores más determinantes para el desarrollo de un país,
(2) Nada sabemos del error muestral en estas encuestas, pero no es descabellado suponer que es comparable al rango de variación observado entre encuestas: de ahí mi conclusión de que las variaciones son poco significativas y hablemos de un estancamiento).
(3) Es arriesgado comparar los resultados de unas elecciones reales con los de unas encuestas. Es necesario advertir que hay un sesgo importante en el momento de las elecciones, debido a la presión mediática, las campañas, y a otras consideraciones que hacen que lo que se observe en una encuesta de intención de voto pueda diferir bastante de lo que vaya a salir en unas elecciones).



viernes, 31 de enero de 2014

Nueva geometría electoral para 2015 (II): Votar o no votar

Tal y como anuncié en el post anterior (Nueva geometría electoral para 2015 (I): Primeras encuestas en 2014), en esta segunda parte del mismo voy a abordar el siempre difícil dilema de votar o no votar.
El asunto del qué votar lo dejaré para la tercera parte. Por supuesto, no busco con esta serie de posts decir a la gente lo que tiene que hacer. Solo quiero que reflexionen, o más bien, que reflexionemos juntos. No busco tampoco ni exponer mi opinión ni contrapesar las opiniones de los demás. Creo que en el mundo de los medios de comunicación actualmente hay una hipertrofia de opinión, que precisamente va en detrimento de la verdadera información, basada en datos medibles y contrastables. Se acostumbra a invitar a los programas a opinadores profesionales, que debaten horas sin ningún provecho para el público, pues vale tanto lo que diga uno como el otro, y mientras tanto se hurta al público la posibilidad de conocer la información necesaria para llegar él mismo a sus propias conclusiones. El valor de las opiniones es relativo: solo vale para "formar" opinión (por simpatía, por repetición, por ósmosis). Pero lo que realmente tiene algún valor para conocer la realidad son  los datos, contrastables y contrastados, y el pensamiento bien construido sobre el análisis de éstos.

Bueno, al grano, que me he apartado del hilo. En el post anterior vimos cómo las encuestas revelaban un espacio "vacío", un "agujero negro" electoral, generado por la huida de votantes de los dos principales partidos del espectro político a nivel nacional, unos pocos (minoría) recalando en partidos definidos, como IU, UPyD y "otros partidos" (sin definirse bien cuáles), y una mayoría huyendo hacia un lugar aún no bien definido, representado por la suma de abstención, más voto en blanco/nulo, más indecisos, más no saben/no contestan. Esta situación está estabilizada desde hace casi un año, ya que esta huida masiva de votantes del "bipartidismo" se produjo muy rápidamente tras las últimas elecciones, y desde entonces no se han producido cambios relevantes.

¿Que quiere decir esto? Pues está claro que gran parte de los antiguos votantes del bipartidismo se han visto defraudados por sus respectivos partidos, pero no encuentran una alternativa satisfactoria. Los que entienden de encuestas y datos asumen como cierta la siguiente hipótesis: Si las elecciones tuvieran lugar mañana, sería previsible una abstención en torno al 50%, la mayor de la historia de la democracia española.

¿Y esto (se preguntarán) adónde nos lleva? Pues nos lleva a una conclusión no muy positiva, y es que el ciudadano medio está harto de que le engañen, harto de votar por un tipo de politica y ver que quien gana tarda poco o nada en olvidar el programa y ponerse a servicio de intereses ajenos a los suyos. Y como está harto de decepciones, pues deja de votar, y de ahi la masiva abstención esperada. Ahora bien, como veremos a continuación, esto no es lo que interpretará el común de los agentes implicados en el sistema, medios políticos y periodísticos incluidos.

¿Que interpretación se da a la abstención? A menudo se considera que la alta abstención es un signo de debilidad del sistema, una evidencia de que está en crisis, e incluso obsoleto. Ello puede conducir a algunos críticos con el sistema a pensar que abstenerse es positivo, pues puede conducir a una reacción por parte de los ciudadanos que haga reflexionar a los líderes políticos sobre la necesidad de un cambio que ilusione, motive, cree una nueva forma de intervenir en la política, más participativa, que en definitiva, mejore la calidad de la democracia. ¿Seguro? Pues yo no lo tengo tan claro. Créanme, por mucho que aumente la abstención, jamás se cuestionará la validez del sistema actual, ni se promoverá cambio alguno siquiera mínimo por ello. Es más, existirá quien diga que cuanto más alta sea la abstención más sólida y madura es la democracia. Veamos por qué creo que esto es así. Para explicarlo voy a poner el siguiente ejemplo:
Si hemos de citar dos democracias consolidadas, creo que habría un amplio acuerdo en que Suiza o EE.UU. son dos de las democracias más avanzadas del mundo (o al menos pasan por ello). Pues bien, en Suiza el promedio de participación en las elecciones federales es del 40% (¡¡un 60% de abstención!!) y en EE.UU. en torno al 50%. Es más, la abstención en esos dos países (a menudo considerados como modelo de democracia) históricamente ha ido en aumento. ¿Alguien piensa por ello de que en esos dos países no rige una democracia?¿Alguien piensa por ello que los resultados electorales en esos dos países no son democráticos? No ¿verdad? Pues lo que afirmo categóricamente es que si en España la abstención aumenta al 50% o más en las próximas elecciones, ello no invalidará en absoluto el resultado, y más bien se tendrá como un "signo de normalidad democrática".

Así pues, ya entrando en el dilema de si votar o no votar, una cosa está muy clara: no votar puede ser un signo de rebeldía individual, un desquite ante un sistema caduco, un recurso al pataleo, o simplemente un gesto de desinterés por la política, pero lo que debe quedar muy claro es que no tiene ninguna relevancia desde el punto de vista de la validez de los resultados de unas elecciones.

Entonces ¿cual es el efecto de la abstención?¿a quien beneficia, si es que beneficia a alguien? Para contestar es necesario tener en cuenta el peculiar sistema de reparto de escaños que rige en España, que castiga la dispersión del voto y favorece su concentración en muy pocas opciones, lo que ha desembocado en un oligopolio bipartidista nocivo y tóxico para nuestra democracia. Aquí tienen el reparto de escaños por provincias en las tres últimas elecciones generales en España



Y aquí entra la ley D'Hont, que es la regla que sigue nuestra legislación electoral para el reparto de escaños por número de votos en cada circunscripción. No me entretendré en explicarlo (en el enlace que he incluido en el párrafo anterior hay una buena explicación) pero mencionaré que el resultado otorga los escaños de una forma muy desproporcionada al primero y segundo partidos más votados en cada circunscripción, mientras que a los partidos tercero en adelante les es más difícil, (en algunas circunscripciones casi imposible) sacar algún escaño. Las consecuencias de este sistema son: 1) permite alcanzar mayorías absolutas con facilidad; 2) favorece el bipartidismo es decir, la alternancia entre dos partidos mayoritarios en detrimento de los siguientes 3) los partidos pequeños pero con implantación territorial fuerte (los nacionalistas, por ejemplo) pueden llegar a tener un gran peso político; 4) los partidos de ámbito nacional pero con gran dispersión territorial del voto tienen una representación muy inferior en el Parlamento de la que les correspondería de acuerdo a sus resultados reales en número de votos.

Electoralmente hablando, la abstención es neutra, es decir, si en una circunscripción hay un 50% de abstención, los escaños se reparten según la Ley D'Hont entre los partidos según el número de votos obtenidos, aunque obtengan la mitad que si no hubiera tanta abstención (NOTA: también es neutro el efecto de los votos nulos, pero no el de los votos en blanco, que "resta" votos en el cómputo total: suele considerarse que los votos en blanco favorecen a los partidos mayoritarios y perjudican a los minoritarios).

¿He dicho que la abstención es neutra? Aparentemente si, pero si razonamos un poco, llegaremos a otra conclusión. El razonamiento que voy a exponer se basa en preguntarse ¿quien se abstiene? Como hemos dicho antes, hay un gran porcentaje de ex-votantes de otros partidos que piensan abstenerse en estas elecciones. Por supuesto, no son todos los abstencionistas, sino una buena parte, que podríamos estimar en la mitad más o menos. La otra mitad se abstiene siempre, y son lo que suele llamarse "abstención estructural". Pues bien, si dejamos aparte la abstención estructural y nos fijamos en los ex-votantes de otros partidos que se van a abstener, vemos que es gente con la suficiente capacidad crítica y sensibilidad como para reaccionar ante la situación política actual, claramente impopular, plagada de escándalos, casos de corrupción impunes, abusos de poder y desprecio de la ciudadanía y de sus derechos. Y esto ya no es neutralidad: la abstención resta efectivos críticos con el sistema, y por ese mismo motivo, favorece que un sistema corrupto como el que rige actualmente en España se perpetúe. Si me permiten sintentizarlo así, la abstención deja la decisión en manos de los menos críticos, los más recalcitrantes defensores del sistema podrido.

En resumen, en la situación en la que actualmente se encuentra nuestro país, es absolutamente necesario y urgente un cambio de rumbo que devuelva la política a los ciudadanos, arrebatándosela a un "casta" política que se la ha abucharado impunemente gracias entre otras cosas a un sistema electoral muy sesgado y cerrado, que esos mismos políticos, beneficiarios principales de ese sistema, se niegan a cambiar. Las urnas pueden potencialmente cambiar ese rumbo, pues el sistema no es perfecto y puede fallar en alguno de sus flancos. Y el flanco débil se ha empezado a manifestar ahora en forma de una situación política tan escandalosa, tan abusiva, y tan manifiestamente antidemocrática que ha hecho perder apoyo a los principales partidos que se han repartido hasta ahora el poder político. Y lo ha hecho en una proporción tan grande que no tiene precedentes en España. Ello abre la posibilidad real de cambio. Sin embargo, la abstención es una clara amenaza para ese cambio, pues si bien actúa de un modo "neutro" a los resultados, en realidad lo que hace es permitir que las pérdidas electorales de esos partidos no tengan consecuencias, es decir, que se perpetúen en el poder más años, y con ello persista más tiempo el sistema corrupto que nos gobierna.

Creo que queda bien claro que abstenerse en las próximas elecciones equivale a regalar un balón de oxigeno a los que nos han llevado a esta terrible situación actual. Si queremos salir de ella, tenemos una oportunidad en las próximas elecciones. Tenemos las europeas en mayo próximo, una año después las autonómicas y municipales y 6 meses después las generales. Vayan calentando motores y pensando en alguna opción a quien darle su voto. El siguiente post versará sobre este peliagudo y difícil tema, que es el causante de gran parte de la abstención creciente: ¿a quien votar?

¡Salud y Megapraxis!



domingo, 19 de enero de 2014

Nueva geometría electoral para 2015 (I): Primeras encuestas en 2014

En una entrada anterior del blog titulada "¿Está el enemigo? Si, en la Moncloa" dejé en suspenso la cuestión de la nueva “geometría electoral”, o si se quiere, parlamentaria, que surgirá de las próximas elecciones generales en 2015. Todo ello influido sin duda por el tufillo a elecciones que ya ha empezado a emanar por todos los medios informativos: se aproximan unas elecciones europeas que sirven de "campo de pruebas" para las que vendrán a continuación, se publican encuestas y sondeos, los políticos se aprestan a combatir al enemigo electoral con mayor denuedo del habitual, y algún partido (singularmente el PSOE) empieza a poner en marcha su “renovación”, o lo que sus dirigentes entienden por ello: buscar algún líder carismático que ofrecer a los electores, y aprovechar el proceso que han llamado "primarias" para propaganda ¿gratis? en los medios. (NOTA: recuerdo a los más incautos lo que pasó en 1998 en que ganó Josep Borrell las primarias, pero le "hicieron dimitir" para poner en su lugar al perdedor de aquéllas, Joaquín Almunia, candidato más del gusto de la ejecutiva, lo que indica que, si algo aprendieron de aquello, nunca más volverá a suceder que gane en primarias un candidato que disguste a sus jefes).

Este tema de la nueva geometría electoral intuyo que dará para varios posts, y como tenemos tiempo por delante, pues vamos por partes (que diría Hannibal Lecter). Hoy toca comentar (brevemente) sobre las últimas encuestas electorales. El siguiente post irá sobre el dilema de votar o no votar, y después de éste escribiré sobre las nuevas opciones electorales para 2015.

Encuestas electorales

En posts anteriores he ido utilizando datos de Metroscopia. He elegido esta fuente porque da una información más completa que otras, en particular informa sobre un dato que es el que a mi más me interesa, que es el de "intención directa de voto", que es el único dato de las encuestas que no lleva "cocina", es decir, que no está manipulado (de hecho, estrictamente hablando, es el único "dato", lo demás son proyecciones basadas en hipótesis muy arbitrarias, con elevado nivel de incertidumbre, y que pueden ajustarse para sesgar el resultado hacia uno un otro lado según convenga, o más bien según quien "pague" el sondeo, evidentemente). Así pues, en este blog solamente hago caso de ese dato real que es la "intención directa de voto" y que se define como el porcentaje de personas que optarían por cada una de las opciones que se les presentan en la encuesta en el caso de que las elecciones se celebraran en ese momento, es decir, a quien votarían en el momento en que son encuestados.
Esta es la tabla que ofrece Metroscopia de la última encuesta (enero de 2014) resumiendo los datos de intención directa de voto de los ciudadanos:

























Con respecto a las encuestas anteriores, ya comentadas en posts previos a este (los del  12 de mayo y 23 de octubre de 2013), ha habido poca variación: los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE se han quedado en alrededor del 12% de intención de voto (poco más de 4 millones de votos cada uno), es decir, han estabilizado sus pérdidas y parece que han tocado "suelo". Recordemos que esto significa unas pérdidas enormes respecto a la posición de partida, esto es, las elecciones de noviembre de 2011, donde el PP sacó un 31,6% (11 millones de votos) y el PSOE un 20,3% (7,3 millones). En cuanto a los que van inmediatamente por detrás, IU también ha estabilizado su tendencia a la subida, quedándose en torno a un 10%  (3,6 millones de votos) y UPyD ha bajado a un 4%, (1,4 millones) desde una posición algo mejor en octubre (7.3%, equivalente a 2,6 millones). Entre los principales partidos nacionalistas se perciben pérdidas con respecto a octubre, llamativas en el caso de CiU y ERC (-0,4% y -0,5%, respectivamente, aunque hay que señalar una ligera subida del PNV (+0.2% respecto a la encuesta de octubre), probablemente a costa de Amaiur(Bildu), que baja (-0,3%). Llama la atención también el caso de EQUO, que sube de 0.1% en octubre a 0,5% en enero. No obstante, las variaciones son más fiables cuando atañen a porcentajes altos (PP, PSOE, IU y UPyD) que por abajo, que pueden verse más afectados por la variación intrínseca de la muestra o error muestral.
Entre los datos ofrecidos por Metroscopia hay un aspecto novedoso, que atañe al grupo de personas que piensan votar a "otro partido" (o sea, a uno distinto de los que figuran en la encuesta), que aumenta a un 6,2%, desde el 3,4% observado en octubre. Por supuesto, este es un grupo muy heterogéneo, pero no deja de tener importancia el aumento tan notable. En el grupo de voto en blanco/nulo hay una disminución compensada por el aumento en abstencionistas, de modo que la suma de los dos grupos permanece constante (25,4%). Si a éstos juntamos el grupo de indecisos y el de los que no saben, que tampoco varía, tenemos en torno a un 50% de gente que no se define por ningún partido. En las elecciones de noviembre de 2011 se abstuvo/votó en blanco o nulo un 30%.

El panorama que se dibuja es el siguiente:

  1. Los dos partidos que han ido alternándose en el poder en las últimas décadas, PP y PSOE, pierden la mitad de los votos que tuvieron en las ultimas elecciones, pasando de representar (entre los dos) de un 50% a un 25% del electorado. Esto es un duro varapalo al "bipartidismo" hegemónico en España hasta ahora, y abre la puerta a una nueva "geometría electoral" aún incierta.
  2. No asoma una alternativa clara al bipartidismo: ni IU, que se estanca en un 10%, ni UPyD, que incluso baja a un 4%, representan ninguna alternativa, ni solos ni en una improbable coalición, dada la distancia ideológica que los separa.
  3. La mayoría de los electores no se define por una u otra opción, lo que augura un notable abstencionismo en las próximas elecciones, probablemente de récord histórico.
  4. Aumenta significativamente el grupo de personas que votarían a "otros partidos". Ignoro si en la encuesta se referían a partidos ya constituidos, o se trataba de una opción "por eliminación", es decir, más genérica, hacia cualquier partido real o hipotético distinto de los citados en las demás opciones.

Hasta aquí el análisis de las últimas encuestas electorales. Esencialmente nada nuevo con respecto a lo que ya sabíamos en mayo del año pasado, salvo que las tendencias observadas entonces se consolidan. El cómo se traducirían estos datos a escaños y reparto de poder es otro cantar. No cabe duda que PP y PSOE van a sufrir un descalabro notable, pero la Ley electoral vigente lo amortiguará en gran medida. Sin duda, el descontento social, que se percibe a todos los niveles en estas fechas en que hay disturbios en las calles, donde, sobre una indignación acumulada por muy diversos motivos, una "chispa" como la del barrio de Gamonal en Burgos puede hacer estallar la ira popular, ese descontento social, decía, se traduce en estas encuestas en un traspaso de intención de voto desde el PP y el PSOE a otras opciones, fundamentalmente a abstención/voto nulo/blanco, y en menor medida a otros partidos que no logran capitalizar ese descontento del todo, como IU, UPYD y otros. ¿Es esto suficiente para cambiar la "geometría electoral" lo bastante como para que llegue la tan necesaria renovación del poder que regenere nuestra dañada democracia? Probablemente aún no.
Claramente, el electorado está "pidiendo" otras opciones, ya que las que hay actualmente no son suficientes para aglutinar el descontento e indignación de la mayoría de los ciudadanos hacia sus representantes. Esto es ya percibido por mucha gente, y de hecho desde hace algún tiempo están empezando a surgir iniciativas que podrían acabar generando nuevas opciones electorales. Porque lo que no es una opción es la abstención...
Pero no nos adelantemos, ya que este será el tema del siguiente post.



¡Salud y megapraxis!

domingo, 12 de mayo de 2013

Se atisba el fin de una época

Hoy se ha publicado un sondeo de Metroscopia para el País. El resumen se puede ver en el siguiente gráfico:
Evolución, según sondeos de Metroscopia, de la intención de voto para los 4 partídos de ámbito nacional más importantes. Las cifras se dan en porcentajes sobre el voto total (no sobre el censo electoral) y se basan en una hipotética participación del 52%. Fiuente: El País (11-5-2013). Al final del post se incluye un resumen más completo del estudio de Metroscopia.

Como puede verse, los dos grandes partidos que hasta ahora se han ido alternando en el poder en España, el PP y el PSOE, están perdiendo consistente y constantemente su apoyo electoral en una tendencia imparable desde las últimas elecciones hace año y medio (aunque en el gráfico sólo aparecen los datos del último año). Los otros dos partidos recogen parte de esa intención de voto y amenazan ese bipartidismo, que, como muestra muy claramente el gráfico, tiene los días contados.
Pero ¿cuanto están perdiendo? La gráfica anterior no nos ayuda mucho a saberlo. Los porcentajes de intención de voto respecto al voto esperado (52%) no son cifras muy intuitivas, y los datos que proporciona Metroscopia y publica El País no incluyen intención de voto directo. Por ejemplo, nos gustaría saber cuantos votos ha perdido el PP en el último año y medio. 
Como sabemos que la estimación de participación es del 52% y que el censo electoral, en las pasadas elecciones generales de Noviembre de 2011 era de 35.779.491 personas, y esta cifra no ha podido cambiar mucho desde entonces, podemos transformar los anteriores porcentajes en: 1) porcentajes sobre el censo electoral, y 2) número total de personas que tienen intención de votar al partído XX. Hacemos las cuentas y nos sale la siguiente tabla:


De esta tabla se pueden inferir varias cosas, a saber:
- El PP sería votado hoy por el 11,7% de los ciudadanos inscritos en el censo electoral, es decir, unos 4.2 millones de personas. Eso significa 6,6 millones menos que hace 18 meses, en las pasadas Elecciones Generales.
- El PSOE sería votado por 10,5% de los ciudadanos en dicho censo, es decir, unos 3,8 millones de personas. Eso significa que han perdido 3,2 millones de votos en 18 meses, y 7,2 millones desde las elecciones de 2008.
- IU sería votado por 8,6 de cada 100 personas inscritas en el censo electoral, es decir, unos 3,1 millones de personas. Habría ganado 1,4 millones de votos desde las últimas elecciones.
- UPyD sería votado por el 6,8% del censo electoral, unos 2,4 millones de personas, o sea, habría ganado 1,3 millones de votos respecto a la consulta electoral de 2011.
- La suma de los cuatro partidos mayoritarios de ámbito nacional representan el 37,6% del censo electoral, es decir, están muy lejos de tener el apoyo de la mayoría de las personas en edad de votar en este país.
- La suma de los que hoy darían su voto a alguno de los dos partidos mayoritarios, que se han alternado en el poder en España en las últimas décadas, el PP y el PSOE, representa el 22,2% del electorado, es decir, aproximadamente una quinta parte de las personas en edad de votar, o sea que solo una de cada 5 personas en edad de votar daría hoy su voto a alguna de estas dos formaciones. Para hacerse una idea de lo que supone esta cifra, basta compararla con las elecciones de 2011, donde la mitad de las personas en edad de votar lo hicieron por alguno de estos dos partidos. En 18 meses, el bipartidismo ha descendido del 50% del electorado al 22,2%.
-El ritmo de pérdida de votos del PP y del PSOE puede calcularse a partir de las cifras anteriores: Desde las últimas elecciones hace 18 meses el PP ha ido perdiendo votos a razón de 367.000 al mes, mientras que el PSOE lo ha hecho a razón de 178.000 al mes. A este ritmo el PSOE tardaría 5,6 meses en perder 1 millón de votos, mientras que el PP lo haría en sólo 2,7 meses.
- Parece claro que bipartidismo toca a su fin. Es más los dos grandes partidos PP y PSOE tienen un futuro próximo pero que muy negro. Por mucho que se empeñen (y no están empeñandose mucho, la verdad) no pueden evitar una debacle en los próximos meses. Incluso suponiendo que exista un "nucleo duro" de votantes férreamente decididos a mantener su voto para cada uno de ellos, la tendencia anterior ya apunta a su desplome total y ya se sabe que cuando se hunde un barco las ratas son las primeras en abandonarlo.

Corolario: Lo que hemos analizado apunta por lo tanto al fin de una época y el comienzo de otra. Sería juicioso ir preparándose para lo que venga después. A los de abajo nos conviene tener una actitud luchadora e inconformista, pues ha sido esta actitud la que, en circunstancias ciertamente muy difíciles, ha puesto su grano de arena para derrocar al bipartidismo (pero ojo: cuidado con las opciones "populistas" o claramente de inspiración fascista y totalitaria que están surgiendo en este "rio revuelto"). Hay que afrontar el porvenir con valentía. Nos meterán miedo al futuro. No hagamos caso del miedo. Miedo es lo que tienen ellos, los de "arriba". Especialmente porque ahora que se atisba que se va a dar la vuelta a la tortilla se van a quedar al descubierto, sin la impunidad de la que han gozado por detentar el poder omnímodo. Cuando caigan tendrán que responder ante la justicia por lo que nos han hecho, devolver lo que han robado y reparar el daño producido.La prueba de que realmente ha comenzado una nueva era la tendremos cuando veamos a los culpables del saqueo de los últimos años pagar por sus crímenes. Si no, es que seguimos en la misma era.

APUNTE FINAL: Ni que decir tiene que estas tendencias en España son ciertamente preocupantes para la Troika y el poder financiero internacional. Existe el riesgo cierto, ya apuntado en algún post anterior de este blog, de que esas instituciones nombren a un "gestor" un "tecnócrata", con su equipo de "hombres de negro" para que se haga cargo de la dirección política del país hasta que soplen tiempos mejores para sus fines. Ya lo hicieron en Grecia y en Italia. Luchar para que esto no ocurra no será tarea fácil.. 




NOTA: la siguiente infografía contiene la información más completa ofrecida por Metroscopia: