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¿Que es Megapraxis? El mundo cambia, y el cambio constante es una de las ideas que conciernen a la Megapraxis, (Heráclito: "Todo fluye"). Otra es su universalidad: es global; hay que analizar todo, explicar todo; no nos conformamos con las partes. La realidad siempre es compleja y la complejidad también es megapráctica. Pero no todo va a ser análisis. Debe haber praxis ¿no? Pues eso, propuestas de acción práctica, que es lo que modifica la realidad. En resumen, conocer mejor la realidad para proponer acciones que la transformen, que la hagan progresar, que sumen “cuantos de progreso”. Pasito a pasito. Es muy simple. Pero no es fácil.

viernes, 10 de agosto de 2012

"¡Que se jodan!"

Para algunos, el "Que se jodan" de Andrea Fabra tras escuchar el recorte de las prestaciones y coberturas a los parados anunciadas por Rajoy en el congreso el pasado 12 de julio es un desafortunado incidente, fruto de una equivocación, que se salda con una amonestación a la protagonista del insulto (que no ha pedido perdón) y aqui paz y después gloria.

La susodicha diputada ha dicho en su descargo que sus palabras no iban dirigidas a los parados sino a un diputado socialista que la tiene frita. ¿Y el plural? ¿Utiliza el mayestático con los socialistas o que? Excusa infantil. En realidad la insultante no tiene escapatoria: ha insultado gravemente a más de 5 millones de personas desempleadas en España, pero no se arrepiente, y zanja la discusión con una excusa irrisoria e inverosímil, con la que ni ella misma espera convencer a nadie. En realidad está diciendo "Vuestra opinión me resbala. Dije lo que quise porque así lo siento y no me voy a disculpar por ello".

Para otros, sin embargo, la expresión insultante pronunciada en el Parlamento por una representante del pueblo español no es una equivocación. No es un error. Como hemos dicho anteriormente, ni ella misma lo cree así. Ni tampoco lo creen así sus compañeros de partido, ya que ninguno la ha criticado por ello. En el PP esas palabras, lejos de ser censurables, son un mérito que permite apuntar alto en un partido en el que insultar a parados, funcionarios, profesores, estudiantes, médicos y personal sanitario, bomberos, artistas, internautas, jornaleros, jóvenes, mujeres, ancianos, etc, etc, se ha convertido en un deporte puntuable para promocionar en el escalafón político y acceder a puestos de mayor rango.

Para otros, votantes bienintencionados del PP, se trata de una sorpresa: ¿de verdad se puede ser tan miserable como para alegrarse de que los más desfavorecidos aumenten sus desgracias merced a un decreto gubernamental, y celebrarlo con un insulto, deseándoles "que se jodan"? ¿Puede ser tan miserable una persona elegida por sufragio universal? Juzguen ustedes mismos, la prueba la tienen en este video: http://www.youtube.com/watch?v=wSJojhUw_uI&feature=related
Y es que no conocemos bien a los candidatos. Si los electores supieran de antemano que se trata de unos auténticos miserables ¿quien les votaría? ¿otros miserables? ¿Será reelegida la diputada Fabra en las próximas elecciones? Veremos.

Sin embargo, como intentaremos argumentar en el resto del post, el "¡Que se jodan!" de Fabra no es una salida de tono sin más, se trata de un resumen perfecto de una ideología: la del PP. Me explico: si uno pregunta a un dirigente del PP cual es su adscripción política, además de decir que es de centro (eufemismo neolingüistico para decir que es de derechas, pero le da vergüenza reconocerlo) lo adornará con algunos sustantivos huecos como liberal, reformista, conservador, democrata-cristiano, etc, etc. Pero ¿qué hay detrás de todos esos eufemismos? Pues una ideología muy sencilla: "Los que estamos en la cúspide social merecemos los privilegios que ostentamos, y los que no...¡que se jodan!".

 La ideología del PP, la ideología de derechas, se basa en 1) admitir y celebrar la desigualdad entre las personas, y 2) tratar de mantener esas desigualdades, en especial los privilegios que detentan las castas sociales más afortunadas, por encima de cualquier otra consideración. En este contexto, el insulto a los parados, según la Fabra, es merecido y no tiene que disculparse por ello. Los parados, según el PP, son "parásitos" que no merecen vivir dignamente. Solo ellos son los responsables de su desgracia, y tienen lo que merecen. Este argumento se puede hacer extensible a todos los ámbitos de la sociedad. Por ejemplo, la sanidad pública es perniciosa porque iguala a todos en atención medica, y eso no va con la ideología del PP porque no todos somos iguales: unos merecen mejor atención que otros. En concreto, solo merecen una atención digna aquellos que se la puedan pagar. El resto, no. Y si se mueren...¡que se jodan!. La educación pública sigue el mismo argumento: iguala las oportunidades de todos los niños, vengan de donde vengan, y eso, según el PP, no está bien. Hay que hacer colegios "de primera", donde puedan recibir una educación de calidad aquellos "que lo merezcan", es decir, cuyos padres puedan pagarla, y colegios "de segunda", donde con suerte, los hijos de los pobres que no pueden acceder a nada mejor aprenderán a juntar las letras y las cuatro reglas, y si no aprenden más...¡que se jodan!. El sistema público de pensiones no es razonable para el PP esencialmente por los mismos motivos. Los servicios públicos en muchos casos adolecen de igual fallo: igualan a los ciudadanos, algo que chirría en la ideología derechista del PP.

Quizá podemos dejar para otro post las diferentes teorías que esgrimen los ideólogos derechistas, acerca de "donde residen las desigualdades" entre las personas. Hay que decir que esto no preocupa a la mayoría de la gente de derechas sin más, pero a unos pocos les ha obsesionado lo suficiente como para elaborar versiones más sofisticadas del derechismo, como son el fascismo y el nazismo. Les adelanto un detalle: cuando uno atribuye las diferencias entre ricos y pobres, privilegiados y desfavorecidos, clases altas y bajas, a la genética, está deslizándose por el peligroso tobogán que conduce al totalitarismo fascista y nacionalsocialista, el que envió a millones de seres humanos a las cámaras de gas porque "no eran iguales" a los que detentaban el poder totalitario. Prometemos próximamente un post acerca de este tema.

Para terminar, cabe recordar aquí unas declaraciones que hizo hace unos años nuestro actual presidente del gobierno, D. Mariano Rajoy Brey (si, ese que se despidió de la rueda de prensa que dió justo antes de marcharse de vacaciones el viernes  3 de agosto con un "felices vacaciones, para el que pueda, y el que no...". Ustedes ya saben completar la frase)., y que dicen bastante de donde se sitúa este hombre ideológicamente. Son sendos artículos publicados en el diario "El faro de Vigo" en 1983. En ellos Rajoy se extiende a gusto (no como ahora) explicando por qué los hombres no nacemos iguales. Extraigo algunas frases:

"Ya en épocas remotas –existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente –era un hecho objetivo que los hijos de “buena estirpe”, superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia"
"El hombre en cierta manera nace predestinado para lo que habrá de ser. La desigualdad natural del hombre viene escrita en el código genético, en donde se halla la raíz de todas las desigualdades humanas: en él se nos han transmitido todas nuestras condiciones, desde las físicas: salud, color de los ojos, pelo, corpulencia…hasta las llamadas psíquicas, como la inteligencia, predisposición para el arte, el estudio o los negocios".
"El hombre es desigual biológicamente, nadie duda hoy que se heredan los caracteres físicos como la estatura, color de la piel… y también el cociente intelectual. La igualdad biológica no es pues posible. Pero tampoco lo es la igualdad social"
"Demostrada de forma indiscutible que la naturaleza, que es jerárquica, engendra a todos los hombres desiguales, no tratemos de explotar la envidia y el resentimiento para asentar sobre tan negativas pulsiones la dictadura igualitaria. La experiencia ha demostrado de modo irrefragable que la gestión estatal es menos eficaz que la privada" 

Para quien quiera leer los dos artículos completos, dejo aqui el enlace.



Un vídeo con canción sobre Fabra y sus insultos: http://www.youtube.com/watch?v=BXyxhdFwLmY

Por cierto, la situación económica no mejora, el país está a punto del rescate, que es un eufemismo para decir que vamos a estar pagando los agujeros bancarios varias generaciones de españoles, abocando a nuestro país a una situación tercermundista, sin servicios públicos, sin sanidad, sin educación, sin I+D, sin FUTURO, y encima soportando insultos de nuestros "representantes" en el congreso. Esto solo podemos cambiarlo entre todos. Diversas convocatorias animan a los ciudadanos a movilizarse este otoño.Iremos informando de las mismas.

¡Salud y megapraxis!




miércoles, 18 de julio de 2012

No es un rescate, es un saqueo

Llevamos tiempo sin escribir. No nos da tiempo, mirando atónitos como la realidad devora cada día los acontecimientos. Y no solo los acontecimientos, también devora nuestras expectativas y nuestras esperanzas. Hemos entrado en una situación que podríamos calificar, no de espiral, sino de "picado en barrena" económico que amenaza con  estrellarnos en cualquier momento, llevándose la economía de varios países, entre ellos el nuestro, por delante. La cosa no es ninguna broma. Si hace un año escribimos un. post de "política-ficción" ("El coma") sobre cómo le sentaría a alguien despertarse de un coma y darse cuenta de que se han perdido todos los derechos y los servicios sociales que tantos años y tantas luchas costaron a las generaciones precedentes, hoy ese cuento de ficción ya está tocando la realidad.

Los recientes acontecimientos así lo demuestran. Lo que ha ocurrido en tan solo unos días es que se nos ha "abierto un agujero" bancario, fraguado probablemente durante algunos lustros, pero que nadie había anticipado (¡nadie!), ni los dos últimos gobiernos, ni los organismos reguladores (Banco de España) ni los diversos asesores/expertos del ramo. Después del agujero, que se ha ido agrandando por días, según quien lo evaluara (finalmente fueron unas costosas auditoras, que lo cifraron en unos 70.000 millones de €) se anunció un rescate bancario (usando, eso si, eufemismos neolingüísticos como "línea de crédito", o "apoyo financiero") cuyo cálculo también fue sujeto de tiras y aflojas, hasta alcanzar la cifra de 100.000 millones de €. La UE nos "presta" ese dinero (es decir, nos "rescata") a cambio de una serie de exigencias (concretamente 32) recogidas en un memorándum que va a firmar el gobierno del PP pasado mañana, dia 20 de julio, en nuestro nombre.

El memorandum exige a España cumplir unas obligaciones draconianas para reducir el gasto público, de modo que podamos devolver el "préstamo" que tan "generosamente" nos han concedido, en un plazo razonable (para ellos, claro). El contenido de ese memorandum ha sido ocultado a la opinión pública en España por el Gobierno, que no tiene ningún interés en divulgar su contenido, pero ha sido revelado en medios de otros países como Holanda, por lo que sabemos lo que nos espera, como veremos. Entretanto el Gobierno, en un gesto hacia los "mercados" de deuda (que nos vienen comprando deuda a intereses insostenibles, 6 y pico % y subiendo), en el Consejo de Ministros del 13 de julio, ha tomado una serie de medidas absolutamente impopulares e inaceptables. Por ejemplo, subir el IVA , recortar sueldos y días libres de empleados públicos, recortar prestaciones por desempleo y endurecer las condiciones para obtenerlas, además de reducir los servicios sociales y demás servicios públicos al mínimo, etc etc, todas ellas afectando severamente a los  más débiles, y ni una sola que exija un mínimo sacrificio a los poderosos, los fuertes, los acaudalados (los culpables de la situación, vaya), lo que ha desencadenado la ira ciudadana, por lo injusto de estas medidas.  La indignación se ha extendido y generalizado entre la población porque las medidas son injustas: no exijen el mismo sacrificio a todos: solo a los débiles. Además, una circunstancia inesperada ha terminado de exasperar a la gente: sus señorías los diputados del partido en el gobierno aplaudieron las medidas el miércoles 12, en sesión parlamentaria extraordinaria en la que el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, las desgranó una a una, dándose además la increíble circunstancia de que una diputada del PP, que responde al nombre de Andrea Fabra, en un alarde de desprecio injustificable al pueblo español, jaleó con un "¡Que se jodan!" la medida de recorte de las prestaciones a los desempleados. 

Estas medidas "supuestamente" van dirigidas a contener el gasto, pero más allá de esa excusa, lo que pretenden es demostrar al mundo que en cuestiones de exprimir a su pueblo, el Gobierno del PP es el campeón, y que no se van a arrugar ni ablandarEse Consejo de Ministros estuvo presidido por el Rey (que sepamos, es la primera vez que el Rey preside un Consejo de Minsitros: ¿por que? ¿para que?) lo que da idea de lo inusual de la situación.

La gente se ha echado a la calle a pedir que pare este saqueo. Repetimos, SAQUEO. No se trata de una crisis. Los hechos son incontrovertibles. Todos sabemos quien/quienes ha(n) generado el agujero: los bancos prestaron más de lo que debían (en todo el mundo) y crearon una burbuja típica de los ciclos económicos de la economía capitalista o de mercado que nos domina, pero más grande porque el despendole económico de los ultimos años, sin control alguno, ha sido de órdago, con la complicidad de todos los estamentos del poder, político, judicial e incluso mediático. Cuando ya quedó claro a todo el mundo que la deuda  bancaria era imposible de cobrar, los bancos intentaron seguir engañando, convirtiendo la deuda en "productos financieros" (basura financiera sería mejor denominación) que compraron bancos e inversores. Era humo. Cuatro años después del comienzo de la crisis ya sabemos donde están los pufos: han ido a parar a los bancos de los países con los dirigentes más tontos y corruptos de la UE: Grecia, Portugal, Irlanda y España, con Italia en el punto de mira. Como sus dirigentes son tontos, no ha sido mucho el esfuerzo que ha tenido que hacer el poder financiero internacional, representado por el FMI, el Banco Mundial y el Banco Central Europeo para hacerles una "oferta que no podrán rechazar", como diría Don Vito Corleone. En efecto, como ratoncitos a los que se ceba con un pedazo de queso, hemos ido cayendo en la trampa uno tras otro, todos los países con dirigentes "borderline". En algunos incluso se ha abolido formalmente la democracia al nombrar extraparlamentariamente un presidente "tecnócrata" ("uno de los nuestros" siguiendo con el lenguaje de "El Padrino"). En el nuestro no ha hecho falta, porque se ha abolido la democracia sola, con el Parlamento secuestrado por dirigentes tan incompetentes como ávidos, con los que no hay alternativa: o te roban, o te roban..

Y se ha puesto en marcha la maquinaria del saqueo. Un país tras otro nos van volteando, colgándonos de los pies con la cabeza hacia abajo, y sacudiéndonos con un palo para que caiga todo lo de valor, y cuando no caiga más, nos abandonarán a nuestra suerte, arruinados y doloridos. Acabarán con nuestros derechos, conseguidos tras duras luchas por nuestros padres y abuelos. Acabarán con nuestros servicios públicos, la sanidad, la educación, eso que en España había sido tan difícil de conseguir, pues partíamos de un mayor atraso, pero que en pocos años llegamos a disfrutar e incluso a ser envidiados como el país con uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo. Nuestro sistema educativo funcionaba, pese a lo que digan quienes han intentado desprestigiarlo burdamente. Funcionaba, y buena prueba de ello es el número de profesionales universitarios de gran nivel, competitivos internacionalmente y disputados hoy día por muchos países que no tienen tan buenos profesionales, y que aprovechando la mala situación de España se los están rifando por miles. Todo ello gracias a una educación y una universidad públicas eficaces y accesibles a todos. 

Queridos compatriotas, vayan despidiéndose de eso. Si quieren que sus hijos estudien en la universidad, preparen unas decenas de miles de € por curso, y si tienen la mala suerte de caer enfermos de una enfermedad grave, preparen diez veces más dinero para empezar a hablar, o muéranse. Este es el truco: nos hacen creer que estamos en crisis, y con el susto, nos quitan lo público, lo de todos, para privatizarlo, es decir, ponerlo en manos de amiguetes incompetentes para que éstos se forren. Saqueo, no crisis. Nos van a sacar hasta el último céntimo de nuestros bolsillos y de los fondos públicos, es decir, comunes. No va a quedar nada. 

Este es el "camino neoliberal". Estas son las recetas para salir de la "crisis", solo que no es una crisis, es un saqueo. Cada país que ha caido en la misma trampa antes que nosotros, en el "rescate financiero" y se le han aplicado esta recetas, está cada vez peor. Nadie con un mínimo de conocimiento e información cree que vayamos a hacer otra cosa sino hundirnos cada vez más en la miseria y la ruina. Al final de este proceso el país habrá perdido su pujanza, su riqueza, su bienestar, y sus posibilidades de futuro. Todo en aras de una "recuperación económica" que es falsa. Estas medidas no obrarán ninguna recuperación, sino, muy al contrario, nos hundirán para siempre, pues un país sin educación es un país sin futuro. Un país sin sanidad es un país enfermo. Un país sin I+D (se ha recortado brutalmente este aspecto del presupuesto nacional) es un país que la da la espalda al futuro y a su independencia económica. Estas medidas no resisten un análisis mínimamente objetivo. Ni desde el punto de vista de la justicia, ni de la equidad, ni siquiera desde el punto de vista meramente económico. La OCDE ha señalado hasta la saciedad la importancia de la educación y la salud para el éxito económico de un país. Vamos por el camino contrario. Da la sensación de que todo esto obedece a un diseño bien planificado para hundir a un país que había alcanzado un razonable grado de bienestar y competitividad. Da la sensación de que estas medidas las está dictando nuestro peor enemigo.

¿Hasta cuando vamos a tolerar esta situación? Esta pregunta ya nos la hemos hecho en posts anteriores ("Si esta crisis demuestra..." y ¡No os resignéis!) y desde entonces esto ha ido empeorando por momentos. Las movilizaciones sociales son ya continuas. Todos los días hay una manifestación, un encierro, un acto de rebeldía contra este atraco a los ciudadanos, contra esta agresión brutal, contra este golpe de estado contra la democracia. 

Ciudadanos, compatriotas, esto no lo van a arreglar los de arriba. Lo tenemos que hacer los de abajo. Tenemos que juzgar y condenar a los culpables de este saqueo. Mientras uno solo de ellos esté suelto, no habrá paz para este pueblo honesto y sufrido como el que más.

Y lo tenemos que hacer rápido. El memorándum que nos vende, que vende nuestros serivcios, nuestra soberanía y nuestro bienestar a nuestros enemigos, se firma el viernes 20 de julio, o sea, dentro de 2 días.

Mañana, 19 de julio, hay manifestaciones (en Madrid a las 20:30 h) para parar el saqueo y pedir responsabilidades a los culpables de esta situación. ¡Acude! ¡Lucha! ¡No te resignes!

Salud y megapraxis.

lunes, 28 de mayo de 2012

El juez

Ya llevamos un tiempo sin publicar cuentos de la serie 15M que inauguramos como sin querer hace poco más de un año, y va tocando ya. Antes de empezar recordaremos las palabras de Max Estrella: "El sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada". Nunca fue más cierto, ni España estuvo más cerca de la imagen deformada de los espejos cóncavos del Callejón del Gato. Ahí va ese cuento...

El juez
Fue durante una asamblea de barrio cuando, en plena megapraxis, hablando de la correcta administración de los bienes públicos, escuché contar a un anciano la siguiente historia:

"En un país muy, muuuy lejano, hace mucho, muuucho tiempo, había un juez muy, muuuy importante, el jefe de los jueces de aquel reino. Aquel juez era muy muuuy religioso, lo cual no era muy extraño dado que aquel país (cuya Constitución aseguraba que era laico) estaba dominado por la religión, en concreto por una congregación religiosa, y solo si pertenecías a esa congregación podías ser jefe de algo, de los jueces, de los médicos, de los empleados de Correos, de lo que fuera. Ello se explicaba porque, aunque en la Constitución de aquél lejano país se establecía la separación de poderes legislativo, ejecutivo y judicial, ello era una fórmula meramente decorativa sin efecto, pues en la realidad los tres poderes estaban tan imbricados que a los ciudadanos les costaba tanto trabajo distinguirlos como distinguir los nombres de los que los ostentaban. Corrientemente se reunían en una misma familia un juez, un diputado, un alto cargo del gobierno, un prelado y un banquero o magnate, de modo que era harto frecuente encontrarse con los mismos apellidos o combinaciones de ellos en todos los ámbitos del poder. El caso es que por familiaridad, por amistad, y por reciprocidad, los que ostentaban aquellos poderes se favorecían mutuamente todo el tiempo. Los del poder legislativo nombraban a los del ejecutivo y éstos nombraban a los del judicial, los cuales a su vez sobreseían todas las causas en que estaban involucrados los miembros de los dos poderes anteriores en el ejercicio de su mandato, a menudo por hacer uso inadecuado de los fondos del erario público en su propio beneficio y en el de sus amigos y familiares. Esto no solo era frecuente en aquellos que ostentaban los poderes ejecutivo y legislativo, sino también entre los jueces, que se perdonaban entre ellos sus pecadillos con gran indulgencia. Y qué decir de los magnates, banqueros y prelados... En fin, las leyes, benignas con los poderosos, eran sin embargo aplicadas de forma implacable a los gobernados, al pueblo llano, dando lugar a una situación muy muuuy injusta, que indignaba a cualquiera. A cualquiera, claro está, que no perteneciera a las castas del poder. Si aquello no era suficiente, se cambiaban las leyes con tal de permitir que aquella injusta situación prevaleciera. Cuando a los jueces, banqueros, prelados o magnates no les gustaba una ley, simplemente se lo hacían saber a sus amigos y parientes para que la cambiaran. Las reuniones familiares y sociales (cenas, cumpleaños, bodas, comuniones, bautizos, confirmaciones, torneos de golf y cacerías) eran el ámbito idóneo para comunicar la necesidad de cambiar tal o cual ley. A aquel lejano país lo llamaban democracia, pero no lo era. Aquellos gerifaltes creían representar al pueblo, pero la verdad era que no, que no, que no lo representaban. 

El jefe de los jueces de aquel lejano país tenía una obsesión: quería acabar con la prostitución. La sola visión de aquellas lascivas mujeres ofreciéndose medio desnudas le ponía...muuuy enfermo. En los ratos libres que le dejaban sus actividades judiciales (que eran muchos) paseaba por los lugares donde era frecuente observar aquellas hetairas desvergonzadas. "¡Qué ovejas descarriadas!" pensaba. "No sólo se atreven a ofrecerse de aquella guisa en sórdidos prostíbulos, sino, mucho peor...¡en plena calle!"
El caso es que un buen día el juez decidió pasar a la acción, y pensó que lo mejor sería ir personalmente, de incógnito, a retirar putas del mercado carnal. Su objetivo no era retirarlas de la calle, sino lograr su redención total, convenciéndolas de que se arrepintieran de aquella vida pecadora y la abandonaran. El juez no encontró misión más noble ni más abnegada que aquella, y en ello empleó sus mayores esfuerzos desde entonces. Su estrategia consistía en hacerse pasar por cliente. Así conseguía entablar conversación con aquellas pobres pecadoras. Para su misión, seleccionaba a las más lascivas, a las más hundidas en la molicie, precisamente aquellas que más necesitaban una redención. Aquí hay que decir que no tenía mal gusto el juez. El caso es que aquellas grandes pecadoras eran tremendamente exigentes con sus clientes. Para complacerlas y ganarse su confianza, las invitaba a cenar a restaurantes caros y exclusivos locales, las agasajaba con exquisitos regalos, las llevaba de viaje... Aquellas mujeres eran ciertamente insaciables, especialmente cuando comprobaban que el juez estaba dispuesto a gastar importantes sumas con ellas. Cuando creía tener confianza suficiente, el juez se desvelaba como redentor de meretrices y comenzaba a sermonearlas acerca de lo nefasto de su situación como pecadoras, y de la magnanimidad divina cuando se muestra un arrepentimiento sincero. En estas las putas hacían balance, sopesando cuánto más podrían exprimir al panoli del juez, al que terminaban abandonando con frases del tipo "Ahí te quedas con tus sermones, panoli".

Todo aquello era caro hasta para un juez, pero a este no le importaba: aquello era una misión de Dios, y como para este juez todo en la vida era una misión de Dios, incluyendo su trabajo de juez, pues no le costó mucho llegar a la conclusión de que aquellos gastillos que dedicaba a la procelosa misión de retirar prostitutas de lujo de aquella vida pecadora podían ser perfectamente sufragados por el erario público. Al fin y al cabo, estaba haciendo una labor social además de una misión divina, de modo que comenzó a presentar todas aquellas facturas de hoteles, viajes, cenas, regalos, etc como "gastos de viajes, representación y protocolo". Y coló. Unas 20 veces.
A la veintiúna sin embargo apareció un juez traidor, un infiltrado, un enemigo de Dios, que por servidumbres del sistema había entrado de rondón en el Consejo Judicial Superior de aquél lejano país. El juez traidor conoció aquél dispendio de fondos públicos y lo denunció. "¡Qué desfachatez!" "¿Quien se había creído ese pollo? Ni siquiera creía en Dios" (eso lo explicaba todo). "¿De qué familia había salido?" "¿Cómo era posible que entre bodas, comuniones, confirmaciones, bautizos, torneos de golf y cacerías hubiera pasado desapercibido semejante traidor?"
Los demás jueces tranquilizaron a su jefe: "No tienes nada que temer. Es él el que está perdido" "Ese acaba haciéndole compañía a Garçon" (en referencia a otro juez que había osado cuestionar aquel estado de cosas unos meses antes y al que habían inhabilitado los demás jueces, enviándolo muuy muuy lejos de aquel país, ya en si lejano, al exilio). En efecto, en pocos días se archivó la denuncia, se inhabilitó al juez díscolo, que acabó en otro país todavía maaaas lejano. No había indicios de malversación. Curiosamente, la Ley de Control de Gasto Público había sido recientemente modificada para excluir específicamente a las atenciones protocolarias del Consejo Judicial Superior de las correspondientes justificaciones. Por lo demás, a nadie se le ocurrió preguntar qué hacía el jefe de los jueces con aquellas meretrices, en aquellos hoteles, en aquellos restaurantes de lujo. Nadie se preguntó por el por qué de tanto viaje, de tanta cena, de tanto lujo... y que relación guardaba todo aquello con el interés general, para el aquellos jueces trabajaban, y para el que estaban destinados los fondos que empleaba el juez en su cruzada. La clave era la confianza. Los demás jueces confiaban en su jefe. Era de los suyos, un hombre de bien, de buena crianza, como debe ser un juez de los de toda la vida. De misa diaria. De rosario y cilicio, de los que mortificaban su carne. No había duda. Su misión era divina. ¿Quien podía dudarlo?
El buen juez no dio nunca explicaciones de aquello, lo cual era lo normal en aquel país tan lejano en que nadie daba explicaciones de nada. Por lo demás, y dadas las circunstancias favorables, siguió con su vicio, digooo misión: ventidos, ventitrés, venticuatro veces, venticuatro meretrices que lo mandaron a paseo, venticuatro mil Euracos (el Euraco era la moneda de aquel lejano país) del erario público gastados en...redimir putas (sin entrar en la poca eficacia del método empleado por el juez para "redimir putas"). 
Hasta que llegó la veinticinco. Al juez la veinticinco le pilló en un putiferio de postín en pleno carnaval. La máscara que tanto clientes como prostitutas llevaban le daba un toque morboso a todo aquel asunto, pensaba el juez, renegando de aquella fiesta pagana. Puso sus ojos (como no podía ser de otra manera), en la más lasciva de las hetairas allí presentes, quien parecía estar pidiéndole "¡redímeme!", "¡redímeme!" tras aquella máscara. Allá que fue el juez. Motivado, agasajó como nunca a aquella mujer, que mostraba con él una extraña afinidad, difícil de explicar. Decidió llevarla a un hotel de lujo de la ciudad, para hablar con aquella gran pecadora a solas con tranquilidad, a ver si aquella vez tenía más éxito. Le hablaría de la grandeza de María Magdalena, de sus lágrimas de arrepentimiento, del perdón de Cristo. Subieron a la habitación más cara, impresionante, con vistas al mar y ascensor de acceso directo a una playa privada. De la impresión, aquella mujer sufrió (o más bien simuló) un desmayo y cayó en brazos del juez. Aquella situación no hacía sino reafirmarle aún más en lo heroico de su sagrada misión, cuya fase más dura empezaba en ese instante. Con la fortaleza de espíritu que caracterizaba a los miembros de aquella congregación -no digamos si eran, como este juez, numerarios-, venciendo la diabólica tentación que se presentaba ante él en forma de súcubo para seducirle y hacerle caer en el pecado de la carne, creyó llegado el momento de comenzar a persuadir a aquella lasciva  mujer de que dejara de pecar. Cuando iba a extraer del bolsillo de su chaqueta un crucifijo y un hisopo con agua bendita, para rociar por el cuerpo de aquella perdida, ésta, que había simulado el desmayo, sacó del bolso unas esposas y con un movimiento veloz como el rayo esposó al juez a la cama, mientras se quitaba la careta y gritaba: "sal de su cuerpo", "apártate de mí, Satanás". El juez, estupefacto, no podía creer lo que le estaba pasando. Su compañera del Consejo Judicial Superior, la jueza Encarna Poyitos, Encarnita (de los Poyitos de toda la vida), tan numeraria como él en la misma secta -digoo congregación- ultracatólica, , lo había seducido como una vulgar puta, llevándolo a un hotel de lujo y esposándole a la cama. ¿Y a quien estaba telefoneando? ¡Horror! ¡Estaba llamando al Santo Oficio de los Legionarios de los Santos Apóstoles! "Encarna, puedo explicártelo", "¡Encarnaaaaa...!"
El juez no fue denunciado a la policía, sino que fue sometido a la disciplina interna de su congregación, al Santo Oficio. La jueza Encarna Poyitos había sido comisionada por aquél órgano para perseguir cualquier desviación de los miembros de la congregación. El enfermizo interés por las prostitutas del juez había llamado la atención, y hasta el propio Papa había preguntado por el asunto. El juez fue juzgado por ordalía, y además de estar de antemano condenado a vagar eternamente en el infierno, se le "sugirió" abandonar su carrera judicial y el país. Acabó sirviendo mojitos en un paraíso fiscal y carnal, donde, liberado de aquellas ataduras sectarias por fin pudo dar rienda suelta a sus aficiones carnales. Eso sí, tras cada aventura carnal se flagelaba salvajemente, la única costumbre sectaria que nunca pudo abandonar. Encarna sustituyó al juez al frente del Consejo Judicial Superior de aquél país, en el cual las hetairas seguían ejerciendo su antiguo oficio, como siempre".

Cuando el anciano terminó su cuento, explicando que aquello que sucedió en tiempos remotos ya no sucedería más pues afortunadamente hacía muchos, muuuchos años que el mundo había cambiado y dejado atrás la injusticia, varios jóvenes presentes en la Asamblea alzaron la mano para preguntar:
- Anciano compañero ¿qué es una comunión? ¿y un bautizo?
- Anciano compañero ¿qué es un magnate? ¿y un banquero?
- Anciano compañero ¿qué es el catolicismo?
- Anciano compañero ¿qué es una cacería?
- Anciano compañero ¿qué es Correos?
- Anciano compañero ¿qué es un Reino?
- Anciano compañero ¿quien era el Papa?


NOTA AÑADIDA A POSTERIORI (19-6-2012): Habrán adivinado como fuente de inspiracion algún hecho reciente de la actualidad política española. Sin embargo en honor a la verdad hay que decir que el cuento se inspira en varios hechos, uno de los cuales es una noticia que sucedió hace algún tiempo en EE.UU. de un agente del FBI, Robert Hanssen, miembro supernumerario del OPUS DEI, que tenía debilidad por las prostitutas y quiso redimir a unas cuantas, lo cual además de hacerle gastar más dinero de lo prudente, le llevó a poner en serio riesgo la seguridad de su país, por lo que fue detenido y hoy cumple cadena perpetua incondicional en un penal estadounidense. Existe una película sobre este hecho, titulada "Breach" (Brecha), estrenada en 2007.





sábado, 12 de mayo de 2012

Un año de #15M



Se cumple estos días un año desde la explosión espontánea de indignación que llenó las plazas y calles de España de personas dispuestas a decir ¡basta!. Personas de toda edad y condición decían, a quien quisiera escuchar, que no iban a tolerar más corrupción, que no iban a tolerar más abusos de poder, que no iban a tolerar más atropellos, más trato de favor hacia de los poderosos y en contra de la mayoría de los ciudadanos de a pie. En definitiva, que eran los "de abajo" los que no estaban dispuestos a seguir siendo un instrumento de los "de arriba". Las personas que se manifestaron eran heterogéneas no solo en edad y extracción social. Cualquiera que fuera a una manifestación del 15M pudo comprobarlo. También lo eran ideológicamente. "No somos de derechas ni de izquierdas" repetían algunos portavoces, poniendo de manifiesto que en el movimiento lo de menos era el referente clásico izquierda-derecha, y que en las manifestaciones había de todo: había estudiantes indignados porque se estaba jugando con su futuro, parados indignados porque sus perspectivas laborales se estaban yendo a pique, pensionistas indignados porque su pensión a duras penas les daba para vivir, empleados públicos indignados porque se les recortaba el sueldo y empeoraban sus condiciones de trabajo, minorías discriminadas, defensores de diversas causas (pro-derechos de los animales, ecologistas, etc), y un largo etcétera. Puede decirse que todos estos grupos encontraron un lugar, un momento y un motivo para ir juntos y gritar ¡basta! Puede decirse que de alguna manera sintieron que yendo juntos se les haría más caso. Y se juntaron  y gritaron.

Y se les escuchó. En medio mundo aparecieron imágenes suyas. Del "movimiento 15M", como se les empezó a llamar. Y eso fue lo que preocupó a unos políticos, hasta entonces tan felices inaugurando aeropuertos sin aviones y otras cosas por el estilo, que se sintieron aludidos. "Los de abajo nos están queriendo decir algo", pensaban. -"¿Qué podemos hacer?". En principio toleraron, porque les pilló de sorpresa y había unas elecciones, y no era cosa de perder votos actuando a la ligera. Como de costumbre, ignorando a "los de abajo", se tiraban los trastos de unos políticos a otros para intentar no perder votos ellos y procurar que los perdiera el contrario. "Los de arriba" empezaron a preocuparse en serio cuando vieron que las manifestaciones crecían y el eco de las mismas en los medios de comunicación internacionales alcanzaba niveles de fenómeno global, y, sin elecciones en el horizonte, cambiaron de estrategia - "Mándales a los antidisturbios" debió decir alguien. Y se los mandaron. Y los que se manifestaban pacíficamente (una de las características distintivas de los manifestantes era su pacifismo) recibieron palos por todos lados. De repente, los medios de comunicación, al unísono, empezaron a acusar al movimiento de "violento". Mostraban imágenes de violencia callejera, atribuibles en la mayoría de los casos a infiltrados, y en cualquier caso no representativas de lo que ocurría. Empezó la represión, no solo mediante la fuerza policial, sino sobre todo a través de los medios, que arrojaron toda clase de infamias sobre el movimiento, tratando de presentarlo como antisistema, antisocial, radical, etc. Los políticos se emplearon a fondo en ello. Pero el movimiento no cesó. Un año después sigue vivo, reuniendose en asambleas de barrio, elaborando propuestas, impidiendo deshaucios. Gracias al movimiento 15M ha aumentado el conocimiento general de temas que afectan a los de abajo pero que no eran conocidos suficientemente. Los deshaucios, las hipotecas, la dación en pago...Todo ello ha alcanzado la agenda política, y cabe decir que ha sido gracias a las movilizaciones del 15M, y no es el único caso.

Movimientos "hijos del 15M" han sido las movilizaciones por el mantenimiento de los servicios públicos, atacados a muerte por las políticas neoliberales que además de estar hundiéndonos cada vez más, están desmontando el estado, no ya de "bienestar", que en España nunca hemos conocido en la plenitud que ha alcanzado en otros países de Europa, sino de "estar" simplemente, por el cual teníamos unos derechos como ciudadanos que estamos perdiendo: el derecho a la atención sanitaria universal y el derecho a la educación. "Mareas verdes" y de otros colores llenaron de nuevo calles y plazas. Plataformas contra la privatización de servicios esenciales, colectivos luchando por servicios tan básicos como los bomberos (¡los bomberos!)...Todo estaba siendo cuestionado. Todo estaba bajo amenaza de desaparición. ¿la excusa? La crisis económica. Una falta de regulación insólita había conducido a una especulación sin límite que finalmente estalló. Si alguien había hecho mal su trabajo, eran "los de arriba", pero según éstos, los culpables somos nosotros, los de abajo, porque "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades". Sería hilarante si no fuera tan escandalosamente injusto. Los que nos han metido en la crisis no solo no van a pagar sus desmanes, que alcanzarán a varias generaciones de españoles desde ahora, sumiendo en la ruina a nuestro país, sino que se permiten el lujo de echarnos la culpa a las víctimas. En España no lograremos avanzar un paso mientras haya un solo poderoso que haya eludido sus responsabilidades ante la justicia. En España el verdadero problema es la impunidad de los poderosos, que jamás han sido condenados en un juicio justo.

Contra este orden de cosas se ha levantado la indignación popular. Un año después de las primeras manifestaciones de cólera, hay más razones que nunca para la indignación. Hace un año despertamos, y desde entonces hemos soñado despiertos con un mundo mejor. No dejemos que los de arriba estropeen nuestros sueños. Somo los dueños de nuestro destino. No tenemos miedo al futuro. Son los de arriba los que tienen miedo. Por eso, un año después hay que volver a llenar las plazas, las calles, y gritar "Ya basta".

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¡Salud y megapraxis!