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¿Que es Megapraxis? El mundo cambia, y el cambio constante es una de las ideas que conciernen a la Megapraxis, (Heráclito: "Todo fluye"). Otra es su universalidad: es global; hay que analizar todo, explicar todo; no nos conformamos con las partes. La realidad siempre es compleja y la complejidad también es megapráctica. Pero no todo va a ser análisis. Debe haber praxis ¿no? Pues eso, propuestas de acción práctica, que es lo que modifica la realidad. En resumen, conocer mejor la realidad para proponer acciones que la transformen, que la hagan progresar, que sumen “cuantos de progreso”. Pasito a pasito. Es muy simple. Pero no es fácil.

domingo, 19 de enero de 2014

Nueva geometría electoral para 2015 (I): Primeras encuestas en 2014

En una entrada anterior del blog titulada "¿Está el enemigo? Si, en la Moncloa" dejé en suspenso la cuestión de la nueva “geometría electoral”, o si se quiere, parlamentaria, que surgirá de las próximas elecciones generales en 2015. Todo ello influido sin duda por el tufillo a elecciones que ya ha empezado a emanar por todos los medios informativos: se aproximan unas elecciones europeas que sirven de "campo de pruebas" para las que vendrán a continuación, se publican encuestas y sondeos, los políticos se aprestan a combatir al enemigo electoral con mayor denuedo del habitual, y algún partido (singularmente el PSOE) empieza a poner en marcha su “renovación”, o lo que sus dirigentes entienden por ello: buscar algún líder carismático que ofrecer a los electores, y aprovechar el proceso que han llamado "primarias" para propaganda ¿gratis? en los medios. (NOTA: recuerdo a los más incautos lo que pasó en 1998 en que ganó Josep Borrell las primarias, pero le "hicieron dimitir" para poner en su lugar al perdedor de aquéllas, Joaquín Almunia, candidato más del gusto de la ejecutiva, lo que indica que, si algo aprendieron de aquello, nunca más volverá a suceder que gane en primarias un candidato que disguste a sus jefes).

Este tema de la nueva geometría electoral intuyo que dará para varios posts, y como tenemos tiempo por delante, pues vamos por partes (que diría Hannibal Lecter). Hoy toca comentar (brevemente) sobre las últimas encuestas electorales. El siguiente post irá sobre el dilema de votar o no votar, y después de éste escribiré sobre las nuevas opciones electorales para 2015.

Encuestas electorales

En posts anteriores he ido utilizando datos de Metroscopia. He elegido esta fuente porque da una información más completa que otras, en particular informa sobre un dato que es el que a mi más me interesa, que es el de "intención directa de voto", que es el único dato de las encuestas que no lleva "cocina", es decir, que no está manipulado (de hecho, estrictamente hablando, es el único "dato", lo demás son proyecciones basadas en hipótesis muy arbitrarias, con elevado nivel de incertidumbre, y que pueden ajustarse para sesgar el resultado hacia uno un otro lado según convenga, o más bien según quien "pague" el sondeo, evidentemente). Así pues, en este blog solamente hago caso de ese dato real que es la "intención directa de voto" y que se define como el porcentaje de personas que optarían por cada una de las opciones que se les presentan en la encuesta en el caso de que las elecciones se celebraran en ese momento, es decir, a quien votarían en el momento en que son encuestados.
Esta es la tabla que ofrece Metroscopia de la última encuesta (enero de 2014) resumiendo los datos de intención directa de voto de los ciudadanos:

























Con respecto a las encuestas anteriores, ya comentadas en posts previos a este (los del  12 de mayo y 23 de octubre de 2013), ha habido poca variación: los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE se han quedado en alrededor del 12% de intención de voto (poco más de 4 millones de votos cada uno), es decir, han estabilizado sus pérdidas y parece que han tocado "suelo". Recordemos que esto significa unas pérdidas enormes respecto a la posición de partida, esto es, las elecciones de noviembre de 2011, donde el PP sacó un 31,6% (11 millones de votos) y el PSOE un 20,3% (7,3 millones). En cuanto a los que van inmediatamente por detrás, IU también ha estabilizado su tendencia a la subida, quedándose en torno a un 10%  (3,6 millones de votos) y UPyD ha bajado a un 4%, (1,4 millones) desde una posición algo mejor en octubre (7.3%, equivalente a 2,6 millones). Entre los principales partidos nacionalistas se perciben pérdidas con respecto a octubre, llamativas en el caso de CiU y ERC (-0,4% y -0,5%, respectivamente, aunque hay que señalar una ligera subida del PNV (+0.2% respecto a la encuesta de octubre), probablemente a costa de Amaiur(Bildu), que baja (-0,3%). Llama la atención también el caso de EQUO, que sube de 0.1% en octubre a 0,5% en enero. No obstante, las variaciones son más fiables cuando atañen a porcentajes altos (PP, PSOE, IU y UPyD) que por abajo, que pueden verse más afectados por la variación intrínseca de la muestra o error muestral.
Entre los datos ofrecidos por Metroscopia hay un aspecto novedoso, que atañe al grupo de personas que piensan votar a "otro partido" (o sea, a uno distinto de los que figuran en la encuesta), que aumenta a un 6,2%, desde el 3,4% observado en octubre. Por supuesto, este es un grupo muy heterogéneo, pero no deja de tener importancia el aumento tan notable. En el grupo de voto en blanco/nulo hay una disminución compensada por el aumento en abstencionistas, de modo que la suma de los dos grupos permanece constante (25,4%). Si a éstos juntamos el grupo de indecisos y el de los que no saben, que tampoco varía, tenemos en torno a un 50% de gente que no se define por ningún partido. En las elecciones de noviembre de 2011 se abstuvo/votó en blanco o nulo un 30%.

El panorama que se dibuja es el siguiente:

  1. Los dos partidos que han ido alternándose en el poder en las últimas décadas, PP y PSOE, pierden la mitad de los votos que tuvieron en las ultimas elecciones, pasando de representar (entre los dos) de un 50% a un 25% del electorado. Esto es un duro varapalo al "bipartidismo" hegemónico en España hasta ahora, y abre la puerta a una nueva "geometría electoral" aún incierta.
  2. No asoma una alternativa clara al bipartidismo: ni IU, que se estanca en un 10%, ni UPyD, que incluso baja a un 4%, representan ninguna alternativa, ni solos ni en una improbable coalición, dada la distancia ideológica que los separa.
  3. La mayoría de los electores no se define por una u otra opción, lo que augura un notable abstencionismo en las próximas elecciones, probablemente de récord histórico.
  4. Aumenta significativamente el grupo de personas que votarían a "otros partidos". Ignoro si en la encuesta se referían a partidos ya constituidos, o se trataba de una opción "por eliminación", es decir, más genérica, hacia cualquier partido real o hipotético distinto de los citados en las demás opciones.

Hasta aquí el análisis de las últimas encuestas electorales. Esencialmente nada nuevo con respecto a lo que ya sabíamos en mayo del año pasado, salvo que las tendencias observadas entonces se consolidan. El cómo se traducirían estos datos a escaños y reparto de poder es otro cantar. No cabe duda que PP y PSOE van a sufrir un descalabro notable, pero la Ley electoral vigente lo amortiguará en gran medida. Sin duda, el descontento social, que se percibe a todos los niveles en estas fechas en que hay disturbios en las calles, donde, sobre una indignación acumulada por muy diversos motivos, una "chispa" como la del barrio de Gamonal en Burgos puede hacer estallar la ira popular, ese descontento social, decía, se traduce en estas encuestas en un traspaso de intención de voto desde el PP y el PSOE a otras opciones, fundamentalmente a abstención/voto nulo/blanco, y en menor medida a otros partidos que no logran capitalizar ese descontento del todo, como IU, UPYD y otros. ¿Es esto suficiente para cambiar la "geometría electoral" lo bastante como para que llegue la tan necesaria renovación del poder que regenere nuestra dañada democracia? Probablemente aún no.
Claramente, el electorado está "pidiendo" otras opciones, ya que las que hay actualmente no son suficientes para aglutinar el descontento e indignación de la mayoría de los ciudadanos hacia sus representantes. Esto es ya percibido por mucha gente, y de hecho desde hace algún tiempo están empezando a surgir iniciativas que podrían acabar generando nuevas opciones electorales. Porque lo que no es una opción es la abstención...
Pero no nos adelantemos, ya que este será el tema del siguiente post.



¡Salud y megapraxis!

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