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¿Que es Megapraxis? El mundo cambia, y el cambio constante es una de las ideas que conciernen a la Megapraxis, (Heráclito: "Todo fluye"). Otra es su universalidad: es global; hay que analizar todo, explicar todo; no nos conformamos con las partes. La realidad siempre es compleja y la complejidad también es megapráctica. Pero no todo va a ser análisis. Debe haber praxis ¿no? Pues eso, propuestas de acción práctica, que es lo que modifica la realidad. En resumen, conocer mejor la realidad para proponer acciones que la transformen, que la hagan progresar, que sumen “cuantos de progreso”. Pasito a pasito. Es muy simple. Pero no es fácil.

sábado, 18 de junio de 2016

Nueva geometría electoral, 2016: Reflexiones

Estamos en plena (re)-campaña electoral, a 8 días de las elecciones generales, las segundas en 6 meses. Esta circunstancia tan especial se debe a unos resultados electorales sin precedentes en las anteriores elecciones del 20 de diciembre pasado, que no han dado como resultado un gobierno por falta de apoyo mayoritario a un candidato a la investidura en el Congreso. Es curioso que nadie hubiera previsto que esto podría pasar, ni siquiera los próceres que redactaron la Constitución de 1978, aún vigente tras 38 largos años, y en consecuencia, tengamos que repetir el proceso 6 meses después, En estas circunstancias, quiero compartir algunas reflexiones aqui, con la esperanza de que sirvan para al menos discutir sobre ello y abrir el campo de debate un poco más allá de lo que permiten los canales de comunicación habituales, bastante estrechos estos días.

Primera reflexión: Los resultados del 20 de diciembre han sido consecuencia de un proceso, iniciado hace unos cuantos años, de pérdida de credibilidad del sistema político, que está ocurriendo no solo en España sino que es bastante global. El por qué se ha producido esa pérdida es obvio: el poder político no solo se ha olvidado de trabajar para el bien común, como es su obligación, sino incluso de disimular que para quien realmente trabaja es para el poder económico, el cual ostenta el poder real. Esto se ha ido haciendo cada vez más evidente, sobre todo en los ultimos años. Podemos rastrear en la historia reciente ese desencuentro creciente entre el sistema y la gente de a pie: Uno de los acontecimientos que más claramente lo evidenció fue el malestar ante la invasión y subsiguiente guerra de Irak en 2003. que condujo a múltiples protestas populares bajo las consignas de "Paremos la guerra" y "No a la guerra". A nivel nacional, este desencuentro ha brotado en diversas ocasiones, las más notables quizá sean las protestas espontáneas tras el atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid (11-M) y las acampadas del 15M en 2011 en la Puerta del Sol de Madrid y en muchas plazas a lo largo de todo el territorio nacional. Esa pérdida de confianza ha provocado que a ambos lados del espectro político, derecha e izquierda, se haya producido una fractura. Mientras los partidos tradicionales han sufrido un importante retroceso, nuevos partidos emergentes avanzan a ambos lados en un intento de tomar el relevo. Este proceso se ha ido siguiendo en este blog en diversas entradas desde 2013, en particular en una serie de posts iniciados a principios de 2014 sobre la "nueva geometría electoral" (31-1-2014; 4-5-2014; 19-5-2014; 11-1-2015; 14-12-2015 y 21-12-2015) de la cual este post forma parte. Este proceso continuará después de las elecciones del 26-J, que en este sentido debemos considerar como un paso más en el camino que configura el cambio que está experimentando nuestra sociedad. Los resultados de esas elecciones habrá que interpretarlos en clave de ese proceso, y no como un simple reparto de poder para los cuatro años siguientes, que es como habitualmente se interpretan. Las cosas ya no van a ser nunca como antes, y cuanto antes lo asumamos, mejor.

Segunda reflexión: El contexto europeo es importante, pues enmarca y encorseta nuestras posibilidades y condiciona nuestra capacidad de maniobra. La Unión Europea (UE) no ha sido ajena al proceso de pérdida de confianza en el sistema, sino que ha sido actor principal, propiciando políticas anti-personas, menoscabando derechos y sembrando la indignidad por doquier. La UE ha dejado de ser ese espacio de bienestar social y económico, de derechos, de igualdad, transparencia, solidaridad, ese espejo en que se miraban los demás países que aspiraban a mejorar la vida de las personas, y se ha convertido en todo lo contrario: la Europa del egoismo, de la mezquindad, de las barreras, de la desigualdad... ¿Quien quiere pertenecer a esa Europa? Carece del más mínimo atractivo, y por eso las fuerzas centrífugas amenazan con desintegrarla: ya no compensa pertenecer a la UE, especialmente a sus integrantes más ricos, que quieren abandonarla cuanto antes (Reino Unido vota en referendum el próximo jueves si abandona la UE o no). Es una Europa en pleno desmoronamiento moral, dispuesta a dilapidar sus valores y su prestigio por dar satisfacción a banqueros y grandes corporaciones que carecen de humanidad. No parece fácil en esta UE hacer prevalecer la sensatez, hacer que se abandonen las políticas de supuesta "austeridad", que no es tal, sino precariedad, desigualdad, pobreza e indignidad, que no han hecho sino empeorar la situación. No va a ser fácil imponer otra política distinta, mas racional, más pensando en el bien de todos, y no sólo en el de los poderosos. Grecia fue el chivo expiatorio elegido por la UE para mostrar a los demás países miembros que no había alternativa: que no se podía elegir: que fuera quien fuera a quien votaran los electores, se iba a hacer lo que la troika decidiera, en un acto de liquidación de la democracia descarado y sin precendentes. El mensaje de la UE parece ser, parafraseando a Vito Corleone: "votad, votad, que nosotros ya haremos una oferta a vuestro elegido que no podrá rechazar". Se ha entablado una lucha dialéctica entre dos modos de entender la política y la sociedad misma: aquellos que detentan el poder en la actualidad, y que abogan por la desigualdad, las barreras y las castas, y los que se oponen a ese statu quo, y luchan por la igualdad, la libertad y la solidaridad entre las personas. Es necesario un cambio, por lo tanto, que devuelva el poder a quien nunca debió perdero: el pueblo soberano, del que, según la Constitución, "emanan los poderes del Estado". La meta del cambio, por tanto, no puede (ni debe) limitarse a España sino que debe situarse en Bruselas.

Tercera reflexión: ¿Qué podemos esperar tras estas elecciones? Pues será un pasito más en el camino que conduce a un nuevo equilibrio de poder, que tendrá seguramente más etapas. El proceso ya se ha iniciado. Las encuestas pre-electorales dicen que no va a haber grandes cambios con respecto a las elecciones de hace unos meses, pero suelen equivocarse bastante, y sus equivocaciones suelen ir predominantemente en un sentido: subestimar la magnitud del voto por el cambio, y sobreestimar el voto al statu quo. A estas alturas ya sabemos que el voto a nivel estatal se concentra en 3 partidos políticos (PP, PSOE y Ciudadanos) y una coalición electoral constituida por partidos de izquierda, Unidos Podemos (procedente de la fusión de Izquierda Unida+EQUO y Podemos+Mareas). Los partidarios del statu quo actual son los tres partidos citados (que, por ejemplo, votan conjuntamente medidas en la UE en favor de tratados como el TTIP, verdaderos pilares de la política neoliberal que rige en la UE), y los que lo cuestionan y desafían son los de la coalición Unidos Podemos. Todo parece indicar que ésta última formación superará al PSOE (segundo partido más votado en las útltimas elecciones) pasando éste al 3º puesto por primera vez en la historia de la democracia reciente en España. Se da la paradoja que el PSOE, viendo disminuir su expectativa de voto en favor de Unidos Podemos, intenta detener esa sangría atacando a ésta formación, pero cuanto más la ataca, más votos pierde por la izquierda, pues se pone en evidencia como un partido contrario al cambio que con toda seguridad ansían sus votantes. Este error estratégico le puede costar muy caro al PSOE. Su homólogo griego, el PASOK, ha desaparecido prácticamente del mapa por lo mismo, y hay muchos otros partidos de corte "socialdemócrata" en Europa en trance de desaparecer del mismo modo.
Así, con un PSOE en caída libre, y un flanco derecho tirando a estable, la coalición Unidos Podemos tiene muchas posibilidades de crecer, pero ¿será suficiente? ¿cuales son las perspectivas del voto anti-troika? Pues pocas: por mucho que crezca, Unidos Podemos no va a alcanzar una mayoría que le permita gobernar tras las próximas elecciones generales. No parece, por otro lado, que un acuerdo por la derecha PP-Ciudadanos sume como para permitir un gobierno derechista como el que hemos tenido hasta ahora. Eso solo podría ocurrir si el PSOE lo permite (y muchos dirigentes de este partido, los de su ala más "conservadora" se han manifestado partidarios de esa posibilidad). Ese tipo de "gran coalición" anti-cambio es bastante probable. Solo un acuerdo Unidos Podemos-PSOE daría al traste con esa posibilidad, permitiendo un gobierno de cambio, pero el PSOE ya ha manifestado que está muy lejos de esas posiciones. Así, se da otra paradoja con el PSOE, que es que sus votantes, fundamentalmente gente de izquierda, temen que si votan a su partido acabe gobernando la derecha, y sienten que para que la izquierda llegue al gobierno, no deben votar a su partido. Eso puede acabar alejando definitivamente los votos del PSOE de las urnas.

Reflexión final: En resumen, las perspectivas para este 26J son que es muy difícil que en esta ocasion salga un gobierno anti-troika. Si, a pesar de todo, se alinean los astros y sale un gobierno de izquierda, éste tiene pocas posibilidades de modificar las políticas dictadas por la troika en la UE. Pero por algo se empieza: ya no sería sólo Grecia. quizá los demás países de la UE pondrían sus barbas a remojar, comenzando a poner en marcha un nuevo ciclo político menos indigno, más comprometido con el pueblo soberano, menos entreguista frente a los poderes económicos. Puede que el péndulo se situara otra vez en el lugar de donde nunca debió moverse: alineado con la justicia, la igualdad, la libertad y la solidaridad entre los pueblos de Europa.

¡Salud y megapraxis!

(PD: Y recuerden: la abstención no es neutra, véase post del 31-1-2014).

Dedicado a Bettie Jander :-)



martes, 14 de junio de 2016

Telarañas

- ¡Uf! ¡cómo está esto de telarañas!
- Aqui hace meses que no escribe nadie.
- ¿Qué le habrá pasado a Megapraxis?
- Estará cansado.
- ¡Claro! Tanto tiempo escribiendo...
- ...desde 2010
- Si, antes del 15M.
- y tan solo...
- ¿Cómo que sólo? El Google Stats dice que la gente sigue leyendo sus posts.
- ...Y dejando algún comentario que otro.
- Eso también.
- Oye, ¿tú crees que habrán servido de algo todos esos posts que escribía Megapraxis?
- ¿Y yo qué sé?¿cómo voy a saberlo?
- Pues es verdad. ¡A saber!
- ¡Mira! ¡hormigas!
- Siii, ¡qué ricas! ¿quieres unas pocas?
- No, gracias, estoy a dieta.
- Tú te lo pierdes.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Nueva geometría electoral para 2015 (y VI): parada y fonda

En este blog siempre he evitado escribir "al hilo de la noticia". Ni me gusta ni creo que sea una buena idea, ni entra dentro del estilo ni de los objetivos de este blog. Aqui se procuran reposan los pensamientos, se dejan decantar, a veces se destilan y hasta se intenta que cristalicen. No obstante, hare una excepción hoy, porque un día después de las elecciones generales, a las 8 de la tarde, no puedo más que ceder a la tentación de especular tal y como vienen haciendo los periodistas, opinadores varios y políticos de toda condición en las noticias, en las redes sociales, en los medios en general.
Empezaré resumiendo la situación hoy 21 de diciembre. Los resultados electorales han definido por fin aquello que se ha venido fraguando en los ultimos dos años y que en este blog denominamos "Nueva geometría electoral". Hace tiempo que se advertía un cambio, que permitía alimentar cierta esperanza en el advenimiento de una nueva era política. Las circunstancias han matizado mucho esa esperanza, devolviéndonos, una vez recontados los votos, a una realidad no tan ideal, en la que unas elecciones generales no son más que un escalón en una evolución mayor, de más envergadura, más sólida, hacia una sociedad más justa. En esa clave de evolución contínua es en la que me gustaría que se leyeran los resultados.
En este sentido, los cambios que trae la nueva geometria electoral de 2015 son modestos. La siguiente tabla nos lo resume en cifras muy concisas:



Los datos son del Ministerio del Interior. La tabla y la elaboración son mías. ¿Por qué hago yo la tabla y no la copio de cualquier medio, que son más bonitas? Pues porque en ningun medio aparecen algunos de los datos que se muestran en "mi tabla". En especial fíjense en la cuarta columna (de izquierda a derecha). ¿Qué tiene de especial? Pues son los porcentajes de votos a cada partido sobre el total del censo. Ayuda a relativizar estos datos sobre el total de la población en edad de votar (censo electoral).
Obsérvese cómo con un modesto 19,7% de este censo, es decir, menos de 1 de cada 5 personas, se puede dominar un resultado electoral como en esta ocasión ha hecho el PP. Cuando oigan a alguien decir "el PP es mayoritario" le pueden contestar: solo uno de cada cinco personas que podían votar han votado al PP.
Otra forma de relativizar es, por ejemplo, comprobar que la opción más prevalente no es votar al PP ni a ningún otro partido, sino abstenerse (casi 10 millones, que con los que votan en blanco o nulo suman 11.58 millones de personas, un tercio de los españoles censados). He escuchado muchas veces ayer y hoy decir que los españoles somos tontos a la vista de estos resultados. En mi opinion el porcentaje de tontos está dentro de lo normal.
Una cuestión importante que pone de manifiesto los datos de la tabla es el injusto reparto de escaños. Con 7,21 millones de votos, un 19,7% sobre el censo, o un 28,9% sobre los votos escrutados, el PP obtiene el 35% de los escaños de la cámara baja, mientras que con casi 1 millón (0.93 millones), 7,7 veces menos que el PP, IU-UP obtiene 61,5 veces menos escaños. Es decir, el voto a IU-UP es 61,5/7,7=8 veces menos eficaz que al PP en la obtención de escaños.
Es interesante comprobar cuanto suman partidos afines de ámbito nacional (por el momento dejaremos aparte los nacionalistas). Por ejemplo, entre PP y C's, ambos partidos del ala derecha del espectro político, y por lo tanto con afinidades que podrían hacerles coaligarse para gobernar, suman 10,71 millones de votos, mientras que, si tenemos que clasificar a los partidos del ala izquierda, tendremos que sumar votos al PSOE, a Podemos y a IU-UP, que son de izquierda al menos en origen y por sus votantes (no por sus dirigentes en el caso del PSOE): en este caso los votos suman 11,64 millones, o sea, casi 1 millón más que los de derechas. Seguimos, pues, conservando las dos Españas de las guerras carlistas/liberales decimonónicas en un estado perfecto.
Entonces ¿en qué podemos notar la existencia de una "nueva geometría electoral" tras estas elecciones? Pues en que han irrumpido nuevas formaciones políticas que han trastocado un poco el mapa, aunque los dos bloques derecha/izquierda siguen intactos, para desazón de aquéllos que creían superada esa dicotomía. No lo veran sus nietos, pues es una división mucho más profunda de lo que habitualmente se cree, y está presente en todo sistema político, de forma más o menos explícita.
¿Cuánto ha cambiado el tablero político tras estas elecciones? Pues la principal diferencia es que se han fracturado los dos grandes bloques, el de derechas, monopolizado por el PP, y el de izquierdas (con las salvedades enunciadas anteriormente) formado por esencialmente dos fuerzas, PSOE e IU. Por el ala izquierda ha irrumpido Podemos, muy fuertemente, llevándose un buen pellizco de votos del PSOE y algunos de IU. El PSOE tuvo 7 millones de votos en 2011, y ha pasado a tener 5,5 millones en estas elecciones. Por su parte, IU tuvo 1,6 millones en 2011 y ha pasado a 0.93 millones, es decir, ambos han perdido 1,5 y 0.7 millones respectivamente, y entre ambos, 2,2 millones, pero Podemos (y sus coaliciones en determinadas circunscripciones) ha obtenido 5,2 millones, más del doble de lo cedido por los dos partidos mencionados. ¿De dónde han salido esos votos? Pues hay varias fuentes posibles: algunos abstencionistas menos en estas elecciones, junto a votos de izquierdas de determinadas opciones de fuerte implantación nacionalista en Cataluña y Euskadi, donde esta formación ha obtenido muy buenos resultados, podría explicar esta diferencia. Por su parte, la irrupción de C's en el ala derecha no ha hecho variar demasiado la situación en este flanco, ya que prácticamente se queda como estaba, pues el PP obtuvo 10,9 millones de votos en 2011, lo cual es más o menos igual que lo obtenido por la suma del PP más C's en estas elecciones (10,7 millones).
Una modesta reflexión: si la izquierda hubiera acudido junta en coalición a las elecciones, probablemente hubiera podido lograr mayoría suficiente como para formar gobierno. Ello habría significado un gran avance frente a las políticas actuales que solo pretenden hacer retroceder nuestros derechos, servicios públicos y bienestar. Al no haberlo hecho, se ha diferido el establecimiento de las bases que den solución a la situación de precariedad social que rige actualmente, o al menos que la mitiguen. En consecuencia, todo será más lento y más difícil por la proverbial división de la izquierda.
En conclusión, la nueva geometría electoral ha hecho variar algo el panorama, pero no lo suficiente: la derecha sigue siendo muy fuerte a pesar de la terrible legislatura que ha protagonizado, que quedará para la posteridad como la peor de la historia reciente de España: la más desastrosa en términos económicos, pero también la más inhumana por la violencia verbal y física ejercida contra los ciudadanos desde las esferas del poder. Lo más importante es que ya no podrá gobernar sin freno con la mano dura que ha empleado sin compasión contra los ciudadanos de este país. Tendrá que pactar, o algo. Por su parte, el cambio político no ha llegado aún al Parlamento, pero parece que está en camino. Es un proceso lento, en el cual estas elecciones no son más que una etapa, y probablemente no es la más importante.
Para finalizar, un temor: se ha hablado mucho hoy de un "pacto a la alemana" entre el PP y el PSOE, que permitiría gobernar a una coalición un tanto "contra natura" 4 años. Se habló de tal coalición antes de las elecciones, y siempre fué descartada por los protagonistas, especialmente el PSOE, a cuyos votantes les parecería la mayor de las traiciones hacer ese pacto. Hoy sin embargo, determinados dirigentes del PSOE han expresado su opinión favorable a dicho pacto. Si pactan, habrán dado la razón a los críticos del "bipartidismo PPSOE" y los votantes que le quedan al PSOE, muy moscas ya con este partido por sus repetidas traiciones, no lo tolerarán. Puede ser el principio del fin de este histórico partido.

¡Salud y megapraxis!


lunes, 14 de diciembre de 2015

Nueva geometría electoral para 2015 (V): Se acerca el gran momento

"Doce años de propaganda tenaz tienen más fuerza de convicción que todo el sistema filosófico". 
Eso escribió Gabo (García Marquez) al inicio de su viaje por Europa del Este, en 1957, doce años después del final de la 2ª guerra mundial y el inicio de la guerra fría. Eso es lo que pensó al cruzar la frontera que dividía entonces las dos Alemanias y caer en la cuenta que el telón de acero no existía, que era una licencia periodístico-literaria. Que no existía el telón de acero (o como él dice, "la cortina de hierro") era de sentido común, pero la propaganda es un eficaz antídoto contra el sentido común.

En estos días de campaña electoral se siente como en ningún otro momento la fuerza de la propaganda para borrar la realidad y sustituirla por un mundo inventado. No otra cosa es el panorama que nos presentan los principales medios de difusión, cuya principal misión estos días es hacernos olvidar que durante los últimos años un grupúsculo de mafiosos ha intentado arrebatarnos todo: nuestros derechos, nuestro medio de vida, nuestros servicios públicos, nuestra dignidad, nuestra esperanza en un mundo mejor. Todo. Iban a por ello sin avisar, de forma subrepticia, sin hacer ruido (chitón en su programa electoral), pero en cuanto se quitaron la careta fueron con una determinación, una sangre fría, y una inhumanidad acojonantes, y han logrado una buena parte del botín que esperaban conseguir: somos más pobres (segundo pais más desigual en la UE, después de Rumania, pobreza energética, desahucios, menos ayudas sociales, caída en picado de la renta media en España), tenemos trabajos más precarios (record de precarización del mercado laboral, falsos becarios, contratos de 1 día, más facilidad para despedir), menos derechos y libertades (ley mordaza que atenta contra los derechos fundamentales de libertad de expresión, reunión y asociación, ley de tasas judiciales que abole el derecho a la justicia gratuíta y universal, reforma laboral...), y nuestros servicios públicos (sanidad, educación) se tambalean...Mientras ellos disfrutan de los dividendos. Más ricos (corrupción, preferentes, amnistía fiscal...), más beneficios, más dinero en paraisos fiscales. Un auténtico robo con la mayor de las impunidades posibles: nadie va a la carcel por robar del erario público, solo se va a la carcel si se protesta contra este estado de cosas manifiestamente injusto. Ese puede ser el resumen de la legislatura que termina: un país en quiebra, con varias generaciones futuras endeudadas, corrupto hasta la descomposición, sin ley ni obligaciones para los poderosos (doctrina Botín, indultos a banqueros, reforma del código penal para garantizar impunidad de facto en delitos de corrupción...). Sin embargo, los politicos al mando (bajo órdenes de los poderosos), y sus voceros de los medios, repiten el trágala de la "recuperación económica", apoyándose en cifras manipuladas, cuando no directamente inventadas.

Lo cierto es que esta legislatura pasará a la historia como la más ruinosa de nuestra historia reciente, como dice Emilio de la Peña en su post: "Para no olvidar". Roberto Centeno dice en "El Confidencial "La deuda de Rajoy arruinará varias generaciones". Las cifras de desempleo siguen siendo las mismas que en 2010 (con tasas de paro escalofriantes), solo que la población activa se ha reducido, por ejemplo, porque 1.000.000 de personas desde 2009 han decidido abandonar este país sin futuro, la deuda pública ha seguido creciendo al mismo vertiginoso ritmo (recuerden: aquella deuda que había que reducir como fuera, y por ello hubo que hacer todos aquellos recortes en los servicios públicos, perdiendo recursos básicos en sanidad y educación públicas, que tardaremos años en recuperar, si lo recuperamos algún día): hoy tenemos la deuda más alta de los últimos 103 años en términos porcentuales respecto al PIB, habiendo crecido un 57% desde que Rajoy es presidente. ¿No es todo ello una estafa? Si recortaron servicios públicos para disminuir la deuda, y esta no disminuyó sino que aumentó, pero mientras hemos perdido recursos públicos, hábilmente transferidos a manos privadas de amiguetes... ¿no es razon como para que los responsables sean juzgados por estafa al pueblo español? No pierdo la esperanza de verlos responder de sus crímenes ante un tribunal justo.

Poco o nada de eso se difunde por los medios más adictos al poder. Repiten la cantinela "recuperación", "salida de la crisis", y se obra el milagro: la gente olvida que ha sido insultada (recuerden a Fabra en el Congreso: "¡Que se jodan!", constantes insultos y calumnias contra funcionarios, profesores, sanitarios, etc), robada ("Luis sé fuerte", preferentes), ultrajada, humillada, maltratada... Recordemos: esta gente envió unidades anti-disturbios armada hasta los dientes a manifestaciones pacíficas y cargaron violentamente en numerosas ocasiones sin justificación alguna, por ejemplo cuando golpearon a niñas menores de edad que protestaban porque tenían frío en su colegio, o a ancianos que se manifestaban pacíficamente, y se excedieron tanto que hasta Amnistía Internacional pidió explicaciones. La gente, decíamos, olvida lo que han hecho sus gobernantes, y acaba viendo en ellos una especie de "mal necesario", al cual hay que votar para evitar que vengan "los otros", las hordas de Atila, que se llevarán por delante el país y se comerán a los niños crudos.

Todo esto explicaría que un partido como el PP, en las actuales circunstancias siga siendo votado por varios millones de personas en España. Pero ... ¿cuantos? Esto nos lleva al tema del post de hoy: el quinto de la serie "Nueva geometría electoral para 2015" de este blog, iniciada en enero de 2014 y que en sucesivas entregas ha ido siguiendo la evolución de la "geometría electoral" en nuestro país los últimos dos años. Creo que fuimos de los primeros en advertir públicamente el cambio que se estaba produciendo allá por 2013, cuando se empezó a hacer muy patente la enorme bajada en la intención de voto hacia los dos partidos hegemónicos hasta entonces en el parlamento español: el PP y el PSOE. El descenso era en torno al 50% en ambos casos y no había opción alternativa que los recogiera. A principio de 2014 emergió una nueva formación, Podemos, que parecía estar recogiendo el descontento de la izquierda con sus opciones tradicionales, PSOE e IU. Poco después surgió a nivel nacional un partido que ya llevaba unos años actuando en Cataluña, sin mucho éxito, hay que decirlo, Ciudadanos, una réplica afecta al statu quo diseñada y lanzada desde los poderes económicos para evitar que el desplome del PP les haga daño en su chiringuito. La historia desde entonces ha sido un crecer en expectativas para estos dos partidos a expensas de los partidos tradicionales, si se me permite el resumen simplificador, que omite matices quizá importantes.

En este contexto ¿que cabe esperar en las próximas elecciones generales (dentro de una semana)? Ojalá tuviera una bola de cristal, pero tenemos que conformarnos con usar la razón y los datos que tenemos a mano. Las encuestas y sondeos pre-electorales han perdido mucha credibilidad (ya lo veníamos anunciando por ejemplo, en el 4º post de la serie antes mencionada), así que vamos a aventurarnos por otros caminos: en 2011 el PP logró un resultado extraordinario, casi 11 millones de votos, algo que no repetirá ya nunca más. Incluso sería imposible siquiera acercarse a esa cifra tras una legislatura tan bochornosa como la actual: los 11 millones de votos surgieron de un estado de cosas muy particular, un gobierno socialista naufragando ante el temporal neoliberal que se le imponía desde la Troika, con un final de legislatura realmente indigno para este partido. Ahi alcanzó el PP su "techo" histórico, y con él la derecha en España (pues el PP entonces era hegemónico en ese lado del espectro político). Digamos que un par de millones de votos de aquellos se deben unicamente a esa situación tan peculiar. Hoy cabe pensar que el PP, incluso si hubiera tenido una legislatura "normal" no conseguiría votos suficientes para una mayoría absoluta. Pero la legislatura no ha sido normal, y el caso es que desde entonces el PP ha perdido alrededor del 50% de los votos, la mayor parte en favor de Ciudadanos, la "nueva derecha". Como ven, los votos ni se crean ni se destruyen, solo se conservan entre ambos lados del espectro político. Lo mismo podemos decir al otro lado: El PSOE ha reducido sus expectativas aproximadamente al 50%, en favor fundamentalmente de Podemos. IU se queda como está o crece algo. Por cierto, el centro político no existe en España: véase el post: "Lo apolítico".

Mi "apuesta" sería que se va a alcanzar un equilibrio similar izquierda-derecha que el que ya existía, pero con cuatro partidos, ya que el bipartidismo se ha roto por la mitad por sus dos lados, dando lugar a un tetrapartidismo por bipartición. Esto, ley D'Hont mediante, significa que los partidos "viejos" tienen aún alguna ventaja por su mayor implantación territorial, y en escaños aventajarán algo a los nuevos, algo que no tiene por qué durar muchos años. Sin embargo, aunque los nuevos partidos han venido para quedarse, son menos estables que los viejos, que tienen más estructura y apoyos institucionales, financieros y mediáticos para permanecer.

En definitiva, el bipartidismo se ha dividido, lo cual le ha hecho más débil. Se intuye cierta renovación tanto externa como interna: mientras emergen nuevas fuerzas políticas,  las antíguas se resisten a entregar la pelleja, pero para permanecer necesitan renovar sus cuadros, so pena de caer aún más de lo que ya han caído. Lo que se avecina puede parecer una nueva edición del bipartidismo, pero menos rancio, al que cabe presagiar menos facilidad para pisotearnos impunemente como han hecho hasta ahora. Eso hemos ganado en el camino. En concreto, es dudoso que ni PP+Ciudadanos, ni PSOE+Podemos tengan opciones de ganar por mayoría absoluta y gobernar sin freno, como ha hecho hasta ahora el PP. Es más, necesitarán el concurso de otras fuerzas políticas, y en esto ni PP ni Ciudadanos lo tienen fácil, pues han hecho bandera de un anti-nacionalismo que les ha enfrentado a la mayor parte de las opciones en las que tradicionalmente se apoyaba la derecha para gobernar cuando no llegaba a obtener los escaños suficientes: la derecha nacionalista.

¿Qué esperaban? Lo cierto es que no hay que esperar que todo cambie en unas elecciones. Las elecciones tienen el poder que tienen, y el germen de lo nuevo hay que buscarlo en otros sitios. Mientras los españoles sigamos siendo demasiado conformistas y tolerantes con la injusticia, esto seguirá así. En el 15M se dijo "Dormíamos, despertamos", y poco después nos volvimos a dormir, salvo honrosas excepciones que siguen luchando todos los días en la calle frente a las injusticias (desahucios, mareas, etc). Hasta que no nos despertemos del todo nos seguirán tomando el pelo. Mientras, la política tiene también que poner su grano de arena para el cambio. En este contexto, las perspectivas del "voto antitroika" son bajas, pero van avanzando. A nivel nacional Podemos e Izquierda Unida son las únicas opciones que cuestionan claramente las politicas que nos han llevado a la desastrosa situación actual. Lástima que estas dos formaciones no hayan llegado a  acuerdos para formar un frente anti-troika. El futuro necesariamente pasa por la creación de un frente anti-troika no solo en España sino en toda Europa. De otra forma no habrá manera de parar el reformismo neoliberal que asola este viejo continente para hacerlo más viejo aún.




viernes, 22 de mayo de 2015

Los mios - #24M

Estamos en vísperas de las primeras elecciones "grandes" (por su dimensión territorial y el enorme poder que está en juego, nada menos que la mayoría de las CC.AA. y todos los Ayuntamientos de España) desde 2011 en España, y después de haber ido siguiendo en este blog cómo ha ido cambiando la situación política en nuestro país en los últimos (e interesantes) 4 años, más o menos desde el #15-M de 2011, una fecha que cada día que pasa se revela como histórica, escribo sobre lo que tendrá lugar el domingo 24 de Mayo, es decir, lo que podemos esperar de esas elecciones municipales y autonómicas.
El que haya seguido el blog habrá visto como hemos contado aqui la brecha que se ha ido abriendo en nuestra sociedad al quedar al descubierto el engaño a que nos tenían sometidos los partidos que hasta hoy han venido detentando el poder, y que, lejos de defender nuestros derechos, los servicios públicos, nuestro bienestar, estaban dilapidándolos (y de paso aprovechándose). El 15-M fue clave para visibilizar el malestar de la sociedad, y desde entonces nada ha sido igual, como tampoco ha podido sostenerse más el engaño, que intentaron colar como "crisis" y que no es más que una estafa, un saqueo, por parte de los poderosos hacia los menos favorecidos.
En esta situación la brecha ha ido creciendo, los partidos tradicionales han ido perdiendo el favor de la gente, y han surgido otras opciones electorales, singularmente dos destacan sobre el resto: Podemos y Ciudadanos. Estos dos nuevos partidos han venido recogiendo el descontento de los que en su día apoyaron a los dos proincipales partidos a nivel nacional, PSOE y PP.  Podemos parece haber calado más en la izquierda y Ciudadanos en la derecha. En zonas con implantación nacionalista esta película es algo más compleja, con más actores aún, pero el análisis es similar: nuevos partidos recogen el descontento de la gente hacia lo antígüo, harto decepcionante.
La situación económica a la que nos ha abocado lo "viejo" es desesperada, aunque en vísperas de las elecciones intenten ocultarlo falseando los datos y con alguna que otra ayudita de parte de los aliados del BCE (que imprimen billetes a todo meter para intentar que no se note la debacle, al menos durante período de elecciones en un país clave en la configuración europea como es España, con un gobierno obediente y sumiso ante el credo neoliberal). Ningun partido a estas alturas puede solucionar nada. Estamos en manos de otras fuerzas de orden superior. Sin embargo, pese a esta visisón pesimista, las elecciones tienen el papel de emitir mensajes hacia quien quiera escuchar. Un mensaje claro y contundente de la gente hacia los que parten el bacalao, diciendoles que no volveremos a tolerar el engaño, el saqueo, la corrupción, es lo más util en estos momentos.
Estas elecciones son el preámbulo de las elecciónes generales que vendrán en otoño. El mensaje que emitamos el domingo será escuchado y amplificado en los futuros comicios. La abstención no es una opción, sino complicidad con el statu quo actual, complicidad con la injusticia, con la corrupción. Hay que decir NO. Tiene que acabarse este estado de cosas. Hay que decir bien fuerte que tenemos futuro. Hay que decirselo a las siguientes generaciones. Hay que decirselo a los que abandonan nuestro país por falta de oportunidades, los más preparados, los más capaces, una auténtica sangría de recursos humanos que aun no hemos calibrado bien lo que supone de lastre para el futuro de un país como este.
¿Y como se lanza ese mensaje? Pues votando a los que no quieren que continúe el saqueo, el engaño, el teatrillo de la política. Sé que en esto es difícil decidir, pero no me queda más remedio que señalar que Podemos y sus alianzas, en este momento representa el mensaje correcto que hay que lanzar. Podemos merece muchas críticas, y seguramente no está en condiciones de ofrecer soluciones sencillas (¿algún partido político lo está?). Pero es un paso. Otros partidos de izquierda pueden representar eso mismo también, y su confluencia en una gran coalición sería sin duda muy deseable, aunque hoy por hoy parece lejos.
Hay que torcer la trayectoria que nos lleva al abismo, y eso no se hace solamente votando, y menos en una única elección. Es un proceso. Y en ese proceso, que será largo, la gente no solo tiene que votar, sino que tiene que implicarse, hacer muchas más cosas, salir a la calle, organizarse, denunciar, exigir, manifestarse... El #15-M señaló un camino, pero los medios para recorrerlo no están escritos. Los tenemos que ir escribiendo nosotros. Y votar el domingo es una línea en ese escrito.

Salud y Megapraxis.

domingo, 8 de marzo de 2015

Lo apolítico: "ni de derechas ni de izquierdas"

Lo que sigue es una modesta aportación al "debate" sobre ser/no-ser de derechas/izquierdas/ni-lo-uno ni-lo-otro que se ha venido argumentando por unos y otros en el ambito político en nuestro país en los últimos tiempos. Para que no quede duda de mi posición, esto es lo que escribí en un post anterior sobre derecha/izquierda.


En este blog se utilizan los términos "derecha" e "izquierda" según su acepción clásica que define el espectro político como un abanico de ideologías que se despliegan entre dos polos opuestos, uno, conservador, defensor del orden establecido, creyente en la superioridad de clase, género, raza y/o nacionalidad, partidario a veces (cuando conviene) del liberalismo económico (no necesariamente del político) con su dosis de urticaria ante todo lo que suene a "público", defensores de la tradición y de la religión, ambas en sus versiones más arcaicas, del militarismo, el imperialismo y la imposición a los demás de sus valores, y otro polo, contrapuesto, progresista, defensor de la igualdad esencial de todos los seres humanos en todos los ámbitos, de la protección de los débiles, del laicismo, del ambientalismo, del internacionalismo, de la regulación económica (contrapuesta al "laissez faire" liberal) y partidario de lo común, lo público, frente a lo privado. Al primero lo llamamos "derecha" desde que a sus partidarios les dio por sentarse a ese lado del Presidente de la Asamblea Constituyente tras la Revolución Francesa, mientras que al segundo lo llamamos "izquierda" por lo mismo, pero al revés. No obstante, como podrán comprender, estas dos visiones irreconciliables de la política son eternas, hunden sus raíces en la noche de los tiempos y perdurarán mientras haya unos arriba y otros abajo. 
Por remontarnos, podemos hacerlo a los clásicos griegos y decir que Parménides se sentaba a la derecha en el Olimpo filosófico mientras que Heráclito lo hacía a la izquierda (no me hagan mucho caso los filósofos: es probablemente una exageración o una simplificación o ambas cosas, de uno que es "de ciencias"). Por todo ello mi actitud hacia los razonamientos del tipo "no ser de derechas ni de izquierdas", es en general de escepticismo. Pero...¿tienen algún sentido? Pues para mi sólo tienen sentido bajo un prisma puramente electoralista, si es que un partido o candidato busca ampliar el espectro de sus votantes, en particular hacia el alerón derecho de la sociedad, el "despolitizado" o "apolítico". Este parece ser el motivo por el que formaciones políticas de nuevo cuño se declaran "ni de derechas ni de izquierdas", intuyo, desde UPyD, que empezó con ese soniquete, al más reciente Podemos, de raíz indudablemente izquierdista, reconocida por sus más conocidos líderes, y que sin embargo no dudan en renunciar a esa identidad con tal de incorporar más gente (y más votos) a su proyecto. Si se trata de una estrategia electoral y sirve para que esto se mueva hacia adelante y no hacia atrás como nos quieren dirigir los que actualmente detentan el poder, pues habrá que darlo por bueno. El tiempo dirá si mereció la pena.
Y aqui empieza la cuestión que me interesa discutir en este post: ¿Por qué ocurre esto? ¿por qué la dicotomía "derecha-izquierda" causa aversión en un determinado tipo de votante?¿por qué es precisamente, según dije antes, principalmente el público "del alerón derecho" de nuestra sociedad el más alérgico a todo lo que huela a "ideología"? Voy a aventurar una hipótesis para intentar contestar a estas preguntas. La hipotesis lleva cierta carga de generalización, que he de advertir de antemano, y explicaré después. 
Creo que es algo muy general en España observar que el que es de derechas no suele reconocerse como tal, y si le preguntamos por su adscripción política, dirá, o bien que es "de centro" (que en su imaginario significa que es "neutro", es decir, que no tiene adscripción política definida), o bien, por las mismas razones, que es "apolítico". ¿Por que? Ello, en mi opinión, guarda estrecha relación con el período de dictadura franquista y el ideario vigente entonces. Téngase en cuenta que el propio Franco se consideraba "apolítico", porque según él, la "política" era un mal a erradicar, de hecho, la "política" era la fuente de todos los males que aquejaban a España, y en su erradicación se afanó 4 décadas de guerra, posguerra y represión cruel, cruenta y despiadada. Obviamente, para Franco y el franquismo, hacer política, tener ideología o ser de izquierdas eran sinónimos: la ideología era una cosa exclusivamente de "rojos", el término despectivo que utilizaban para designar a todo aquel que se opusiera al régimen, que automáticamente se convertía en carne de cárcel o blanco de pelotón de fusilamiento. Franco, el último genocida español, eliminó por esta vía a cientos de miles de personas (mujeres y niños incluidos) que para él no eran españoles, en lo que denominó su "cruzada" para limpiar España, precisamente de izquierdistas. Así pues, aqui tenemos un claro origen del "apoliticismo sociológico" de amplias capas de la población: por un lado, tras 40 años de "limpieza ideológica", es milagroso que aún quedase alguien de izquierdas en nuestro querido país. En aquel contexto, el ciudadano de bien no debía tener ideología, debia dejar de pensar y dedicarse a trabajar calladito y sin dar problemas si quería sobrevivir. Cuarenta años de franquismo dieron lugar en España a una derecha muy singular y característica, que reniega de "lo político" pero no de los privilegios de dedicarse a la política. En su día, en broma, clasificamos en este blog a este grupo de indivíduos como "Homo carpetovetonicus".
Hasta aqui la hipótesis. En cuanto a la generalización, es cierto que hay honrosas excepciones: ciudadanos de derechas que no tienen ningún inconveniente en reconocerse como tales, y que son verdaderos demócratas. Es justo reconocerlo. Pero ello no invalida la hipótesis anteriormente formulada. En efecto, hay un número considerable de personas en nuestro país para los que cualquier cosa relacionada con la política=ideología=izquierda es sencillamente abominable y perniciosa, y que paradójicamente no suelen abstenerse en las votaciones, sino que votan al partido más "apolítico" de todos, es decir, al conservador, derechista segun la definición anterior. Se da la circunstancia de que este partido es el Partido Popular (PP) en la España actual, y que este partido sacó 11 millones de votos en las pasadas elecciones (2011) y gobierna desde entonces por mayoría absoluta. Su líder, Mariano Rajoy Brey, presidente del Gobierno de España actualmente, es un fiel reflejo del "apoliticismo sociológico" antes mencionado y ello seguramente atrae muchas simpatías en millones de votantes. Se da igualmente la circunstancia de que el PP tiene obvias raíces franquistas, ampliamente conocidas y divulgadas, de las que no sólo no reniegan, sino que cada vez están más orgullosos, y que ya fueron comentadas en un post anterior. No digo con ello que todos los militantes y simpatizantes de ese partido sean fascistas o nazis, pero está clara en los cuadros actuales de este partido la complacencia con símbolos, actitudes y gestos propios del régimen franquista, que parecían olvidados, pero que están resurgiendo, especialmente en los "jóvenes cachorros" del PP, aficionados a saludar brazo en alto, envueltos en banderas adornadas con la rapaz franquista. Hay aún mucha añoranza por un pasado "dorado" para algunos, que muchos (más jóvenes) ni vivieron, y que -de forma incomprensible, al menos para mi, que sí lo viví- han mitificado. Como muestra de lo que estoy diciendo, vean la siguiente imagen.

Cofrades desfilan en Semana Santa en -Ciudad Real en 2012 exhibiendo un estandarte de la División Azul, una facción de voluntarios del ejercito franquista que lucharon al lado de los nazis de Hitler en la Segunda Guerra Mundial. Este tipo de manifestaciones fascistas se suceden impunemente en España con la complacencia del Gobierno. Éste, ignorando una ley del Parlamento Español, como es la ley de la memoria histórica, se burla impunemente de la Democracia y de los que la defendieron durante la Segunda República, sistemáticamente humillados al no obtener la reparación histórica de ver España libre de monumentos, menciones y homenajes al fascismo en calles, plazas y edificios públicos de los pueblos y ciudades gobernadas por alcaldes del Partido Popular. Estas circunstancias son escasamente conocidas fuera de nuestro país, donde no pueden imaginarse que el fascismo siga vivo en un territorio europeo como es España. (El estandarte fue finalmente retirado en 2012 a instancias del Obispado de Ciudad Real, tras la petición del Foro por la Memoria Histórica, tras 63 Semanas Santas desfilando sin interrupción. El PP, que ostenta la alcaldía de la localidad, no movió un dedo, como no lo hace en ningún caso similar, guardándose de condenar cualquier manifestación de signo fascista, incluyendo las de miembros de sus "jóvenes generaciones", aficionados a saludar brazo en alto envueltos en banderas franquistas).
Hasta aqui está claro: tenemos un país con una democracia "coja" que arrastra una influencia franquista muy fuerte en la sociedad, que propicia unas mayorías cómodas a un partido conservador complaciente con la simbología e ideario consistente con ese pasado. Sin embargo, el PP ha tenido una legislatura complicada, con una economía muy adversa cuya situación ha contribuido a agravar su infantil servilismo con los poderes económicos representados por la troika, donde medidas económicamente suicidas han sido tomadas para "controlar el gasto y reducir la deuda" y han conseguido reducir los servicios públicos a extremos insufribles, pero no han detenido la sangría de la deuda sino que ésta no ha hecho más que crecer, con unas cifras de desempleo recalcitrantemente altas (26% de la población activa), lo cual ya sería suficiente para desanimar a unos cuantos a seguir votando a ese partido. Pero a ello hay que unir la escandalosa serie de casos de corrupción que afectan a la gran mayoría de cargos del partido, en franca debacle judicial, con el propio partido pillado pagando obras en dinero negro (¡ilegal!), y en el centro del ojo del huracán de la corrupción, siendo el unico caso conocido de partido en el ejercicio del gobierno de una nación que ha sido "imputado" por un juez. Aqui si que empieza la debacle de votos: de los 11 millones que tuvo, ha perdido una cantidad incierta que supera probablemente el 50%, como muchos barómetros electorales se empeñan tozudamente en señalar. La intención de voto al PP en la actualidad es del 13%, según el último barómetro del CIS, es decir, no más de 4 millones y medio de votantes, que pueden seguir bajando de aqui a las próximas elecciones, en 9 meses. En resumen, el PP tiene serios problemas. Pero el principal partido opositor que se ha venido alternando con el PP en el poder, el PSOE, oficialmente de izquierdas (al menos sus votantes lo son, pero sus dirigentes...) no tiene menos problemas, y son de parecida naturaleza, de modo que se ha abierto una brecha electoral que ha hecho cambiar el panorama en unos meses: han aparecido nuevos partidos que han querido llenar esa brecha, recoger ese voto perdido por estos dos partidos, y el que más éxito está teniendo por el momento es "Podemos", que como dije anteriormente, tiene raices de izquierdas, pero se declara "ni-ni" (ni de derechas ni de izquierdas). Claramente, con ese mensaje están intentando echar el lazo a los "apolíticos" pseudofranquistas residuales que han abandonado el PP, aunque al parecer su éxito se alimenta fundamentalmente de ex-votantes del PSOE y de Izquierda Unida (IU), otro partido de izquierdas incomprensiblemente en trance de desaparecer en esta coyuntura. La estrategia de Podemos está clara, y seguramente bien planteada desde el punto de vista electoral (de hecho, en intención de voto ya son el priner partido, con el 19%, muy por encima de los demás) pero desde el plano estrictamente ideológico no es muy coherente, al menos para mi. Es posible que reunan muchos votos de gente que lo único que tienen en común es la indignación ante la traición/ineptitud/corrupción de los partidos a los que anteriormente habían votado, pero ¿es eso suficiente?¿será duradero?¿será eficaz? Veremos.

sábado, 24 de enero de 2015

¿Que podemos esperar de Grecia en Europa?

Mañana es posible que gane Syriza en las elecciones al Parlamento Helénico. Así lo pronostican estudios y sondeos electorales de todo tipo, pero no hace falta acudir a estudios sociológicos o demoscópicos, basta con escuchar el clamor del pueblo griego para saber que no tolerarán un Gobierno obediente a la Troika. ¿Quien va a dar su voto al que va a despojarle de todo lo que tiene, incluyendo su dignidad, insultándole, robándole, arruinándole, quitándole cualquier esperanza de futuro? Habría que ser muy estúpido, y, aunque siempre hay estúpidos (véase post sobre Cipolla y su "Teoría de la estupidez" en este blog), al parecer en Grecia no tantos como para reunir los votos necesarios para que sigan con la estafa como hasta hoy.
Para los que no les suene mucho, Syriza es un partido de izquierdas, pero más importante que eso, no se traga el "cuento de la crisis" que nos han estado contando hasta hoy, tanto allí como aqui, y por lo tanto, no cree en las soluciones que forman parte del cuento, que son seguir erre que erre con la austeridad, con el pago íntegro de la deuda, sometiendo al pueblo griego a condiciones deplorables y penosas de una extrema crueldad para conseguir que los acreedores cobren con intereses abusivos y manipulados a voluntad mediante mecanismos similares a los empleados por la mafia, permitidos por Gobiernos y entidades oficiales y alentados desde la propia Unión Europea, por su Banco Central, que es uno de los integrantes de la famosa Troika. Evidentemente, Grecia tenía una situación financiera insostenible, pero los responsables no son sus ciudadanos, sino los de "arriba", los poderosos, poíticos y grandes banqueros y empresarios, tan corruptos como aqui, tan corruptos como en Alemania o en cualquier otro país de la UE (si, han leido bien: estoy diciendo que todos los de arriba son corruptos, independientemente del país de origen, y ello es así porque las tramas de poder obligan a actuar de forma corrupta para favorecerse mutuamente y perpetuar el sistema corrupto). Sin embargo, los poderosos, como siempre, se van de rositas y los de abajo pagan con sangre, sudor y lágrimas. Cualquier análisis provoca escándalo por lo injusto y desproporcionado del sufrimiento que han soportado los griegos de a pie, inocentes de los delitos cometidos por sus corruptos compatriotas del poder. ¿Y alguien espera que esos sufridos griegos voten a sus más enconados enemigos?
Bien, después de señalar o obvio, viene un poco de análisis. En la Unión Europea hay preocupación por lo que pase en Grecia mañana. No les hace mucha gracia que un Gobierno de la UE de pleno derecho les discuta sus argumentos, sus falsas teorías de crisis que son en realidad estafas, sus falsas soluciones. Tienen miedo porque si un Gobierno de pleno derecho de la UE les planta cara, habrá sin duda más que lo hagan. Tienen miedo del "efecto dominó" que podría tener lugar en la UE, poniendo fin a una época de dominio de neoliberalismo fundamentalista que nos conduce al abismo para beneficiar a unos pocos. La UE está en un atollalero: sus recetas, lejos de mejorar la situación, no hacen sino hundir más la economía de la zona Euro. La UE se enfrenta a potentes corrientes "centrífugas", propuestas de abandono de la UE, "euroescepticismo", en aumento en muchos países ¿a alguien le extraña? Es normal que si un barco se hunde algunos pretendan asaltar los botes salvavidas y salir huyendo. Pero eso no es lo que pretende Syriza, que es tan europeísta como el que más. Lo que si apunta este partido, firme candidato a ganar las elecciones mañana en Grecia, es que la UE tiene que cambiar de rumbo, porque con el actual nos estrellamos.
Dicho lo cual, lo más importante es saber hasta dónde podría llegar el "tsunami" de cambio que podría iniciar Syriza en Europa. Mi pronóstico es que la ola será más intensa en aquéllos países donde las politicas impuestas por la Troika se han cebado más con sus ciudadanos, esto es, los países del sur de la UE, fundamentalmente España, Portugal, Italia, además de Grecia, pero también Irlanda. Esto va a abrir una brecha que de hecho ya existe en la UE, y que podría poner en peligro su viabilidad tal y como la hemos vivido en las décadas precedentes.
La UE ha sido un logro político de enorme importancia, que ha traido estabilidad y bienestar a los ciudadanos europeos. En España, durante largo tiempo ansiábamos unirnos a tan prestigioso club, porque sabíamos que eso se traducía automáticamente en una mejora en los estándares de calidad de vida general para la población. Esto duró poco: hoy día la UE no es garantía de nada, pues la pobreza, la desigualdad social, la falta de igualdad ante la ley, los derechos sociales, la sanidad y educación universales, la renta de los ciudadanos no hacen sino empeorar. Claramente, la UE ha sido tomada al asalto por mafias financieras que están por encima de los estados, y mandan sobre los políticos obedientes que hasta ahora hemos ido eligiendo para gobernar. Una nueva generación de políticos que no se dejen domeñar por esas mafias podría cambiar este panorama y torcer el infausto destino que nos han marcado esas mafias con un programa bien pergeñado desde hace años. Lo que pase a Grecia mañana puede ser el principio de un cambio de rumbo en la UE que nos devuelva al menos la dignidad, si no la prosperidad perdida. Pero el alcance de este "tsunami", si se quedará tan sólo en el sur, o alcanzará también al norte, es algo que hoy es difícil de pronosticar.

Salud y megapraxis.

domingo, 11 de enero de 2015

Nueva geometría electoral para 2015 (IV): Perspectivas del voto anti-troika y más

Ya expresé en otra entrada anterior (ver  enlace) mis reparos a asumir todos los a priori de la "cocina" electoral que se utilizan para "ajustar" y "corregir" los diversos "vicios" de los datos crudos de las encuestas electorales. Ya dije entonces que la única forma de comparar los datos era tomar los de intención directa de voto, que son los unicos datos "de verdad" de las encuestas, con todas sus virtudes y todos sus defectos, que hay que reconocer que no son pocos.
Regularmente se vienen publicando datos de encuestas ("barometros") electorales que son como una ventana que nos permite mirar el panorama electoral en determinado momento (el de la ejecución de la encuesta). El cristal de esa ventana, sin embargo, tiene defectos y deformidades que no nos permiten ver, no ya con precisión, sino con nitidez. Además el panorama va cambiando (es más la ventana de un tren que la de una casa) por lo que hay que asomarse una y otra vez para ver qué está pasando. Precisamente, lo que va cambiando es más informativo que la "foto fija" de cada momento. De la comparación de diferentes momentos, si se hace a través de la misma ventana, siempre con los mismos defectos, surge información interesante. Vamos a analizar algunos datos de "barómetros" electorales recientes bajo esta perspectiva.
He recopilado los datos de "Intención de voto" de las ultimas encuestas electorales de Metroscopia (desde mayo de 2013 hasta enero de 2015) y he elaborado el siguiente gráfico:
Excepto el dato inicial (izquierda) que represneta el resultado real obtenido en las últimas elecciones generales, el resto representan los datos de intención de voto a los principales partidos de ambito nacional,obtenidos mediante encuestas elaboradas por Metroscopia. NOTA: La irrupción de "Podemos" en la primavera de 2014 hace que se empiecen a tener resultados acerca de esta formación solo a partir de entonces.

En el gráfico puede verse que tras la irrupción de Podemos, del que hay datos en estas encuestas desde agosto de 2014, baja significativamente la intención de voto a IU y a UPyD. Tras las elecciones generales, la tendencia general del PSOE es a recuperar lentamente votos tras el batacazo inicial, desde un 7.8% en mayo de 2013 al actual 12.3, y la del PP, que igualmente pierde inmediatamente mucho apoyo, después se mantiene constante en torno al 12-14% con algunos altibajos. La situación actual es que Podemos, el nuevo partido recién estrenado en 2014, ha desbancado en intención de voto a los dos principales partidos hasta hoy, y abre una brecha en el bipartidismo. Otro nuevo partido en auge es Ciudadanos, al que la ultima encuesta de Metroscopia da un 4,6% de intención de voto, lo que le convierte en cuarta fuerza política en nuestro país.

Otras empresas demoscópicas ofrecen datos de intención de voto muy similares ( ver por ejemplo, la que hace "Celeste-TEL" en el siguiente enlace, hecha en diciembre de 2014).

Todo ello supone que el tablero electoral está cambiando y que han surgido nuevos actores que necesariamente van a suponer cambios políticos. Aún es pronto para prever cual va a ser el sentido de esos cambios. De momento solo se puede especular con lo que hay, que es poco. Un juego interesante consiste en ver la fuerza que podría tener el voto anti-troika en el futuro Parlamento que surgirá en las próximas elecciones generales. Es este un aspecto de importancia crucial, ya que lo que verdaderamente interesa a la gente es si el Parlamento va a seguir apoyando obediente y ciegamente las políticas ultraneoliberales que nos están conduciendo a un mundo sin servicios públicos, sin derechos, sin libertad y sin humanidad, o si por el contrario esas fuerzas van a  poder contrarrestarse con otras opuestas a esa tendencia tan irracional e inhumana.
En otras palabras: ¿podrá el conjunto de fuerzas anti-troika en el parlamento que emergiera de las elecciones de 2015 igualar a las fuerzas pro-troika?

Siendo realistas, una mayoría de escaños anti-troika está aún lejos, teniendo en cuenta que los partidos que han apoyado las poíticas impuestas por la troika en España siguen teniendo mucho apoyo, así que está difícil "dar la vuelta a la tortilla" en un futuro próximo. De momento lo que si va a suceder con toda probabilidad es que el actual partido en el poder, el PP, que es el principal ejecutor de esa política neoliberal, va a perder sin duda ninguna su hegemonía, lo cual va a representar una dificultad cierta en su camino a ese mundo sin servicios públicos, sin derechos, sin libertad y sin humanidad al que nos quieren llevar y al que me refería antes. De algún modo, se les va a "torcer" el rumbo (de hecho ya han ido aflojando el nudo en nuestro cuello, a medida que se aproximan las elecciones y ven que se alejan sus posibilidades de mantenerse en el poder).
Podría darse una coalición "a la alemana" entre los conservadores del PP y los...bueno, el PSOE, pero eso, lo saben bien en este útimo partido, significaría una pérdida masiva del voto tradicional del PSOE, socialdemócrata en origen, que no perdonarían ni una traición más de su ideología en favor del neoliberalismo. Sin embargo, hoy por hoy no se puede descartar nada.

Habrá que seguir la evolución de los datos de intención de voto, y ver qué pasa en las elecciones previas, municipales y autonómicas, previstas para la próxima primavera, para poder ver más claro lo que ocurre desde este tren que no sabemos muy bien hacia donde nos lleva.

¡Salud y megapraxis!



martes, 23 de diciembre de 2014

Cuatro años del blog Megapraxis: resumen 2010-2014

Hace 4 años que este blog publicó su primer post: "El préstamo". Ya entonces se veía venir la gran estafa que se avecinaba. Desde entonces hemos ido publicando posts cada vez más centrados en la realidad económica que nos ha ido asfixiando, en una deriva sin precedentes hacia una sociedad sin duda peor. Este ultimo año no ha sido muy prolífico (9 posts con este), pero este blog está aún muy vivo, así que volvemos al tajo rememorando los cuatro años precedentes, sus devenires, sus hitos...hechos que sin duda han cambiado la percepción que hasta entonces teníamos de la política.

En el verano de 2011...
Hace 3 años y pico se desmoronó el teatrillo que tras espesos cortinajes, pintorescos decorados, alambicados forillos y adornos, y un pesado telón, ocultaban la realidad de las miserias de un país dominado por la corrupción política. En verano de 2011 ("El verano en que se aceleró la historia", como titulé a aquél post del 6 de septiembre de 2011) ocurrieron muchas cosas, un auténtico "acelerón" de la historia, en cuya vorágine se sucedieron acontecimientos que desembocaron en medidas auténticamente desesperadas, la más relevante de todas ellas fue la  reforma del artículo 135 de la Constitución por la cual se daba prioridad absoluta al pago de la deuda por parte del Estado por encima de las demás obligaciones de éste, reconocidas no ya en el articulado constitucional (léase p. ej. Artº 128.1 "Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general") sino en su preámbulo, su verdadera "declaración de intenciones", y que reza así:
La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo; consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular; proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones; promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida; establecer una sociedad democrática avanzada, y colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.
Ni que decir tiene que lo del "orden económico y social justo" y "asegurar a todos una digna calidad de vida" (por no hablar del artículo 128) son literalmente incompatibles con esa reforma del articulo 135 ejecutada de forma vergonzante, a toda prisa, sin consultar, sin dar la mínima oportunidad para debatir, por las fuerzas parlamentarias dominantes (votaron a favor PP y PSOE que reunían el 90% de los diputados de la cámara).
Desde ese fatídico verano de 2011 han pasado muchas cosas, pero todas ellas han tenido en común una importante consecuencia, que es dejar al descubierto las trampas de los trileros que nos habían estado gobernando todos esto años: se evidenció a las claras el montaje que, a cuenta de una presunta transición, había permitido prolongar un agónico régimen dictatorial intrínsecamente corrupto, maquillándolo, adornándolo para que pareciera una democracia, cosa que consiguieron hacernos creer durante tres décadas. En el verano de 2011, PP y PSOE dejaron claro que en lo esencial estaban de acuerdo: defender sus privilegios y los del poder económico que los sostiene y a los que verdaderamente representan, aún a costa del bienestar de sus ciudadanos. El vocablo "bipartidismo" se acuñó desde entonces para describir este régimen de alternancia para el saqueo del país en connivencia entre dos partidos mayoritarios (con ayuda de algunos partidos más, hay que decirlo), que estableció en esencia el régimen de 1978.
Desde luego, mucha gente ya lo detectó antes. Incluso un poco antes hubo un episodio que mostró a las claras que mucha gente no se tragaba las ruedas de molino con las que el poder nos quería hacer comulgar: el movimiento 15M, originado pocos meses antes, que eclosionó en mayo con la toma de las plazas en toda España, y muy simbólicamente en la Puerta del Sol de Madrid. Ciertamente este movimiento desencadenó una reacción genuinamente popular, que tuvo mucha influencia en lo que pasó después. Su lema ("Dormíamos. Despertamos") es suficientemente elocuente. Pero a pesar de ello, la sucesión de acontecimientos que tuvo lugar en verano de 2011 puede considerarse la "traca" que hizo despertar a la mayoría de aletargados. Vamos a hacer un repaso muy breve de los hitos ocurridos desde entonces, un ejercicio que puede que contribuya a esclarecer el momento que estamos viviendo y lo que se avecina.
Imagen de la manifestación del 19 de junio de 2011 en Madrid. La indignación empieza a tomar la calle. Al fondo, el Congreso de los Diputados, con todos sus accesos cortados.

La Gran Depresión ¿crisis o estafa?
Recordemos que en 2011 arrastrábamos 3 años de depresión económica (inaugurada "oficialmente" por la quiebra de Lehman Brothers: 15 de septiembre de 2008) y que ha alcanzado unas dimensiones y una profundidad históricas. Hago aquí un inciso para señalar que el término "crisis" con que comúnmente nos referimos a esta depresión, es un término intencionadamente pasivo, que trata de infundir la sensación de catástrofe o desgracia sobrevenida e inevitable, cuando en realidad responde a un plan que tiene unos ejecutores, los cuales son responsables del saqueo-estafa-robo que implica, pues de ninguna otra manera se puede calificar la transferencia de renta sin precedentes que ha ocurrido desde entonces de las capas más modestas de la sociedad a las más opulentas. El contexto internacional es esencial: se trata de una ofensiva neoliberal dirigida fundamentalmente a liquidar el estado del bienestar construido durante las décadas posteriores a la 2ª Guerra Mundial en Europa (una "isla" de derechos y bienestar en el contexto internacional), que consiste básicamente en determinados sistemas de protección social, incluyendo salud y educación públicas universales y gratuitas, derechos laborales, sistema público de pensiones, servicios públicos de calidad, etc. Para acabar con ello se ataca el flanco más débil, los países del sur (Portugal, España, Italia y Grecia, despectivamente denominados "PIGS" en los medios financieros) más Irlanda, con el arma más poderosa que tiene el capital internacional, la deuda, a través de su "brazo ejecutor", la troika (formada por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y el Banco Mundial). El mecanismo es inflar artificialmente la deuda de estos países (la deuda pública de Alemania era más alta que la de España por aquel entonces) mediante un sistema muy simple: convertir la deuda privada (la de los bancos, que hoy sabemos que estaban en la ruina cabal) en deuda pública a través del préstamo al 0% a éstos por parte del BCE y elevando al 4% el interés que los bancos prestan a los Estados con problemas. El blindaje constitucional de esta deuda asegura a los acreedores que se cobrará por encima de cualquier otra consideración, incluso aunque el pueblo muera de hambre, frio o enfermedades. Los perdedores somos la inmensa mayoría de los ciudadanos, que vemos cómo de un día para otros se empiezan a desmantelar servicios públicos esenciales como sanidad y educación con la excusa de "ahorrar gasto publico", que según parece era excesivo (no lo era: España estaba en la cola de los países de la UE en gasto público por habitante). La amenaza era el "rescate".
La ofensiva neoliberal empezó a construir un mito para justificar el giro político emprendido en la Unión Europea dominada políticamente por el neoliberalismo extremo (de un modo escasamente democrático: ¿quien votó eso?), y que se difundió por doquier a través de los medios de masas, Entra en juego el término "austeridad". El discurso oficial califica a unos (sean individuos, grupos sociales o países) de "incompetentes", "vagos", "incumplidores", que "viven por encima de sus posibilidades", y a otros de "eficaces", "competitivos", "cumplidores", "austeros", que hacen frente a sus obligaciones (nótese la carga moral en algunas de esas calificaciones). En el centro de esta política está el gobierno alemán, que promueve este discurso situándose como país entre los campeones de la competitividad, la eficacia y el cumplimiento de obligaciones, contrapuesto a los "vagos" del sur-PIGS, subsidiados, viviendo de las ayudas europeas financiadas sobre todo por el esforzado trabajo de los alemanes y otros europeos del norte. Ya escribimos sobre esta falacia en otros posts (véase los posts anteriores de este blog: "Carta a un ciudadano del Norte de Europa", y "¿Crisis económica o corrupción generalizada?").

Las elecciones de 2011: La zorra cuidando el gallinero.
Tras aquel verano de acelerón histórico, en el que parecía que el mundo se iba a acabar, nos iban a intervenir (¡¡¡como a Grecia!!!), nos iban a imponer un gobierno gestor tecnocrático (¡¡¡como a Italia!!!), nos iban a rescatar, etc etc, vinieron unas elecciones (seguramente todo lo anterior no era ajeno a esta circunstancia). El partido que ostentó el poder durante las dos legislaturas anteriores, el PSOE, se hundió probablemente porque defraudó las expectativas de sus electores (especial importancia en ello tuvieron los "acontecimientos" del verano de 2011, y en particular la reforma del artículo 135), y ganó el Partido Popular, consiguiendo un récord de votos (casi 11 millones), y con ello la mayoría absoluta en el Parlamento y "manos libres" para hacer cualquier cosa sin contar con nadie.
Y lo hizo: apoyado en el mito fabricado por la troika ("vivimos por encima de nuestras posibilidades", "hay que disminuir el ´deficit", etc), aplicaron la "austeridad" sin remilgos, pero solo en los ámbitos que afectaban al bienestar de los ciudadanos: sanidad, educación, servicios sociales y otros servicios públicos esenciales. Nunca en los ámbitos más cercanos al poder. Se recortaron los derechos laborales, la renta del trabajo empezó a  bajar, los despidos se abarataron, etc, pero no se escatimó dinero para "rescatar" bancos, autopistas ruinosas, para seguir adquiriendo costosísimo equipamiento militar, manteniendo contratos abusivos con empresas prestatarias de servicios a la administración, en llamativa connivencia con quienes privatizaron esos servicios. Mientras se deshacía el estado del bienestar de los ciudadanos, se construía el bienestar de las empresas del IBEX, de los grandes bancos, de los altos cargos, de los asesores y de los familiares de todos ellos. Todo ello sin que los sindicatos mayoritarios, tocados por casos de corrupción, hicieran  por evitarlo. Se da la circunstancia de que si los sindicatos se veían afectados por casos de corrupción, eran ferozmente criticados por ello, mientras que la patronal ostentaba el campeonato absoluto en corrupción, pero  eso, lejos de escandalizar era considerado natural e incluso fomentado en ese ámbito, tanto que no tenía consecuencia ninguna, más al contrario, parecía favorecerse que los altos dirigentes de las organizaciones empresariales fueran cuanto más corruptos mejor.
El nuevo Gobierno de derechas, que en su campaña electoral repitió hasta la saciedad que no iba a tocar las pensiones, ni la sanidad pública, ni la educación pública, etc, en un tiempo record acabó con la atención sanitaria universal, recortaron plantillas de profesores, sanitarios y otros funcionarios como nunca antes se había hecho en este país. Venía con un programa oculto, el de aniquilar el estado del bienestar, pero se lo callaron muy bien. Mintieron para no despertar recelo entre sus votantes, ya que muchos nunca les hubieran votado si hubieran sabido la que se avecinaba. Pero a la vez deslegitimando las extremas medidas tomadas nada más acceder al poder, pues no recibieron voto alguno que avalara ese tipo de política. Bajaron las pensiones y los sueldos a los funcionarios. Regresamos a niveles de renta per cápita propios de los años '90 del siglo pasado, y la cobertura social regresó casi a tiempos de posguerra, dejando tirados a legiones de personas necesitadas de asistencia social, casi como en las antiguas novelas decimonónicas. Se cepillaron las ayudas a la dependencia. Hicieron bueno el "slogan" de ese partido, que inventó una de sus diputadas, cuando el Gobierno anunció un importante recorte en la asistencia a los desempleados : "Que se jodan" gritó en sede parlamentaria en un alarde de inhumanidad que no tiene precedentes en democracia. Este Gobierno y los que lo sostienen, sea en el parlamento o en las elecciones con sus votos, expresaron muy bien su ideología, basada en que si tienes una incapacidad o enfermedad, te jodes, si te has quedado en el paro, te jodes, si te han embargado tu casa y tienes que irte a vivir debajo de un puente, te jodes, si tus hijos pasan hambre, pues también os jodéis, ellos y tú. De este modo, por parte de un amplio elenco de personalidades relevantes del partido en el Gobierno se sucedieron declaraciones insultantes a parados, funcionarios, médicos, profesores, pensionistas, etc, que, sin ningún pudor y en un afán por desprestigiar sin más, fueron calificados de "vagos", "parásitos", "inútiles", "quejicas", "derrochadores", "malgastadores", "que viven del cuento", etc. Nadie ha pedido perdón aún por estas declaraciones, lo que equivale a asumir que se mantienen en ellas.
Pero el déficit no disminuyó con todas estas medidas, mientras la deuda pública creció considerablemente, prueba de que lo del déficit, la deuda, y la austeridad son milongas, cuentos chinos, que a lo que han venido es a lo otro, a depauperar el país, a convertirnos en el Bangladesh de Europa. No hace falta buscar el enemigo fuera: como ya escribimos en aquél post: el enemigo lo tenemos instalado en la Moncloa: las cifras de parados lejos de disminuir con todas estas estrategias, eufemísticamente denominadas "reformas" por el Gobierno han aumentado en estos tres años de legislatura a niveles nunca antes vistos. Y si no sirven para frenar el déficit, si no sirven para controlar la deuda, si no sirven para disminuir el desempleo en nuestro país...¿para qué sirven todas estas medidas, que están desangrando nuestros servicios públicos, socavando nuestra cohesión social, fulminando nuestros derechos? Pues precisamente para eso, para acabar con todo ello en favor de las élites económicas ligadas al poder. Es la zorra cuidando del gallinero. ¡Pobres gallinas!

El principio de acción y reacción.
En apenas un año de legislatura ya se vieron dos cosas: que el PP en el Gobierno iba a acabar la faena encargada por la troika de erradicar nuestros servicios públicos y derechos, sin detenerse en consideraciones ni pestañear, y que nadie iba a ser capaz de impedírselo. Con una mayoría absoluta parlamentaria sólo necesitaban gobernar por decreto y así abolir uno tras otro todos los derechos y logros adquiridos en años  de esfuerzo y lucha por parte de las generaciones que nos precedieron. El ritmo  con que han desmontado el estado del bienestar ha sido frenético, pero aún así cuatro años no es mucho tiempo y les quedan cosas por hacer.
Pero a un año de finalizar la legislatura, las expectativas de conseguirlo se están difuminando. Múltiples casos de corrupción, generalizada en el partido en el Gobierno (y en otros partidos con responsabilidades administrativas en ayuntamientos y comunidades autónomas) están socavando la imagen y credibilidad de los dirigentes políticos y haciéndoles aún más difícil la tarea. Pero sobre todo, porque ha surgido un escollo que al parecer no esperaban las élites que nos gobiernan. el escollo se llama pueblo y lo conforman los pensionistas, funcionarios, maestros , médicos, empleados por cuenta ajena, pequeños empresarios, enfermos, dependientes, etc, (por acabar antes: todos aquéllos que fueron insultados por el partido en el Gobierno), se empezaron a organizar desde el minuto 1 en que sintieron la amenaza. Las movilizaciones sociales tomaron las calles innumerables veces. Y fueron reprimidas con dureza, a pesar de lo cual siguieron adelante. Los medios de comunicación, en su mayor parte afines al poder, ignoraron o trataron de quitar importancia a estas movilizaciones, en muchos casos masivas, como la del 14 de noviembre de 2012 en Madrid, que puede verse en la fotografía a continuación (ver post: "Grándola, Vila Morena entre zambombazos").


Estas movilizaciones presagiaban que no iba a ser tan fácil para el Gobierno terminar con éxito ese programa oculto que traía bajo el brazo al tomar posesión. Si bien en el Parlamento no había nada que hacer, en la calle la cosa era distinta: se evidenciaba que muchísima gente no estaba dispuesta a renunciar sin luchar. "Juventud sin futuro", "Plataforma de Afectados por la Hipoteca" y otras diversas plataformas y "mareas" se organizaron y empezaron a ser visibles. Ya no era posible ocultar la situación en que se encontraban muchas personas en verdadera emergencia social, desahuciadas de sus casas por no poder pagar las hipotecas sobretasadas por los bancos rescatados con dinero público, o la odisea de cientos de miles de jóvenes abocados a irse de España ante la falta de expectativa no ya laboral, sino vital, o los estudiantes universitarios afectados por una subida de tasas y los recortes en las becas, que ponen en peligro la igualdad de oportunidades en nuestro país.., o los científicos que ven los presupuestos de I+D recortados brutalmente, por mencionar tan solo unos ejemplos.
La visibilidad de la indignación de la gente empezaba a tener un efecto en las encuestas de intención de voto. El 12 de mayo de 2013 en el post "Se atisba el fin de una época" abordé esta cuestión. Ya entonces se veía perfectamente que tanto el PSOE como el PP estaban sufriendo una pérdida de intención de voto de una enorme magnitud, contada en varios millones de votantes, cercana a la mitad de sus anteriores votantes. También se vislumbraba en aquellas encuestas que mucha gente no encontraba  un partido al que dar su voto. Ese era el grupo que más crecía. Todo ello abría una nueva expectativa, que encuesta tras encuesta parecía ir consolidando esa tendencia. En este blog dediqué unos posts a seguir ese tema de las encuestas. Esto es lo que escribí al respecto en este blog el 22 de octubre de 2013:
...se está imponiendo la idea de que tal como pinta la legislatura, con un Gobierno sordo, que no dialoga, que impone por decreto sus leyes con su mayoría absoluta sin discusión posible, no nos queda otra que resignarnos a padecerlo 2 años más, pero que luego, obviamente la cosa cambiará, el PP será castigado electoralmente por lo que ha hecho a millones de españoles (votantes), y serán elegidos otros gobernantes más aptos, o al menos más sensibles, que anularán todo lo que hay hecho el PP en estos 4 años de Gobierno.
Esas palabras no iban muy desencaminadas. En sucesivos posts, ya en este 2014, volví a tratar el tema de las encuestas electorales bajo la perspectiva de la "nueva geometría electoral" que se avecinaba, con partidos hasta entonces hegemónicos cayendo en barrena y un amplio rio revuelto de votos "sin pescador". Con la perspectiva fijada en las elecciones generales que tendrán lugar en 2015 y una convocatoria anterior de elecciones europeas en ciernes, las perspectivas eran de sumo interés. Esto es lo que escribí en el primero de aquellos posts:
Entre los datos ofrecidos por Metroscopia hay un aspecto novedoso, que atañe al grupo de personas que piensan votar a "otro partido" (o sea, a uno distinto de los que figuran en la encuesta), que aumenta a un 6,2%, desde el 3,4% observado en octubre.
Seguramente eso que vi en esas encuestas y reflejé en esos posts fue lo  mismo que vio un grupo de personas nucleadas alrededor de un grupo de profesores universitarios, especialistas en ciencia política. Esa gente empezó a moverse, a hacer suyas las reivindicaciones de las mareas, de las plataformas ciudadanas y a tener visibilidad en los medios. Volveremos sobre este grupo más adelante.
Aún me dio para escribir otro post sobre este tema, advirtiendo de la inutilidad de la abstención ("Nueva geometría electoral para 2015 (II): Votar o no votar") y que fue uno de los más leídos de este blog. Esto es lo que, en resumen, defendí en aquél post el 31 de enero de 2014:
En la situación en la que actualmente se encuentra nuestro país, es absolutamente necesario y urgente un cambio de rumbo que devuelva la política a los ciudadanos, arrebatándosela a un "casta" política que se la ha abucharado impunemente gracias entre otras cosas a un sistema electoral muy sesgado y cerrado, que esos mismos políticos, beneficiarios principales de ese sistema, se niegan a cambiar. Las urnas pueden potencialmente cambiar ese rumbo, pues el sistema no es perfecto y puede fallar en alguno de sus flancos. Y el flanco débil se ha empezado a manifestar ahora en forma de una situación política tan escandalosa, tan abusiva, y tan manifiestamente antidemocrática que ha hecho perder apoyo a los principales partidos que se han repartido hasta ahora el poder político. Y lo ha hecho en una proporción tan grande que no tiene precedentes en España. Ello abre la posibilidad real de cambio. Sin embargo, la abstención es una clara amenaza para ese cambio, pues si bien actúa de un modo "neutro" a los resultados, en realidad lo que hace es permitir que las pérdidas electorales de esos partidos no tengan consecuencias, es decir, que se perpetúen en el poder más años, y con ello persista más tiempo el sistema corrupto que nos gobierna.
No volví a escribir hasta  el 24 de mayo de 2014 ("Nueva geometría electoral para 2015 (III): Opciones emergentes "), donde ya hablaba de las nuevas opciones electorales que estaban surgiendo. El 25 de mayo,  fecha de las elecciones europeas, también escribí para comentar los resultados electorales. En el período entre enero y mayo ocurrieron cosas importantes: ese grupo de profesores universitarios al que me referí antes fue capaz de organizar un nuevo partido de la nada, o más bien, de la indignación de mucha gente. En un tiempo récord consiguieron apoyo suficiente y se pudieron lanzar a la arena política, bajo el nombre "Podemos",  consiguiendo en aquellas elecciones un meritorio resultado con 1.5 millones de votos y 5 escaños, lo que hizo saltar todas las alarmas no solo en los demás partidos, nada acostumbrados a nuevos competidores, sino en las élites financieras y económicas de nuestro país (y probablemente de fuera) que se inquietaron ante un nuevo actor político al que no tenían "controlado". Hoy las expectativas de voto por este partido prácticamente están a la par con las que tienen los dos partidos que se han ido alternando en el Gobierno, lo cual es un cambio en la geometría electoral muy notable en nuestro país, un cambio que se empezó a "atisbar" en mayo de 2013.
Lo que ya se ha dado en llamar en la prensa "Fenómeno Podemos" está a punto de dar al traste con los planes de la troika y sus compinches para "bangladeshizarnos". De momento va a ser más que imposible que en las próximas elecciones generales de 2015 el partido en el Gobierno, el PP,  revalide su mayoría absoluta, y eso es ya un escollo muy importante para seguir machacándonos como lo ha hecho hasta ahora. Por su parte, el partido alternante, el PSOE, no parece que vaya a tener más un papel tan relevante como el que tuvo en el pasado, cuando llegó a gobernar por mayoría absoluta en varias legislaturas. Se ha movido el tablero de juego y ya nada será igual que antes. El 2015 veremos cosas interesantes, y espero que sirvan para revertir la política de destrucción de lo público empleada hasta ahora en nuestra contra. Pero no nos confiemos: tendremos que seguir luchando para mejorar nuestras condiciones de vida y las de nuestras generaciones futuras.

¡¡¡Feliz y Megapráctico 2015!!!

lunes, 27 de octubre de 2014

El TTIP: ¿Un golpe de estado del PP, PSOE, CiU y UPyD?

TTIP: "Transatlantic Trade and Investment Partnership " o "Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión es el mayor ataque a la democracia desde el 23F. Presten atención al vídeo. Merece la pena.

(NOTA: si no pueden ver el video insertado en el post, hagan click aqui para verlo en YouTube)

Paremos el TTIP. Si no lo hacemos lo lamentaremos y lo sufriremos nosotros y las futuras generaciones. ¿Qué les diremos cuando nos pregunten: "Y tu qué hiciste para impedirlo"?

Salud y megapraxis.

domingo, 26 de octubre de 2014

Hecho para tirar

Ya he tratado en este blog el tema de los límites del crecimiento (véase por ejemplo esta entrada, esta y esta otra) : la contradicción existente entre la necesidad de crecer indefinidamente, base del sistema económico vigente, y la inexorable finitud de los recursos disponibles. Es fascinante cómo esta contradicción es ignorada olímpicamente en los medios y debates públicos, como si por ignorarla no fuera más real.  El otro día leyendo el blog amigo "Decrecimiento" (enlace) leí unos párrafos del libro "Hecho para tirar " de Serge Latouche, que expresan mejor de lo que jamás podría yo escribir mis propios pensamientos acerca del tema del crecimiento. Les dejo con el extracto del libro. Espero que les sea de provecho. Salud y megapraxis.


Serge Latouche

Desde hace algún tiempo, mi ordenador, que hasta ahora me daba entera satisfacción, se bloquea sin que consiga volver a ponerlo en marcha. Acudo al vendedor y técnico que ya me lo había reparado con ocasión de anteriores incidencias. Tras el examen, diagnostica la muerte del disco duro y añade que, vista la edad de la «máquina», no es extraño en absoluto, dado que el disco en cuestión fue concebido para tener una duración de vida de tres años.

Lo mismo ocurre con los objetos más inesperados. Así, un día se suelta una patilla de la montura de mis gafas. El óptico de siempre, que tengo la suerte de tener muy cerca de casa, me propone adaptar una patilla equiparable que encuentra en sus reservas, lo que me va muy bien. Pero a la semana siguiente es la segunda patilla la que se suelta. De vuelta al óptico, me hago el sorprendido: «¿Hay algún truco?». Y me reconoce: «¿No lo sabía? Está previsto que este tipo de gafas dure dos años». Todos hemos conocido experiencias parecidas, unos con la lavadora, otros con el aparato de televisión.

Todos hemos tenido que enfrentarnos, aunque fuera sin saberlo, al fenómeno de la obsolescencia programada. El punto de partida de la obsolescencia programada es la adicción al crecimiento de nuestro sistema productivo.

Nuestra sociedad ha unido su destino a una organización fundada sobre la acumulación ilimitada. Lo queramos o no, estamos condenados a producir y a consumir siempre más. En cuanto el crecimiento se ralentiza o se detiene, llega la crisis, el pánico, incluso. Esta necesidad hace del crecimiento un «corsé de hierro», según la célebre expresión de Max
Weber. El empleo, el pago de las pensiones, la renovación del gasto público (educación, seguridad, justicia, cultura, transportes, salud, etc.) suponen el constante aumento del producto interior bruto (PIB), considerado, sin razón, por la mayoría de los comentaristas como el barómetro de nuestro bienestar, cuando no de nuestra felicidad. Producir más implica necesariamente consumir más. Vivimos, por lo tanto, en sociedades de crecimiento.

La sociedad de consumo es el resultado de estas. La sociedad de crecimiento puede definirse como una sociedad dominada por una economía de crecimiento, y tiende a dejarse absorber por esta. El crecimiento por el crecimiento se convierte, así, en el objetivo primordial, incluso único, de la economía y de la vida. No se trata de crecer para satisfacer unas necesidades reconocidas —lo que estaría bien— sino de crecer por crecer. Hacer crecer indefinidamente la producción y, por lo tanto, el consumo, y suscitar con ello nuevas necesidades hasta el infinito, pero también, al final —lo que nos guardaremos de decir en una hora de gran audiencia—, hacer crecer la contaminación, los residuos y la destrucción del ecosistema planetario: esta es la ley de hierro del sistema. «¿Ese sistema de automantenimiento contribuirá de una manera
u otra a la prosperidad? —se pregunta Tim Jackson—.

¿Acaso no existe un punto para el “¡Basta quiere decir basta!”, un momento en que deberíamos dejar de producir y de consumir tanto? Sin duda alguna, la dependencia estructural del sistema de crecimiento continuo es uno de los factores que impiden que un guion así pueda desarrollarse. La obligación de vender más bienes, de innovar permanentemente, de fomentar un nivel siempre más alto de demanda de consumo es alimentada por la búsqueda del crecimiento. Pero ese imperativo es a partir de ahora tan poderoso que parece minar los intereses de aquellos a los que se supone debe servir.»

Desde sus inicios, la sociedad de crecimiento se ha enfrentado al problema de los mercados. Solo puede generar beneficios comprimiendo a la clase trabajadora buscando compradores para los excedentes de producción. De forma periódica (cada diez años aproximadamente), la industria sufre una grave crisis de superproducción. Sismonde de Sismondi fue uno de los primeros en denunciar y analizar este fenómeno. Se convirtió al socialismo; según él este constituía la única solución capaz, a largo plazo, de eliminar el fenómeno del subconsumo obrero crónico y de la saturación periódica de los mercados. La economía capitalista lo consigue mejor o peor escogiendo otra vía, de la que muestra los límites: la expansión del sistema y la apertura de los mercados exteriores para la exportación del excedente. En una economía productivista de bajos salarios, el aumento de la producción no viene tan exigido por la demanda interior como por la de los países extranjeros, cuyos mercados se han de conquistar, aunque sea a cañonazos.

Encontramos aquí una tendencia recurrente en la historia del capitalismo moderno, que resurge hoy en día con las políticas de rigor y de austeridad. En esta gran competición, algunas economías, como Alemania, consiguen salir adelante, pero para el conjunto del mundo esta vía lleva a un callejón sin salida, ya que las exportaciones de unos son necesariamente las importaciones de otros. Es un juego que carece de interés. Decir que todos deben exportar para que la economía funcione es aún más absurdo que decir que todos deben endeudarse… A medida que la producción aumenta y que el capitalismo se generaliza en el planeta, el consumo se convierte entonces en un imperativo ineludible.

La producción en serie, de manera especial, necesita del consumo de masas para circular. Sin embargo, si bien el aumento de la productividad condena a consumir siempre más, también amenaza más el empleo. Como la reducción del horario laboral —que sería la solución sensata para paliar la desmesurada eficacia de las máquinas— no constituye un negocio para los capitalistas, esta no puede tener lugar, salvo que sea impuesta por los sindicatos y el Estado. Siempre susceptible de ser cuestionada, se ha vuelto prácticamente imposible con la mundialización y el libre intercambio. Las masivas deslocalizaciones hacia los países de salarios muy bajos, la generalización de la precariedad y del desempleo han aumentado tanto la competencia entre los trabajadores de los países occidentales que se convierten espontáneamente en adeptos del «trabajar más».

Peor aún, aceptan a la vez ganar menos. En esas condiciones, el único antídoto para el desempleo permanente es todavía más crecimiento, para que la producción circule, y más endeudamiento. Al final, el círculo virtuoso se vuelve un ciclo infernal… Para el trabajador, la vida «se reduce muy a menudo a la de un biodigestor que metaboliza su salario con las mercancías y las mercancías con el salario, transitando de la fábrica al hipermercado y del hipermercado a la fábrica», bajo la permanente amenaza del desempleo.

Por parte de los capitalistas, las cosas están más contrastadas. Unos, generalmente los más grandes, se reconvierten en financieros y se esfuerzan en enriquecerse especulando en los mercados; los otros, cada vez más estresados, ven cómo sus beneficios se funden con el descenso del precio de los productos, generado por su abundancia y por la exacerbada competencia para venderlos.

A principios del año 2012 también hemos asistido, en particular en el norte de Italia, a una verdadera epidemia de suicidios de directivos de pequeñas y medianas empresas, que no logran salir adelante. La naturaleza, por su parte, hacia la cual todos se esfuerzan en externalizar los costes y el sufrimiento del crecimiento, es explotada, saqueada y destruida sin piedad. Jamás los individuos habían alcanzado tal grado de desamparo. La industria de los «bienes de consolación» intenta en vano ponerle remedio. De esta manera, todos nos hemos vuelto «toxicodependientes» del crecimiento. Por otra parte, no se trata solamente de una metáfora. La toxicodependencia es polimorfa. A la bulimia consumidora de los adictos a los supermercados y a los grandes almacenes le corresponde el workalcoholism, la adicción al trabajo de los asalariados, alimentada, llegado el caso, por el consumo excesivo de antidepresivos e incluso, según unas investigaciones británicas, por el consumo de cocaína de los altos ejecutivos que quieren estar a la altura.

El hiperconsumo del individuo contemporáneo «turboconsumidor» desemboca en una felicidad herida o paradójica.7 El análisis gerencial de la adicción no es menos terrorífico. Según Andrew Grove, presidente de Intel Corporation, «el miedo a la competencia, el miedo a la quiebra, el miedo a equivocarse o el miedo a perder pueden ser poderosas motivaciones. ¿Cómo cultivar el miedo a perder entre nuestros empleados? Solo podemos hacerlo si lo experimentamos en nuestra propia piel». Sin entrar en el detalle de esas «enfermedades generadas por el hombre», solo podemos suscribir el diagnóstico del profesor Belpomme: «El crecimiento se ha convertido en el cáncer de la humanidad».

En los años cincuenta le preguntaron al presidente Eisenhower, con ocasión de una conferencia de prensa, qué debían hacer los ciudadanos para combatir la recesión. Él contestó:

¡Comprar!

¿Pero qué?

¡Cualquier cosa!

 Extraído del libro 'Hecho para tirar' de Serge Latouche