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¿Que es Megapraxis? El mundo cambia, y el cambio constante es una de las ideas que conciernen a la Megapraxis, (Heráclito: "Todo fluye"). Otra es su universalidad: es global; hay que analizar todo, explicar todo; no nos conformamos con las partes. La realidad siempre es compleja y la complejidad también es megapráctica. Pero no todo va a ser análisis. Debe haber praxis ¿no? Pues eso, propuestas de acción práctica, que es lo que modifica la realidad. En resumen, conocer mejor la realidad para proponer acciones que la transformen, que la hagan progresar, que sumen “cuantos de progreso”. Pasito a pasito. Es muy simple. Pero no es fácil.

domingo, 29 de junio de 2014

El sueño del afilador


De la serie Cuentos del 15M y después de un año desde el último cuento publicado en este blog ("La hoguera"), hoy ofrezco un nuevo cuento, titulado: "El sueño del afilador" ¡Que lo disfruten!
(Ah, y dejen sus comentarios, se agradecen).

El sueño del afilador



Acabo de despertarme con una desazonadora inquietud. He soñado que llovía, oía el silbido de la flauta de un afilador y de una manera incomprensible sentía el impulso de reunir los cuchillos de la casa y salir a afilarlos. Perseguía el sonido metálico del chiflo, su melodía hipnótica, que parecía jugar con el viento y esconderse tras cada esquina, hasta que llegaba a un plaza donde se hallaban muchos vecinos, cada uno con sus cuchillos, haciendo cola ante la bicicleta del afilador, mientras éste, dale que dale al pedal, hacía saltar las chispas de la piedra giratoria frotándola contra la hoja de un gran cuchillo de carnicero.
De alguna manera, la lluvia no me mojaba, ni parecía afectar la gravedad con que el afilador se enfrentaba a su trabajo. Concentrado, afilaba un cuchillo tras otro levantando la vista de la piedra giratoria tan sólo para entregar el cuchillo recién afilado a su dueño y recibir el siguiente, sin mediar palabra, en silencio. Llegado mi turno, alargué mi brazo para entregar al afilador mis cuchillos. En el mismo momento en que éste los cogía, clavó sus ojos en los míos, breve pero intensamente y con serenidad. Sentí un escalofrío.
Marché de allí. Sin rumbo, callejeando, me crucé con otros vecinos que también venían de afilar sus cuchillos, en silencio. Caminaba deprisa, al igual que el resto de la gente, por una ciudad irreal, sin tráfico, sin ruido, el silencio roto tan solo por el rumor sordo de pasos aquí y allá, y por el lejano y triste deje de la flauta del afilador, que parecía rasgar el aire quieto, animar la lluvia y detener el tiempo.
Sentía el calor de los cuchillos recién afilados en mis manos. La lluvia fina golpeaba en mi cara y resbalaba hacia mi barbilla, de donde caía el agua formando un hilillo. A medida que arreciaba la lluvia, yo aceleraba el paso, y me dí cuenta que las demás personas que deambulaban por las calles se apresuraban de igual manera. De repente, me vi trotando en grupo por el medio de la calle junto al resto de personas que venían de afilar sus cuchillos, portándolos en las manos, o en los bolsillos, o sujetos a la cintura. Grupos de personas procedentes de diferentes calles iban uniéndose a un grupo mayor que recorría la principal avenida de la ciudad, la cual desembocaba en una gran plaza delante del Palacio de Gobierno. Al poco tiempo una inmensa muchedumbre se concentraba en aquel espacio, en silencio, apretando los mangos de los cuchillos aún calientes con los puños, con la mirada fija en aquel inmenso edificio, aquella mole granítica que representaba el poder, y por lo mismo, la opresión.
Con determinación, la muchedumbre comenzó a moverse hacia la entrada principal del edificio, una gran puerta de hierro forjado que conducía a un inmenso patio. Yo caminaba en medio de la multitud silenciosa. Nadie se interpuso a nuestro paso. El patio estaba vacío. La gente comenzó a adentrarse en las dependencias del edificio. Todo estaba abierto. Yo me adentré con un grupo por las escaleras principales. A medida que recorríamos las salas, los despachos, las estancias, nos percatábamos de que el edificio estaba vacío: no sólo no había personas, tampoco había muebles, ni archivos, ni rastro de actividad alguna. El espacio antes ocupado por aquellos en quienes recaía el dudoso privilegio de ejercer el poder, siempre a favor de unos pocos privilegiados y en contra de la mayoría, ahora estaba vacío. Entonces todos guardamos nuestros cuchillos, ya fríos, y marchamos. Todo había terminado, y todo estaba por empezar.

Al despertar he recordado el sueño con mucha claridad. La sensación de desasosiego ha permanecido un buen rato. Volviendo a la rutina diaria he salido a la calle, llovía un poco. Al doblar la esquina me he topado con un afilador que acarreaba el extraño aparejo de su oficio montado en una bicicleta. Al mirarle a los ojos me ha devuelto la mirada y me ha sonreído. Un escalofrío ha recorrido mi espalda.

Megapraxis


Más cuentos del 15M en este blog:



sábado, 31 de mayo de 2014

Somero análisis retrospectivo de los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo de 2014

Ahora que han pasado unos días de las elecciones al Parlamento Europeo y de la vorágine que acompaña este tipo de procesos, voy a aprovechar, con la debida tranquilidad, para analizar dos aspectos: 1) la fiabilidad de las encuestas electorales y 2) los cambios que indican los datos en sí.

1. Fiabilidad de las encuestas electorales
Si siguen este blog, habrán visto que se emplean a menudo las encuestas electorales. Sin embargo, es frecuente que tras unas elecciones todo el mundo se pregunte por la fiabilidad de las predicciones hechas tan solo unos dias/semanas antes por las empresas demoscópicas e incluso la agencia oficial, el CIS, que tienen amplio eco en los medios, pero que a menudo salen mal paradas por diferir con los resultados reales.
Acabamos de salir de un proceso electoral y tenemos a mano los datos para poder hacer un análisis retrospectivo de lo que dijeron las encuestas y los datos reales salidos de las urnas.
En la siguiente tabla se resumen estos datos (en porcentajes respecto al total del censo electoral, 35,4 millones de personas), incluyendo los resultados de las anteriores elecciones al Parlamento Europeo (2009), la encuesta publicada el 18 de mayo por Metroscopia (una de las fuentes más seguidas y utilizadas, incluyendo este blog), la media de hasta 10 encuestas de este tipo (además de la citada , y finalmente, en la última columna, los resultados reales de las elecciones al Parlamento Europeo de 2014.

Opción
Elecc P. EU 2009
Metroscopia 2014
Media encuestas 2014 #
Elecc. P. EU 2014
PP
18,8
14,7
14,9
11,5
PSOE
17,3
14
13,1
10,2
IU
1,7
5
4,7
4,4
UPyD
1,2
2
2,8
3
OTROS
4,9
9,3
9,5
14,2
AB-VB/N*
56
55
55
55**
Participación
44
45
45
46**
NOTA: Los datos se expresan en en porcentajes respecto al total del censo electoral, no del nº de votantes.
#La media engloba encuestas recientes sobre este asunto de: Metroscopia NC Report; SignmaDos; GAD3; FeedBack; Celeste-Tel; DYM; Invy Mark; Demoscopia y CIS.
*AB-VB/N: Absetención+Voto en Blanco+Voto Nulo.
**La participación fue de un 46%, lo que da un 54% de abstención, que sumada a casi un 1% de voto en blanco/nulo, da un 55% en la casilla AB-VB/N.

¿Dónde se han desviado las encuestas? Evidentemente han sobreestimado la intención de voto a los dos grandes partidos, PP y PSOE y la han subestimado en la misma medida  hacia los "otros partidos". Nótese que la auténtica sorpresa electoral ha sido el resultado obtenido por la formación Podemos, que aquí se engloba en "Otros", pero que ella solita suma un 3,5% de ese 14,2% de votos a "Otros partidos" (uno de cada 4 votos a partidos no PP/no PSOE/no IU/no UPyD han ido a esta formación). Si la suma de lo "esperado" en las encuestas para el PP y el PSOE era de aproximadamente un 28%, y la suma de lo que han obtenido es un 21,7%, la diferencia (6,3%) se aproxima bastante al 5% de más obtenido por "otros partidos" con respecto a lo que pronosticaban las encuestas, y de ese 5%, la mayor parte (3,5%) ha ido a Podemos.

¿Dónde han acertado? Pues han "clavado" prácticamente los resultados de los dos partidos "medianos", IU y UPyD. 

Como conclusión, se puede decir que las encuestas no han visto venir la nueva irrupción de Podemos en el panorama electoral, o la han subestimado mucho. De igual forma han atribuido resultados muy optimistas a los dos grandes partidos, PP y PSOE, sin anticipar la notable caída de ambos.

Es posible argumentar en defensa de las encuestas, que el grado de incertidumbre en este caso fue alto, que los electores han decidido muy tarde su voto, que cuando hicieron las encuestas habia muchos indecisos...Todo eso puede que sea cierto, pero la realidad es que la utilidad de las encuestas para predecir los resultados electorales es muy limitada, aunque su poder mediático para influir en el voto es muy elevado. Téngase en cuenta en próximas citas electorales.

2. Cambios en el panorama electoral tras el 25 de mayo
El siguiente gráfico muestra los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 en su versión más "cruda", es decir, en millones de votos por cada opción, comparándolos con las anteriores elecciones de 2009:

Lo que no ha cambiado es la abstención, muy alta en ambas elecciones. Lo más notable es el ascenso de "Otros partidos", que ha pasado de 1,76 a 6,32 millones de votos (¡¡¡un aumento del 360%!!!), que ocurre en paralelo (¿o a expensas?) del descenso de PP, que pierde 2,6 millones de votos, y PSOE, que pierde 2,5 millones, es decir, pierden, respectivamente, un 39% y un 41% de los votos obtenidos en 2009. IU y UPyD han aumentado notablemente sus resultados de 2009, casi el triple IU y poco más del doble UPyD, pero como las posiciones de partida eran reducidas, representan porcentajes aún bajos: IU pasa de algo más de medio millón a millón y medio de votos y UPyD pasa de menos de medio millón a un millón aproximadamente.
El aumento tan notable del voto a "otros partidos" se ha traducido mal a número de escaños, por la gran división que existe en esta opción, donde uno puede encontrar de todo (nada menos que 35 opciones electorales) pero en conjunto si se vislumbra un cambio, una tendencia, a reducir el voto hacia las opciones "clásicas" y aumentarlo hacia nuevas formaciones, de las cuales emerge con una fuerza singular Podemos, una fuerza crítica con el modelo neoliberal imperante, que no existía hace tan solo unos meses, y ha obtenido 5 escaños, situándose como cuarta fuerza política en estos momentos. Emergen igualmente otras fuerzas a la izquierda que no "tragan" con las ruedas de molino de la troika (EPDD, Primavera Europea, posiblemente otros más). Urge un entendimiento entre todos ellos de cara a formar un frrente común anti-troika para las próximas citas electorales, las elecciones autonómicas y municipales, y las generales, en 2015.

Como resumen, puede decirse claramente, que lo nuevo tras estas elecciones es el voto anti-troika, que ya ha empezado a movilizarse, y seguirá haciéndolo en las siguientes citas electorales, al tiempo que los partidos clásicos, que han mostrado su servilismo a la troika, irán descendiendo.


sábado, 24 de mayo de 2014

Nueva geometría electoral para 2015 (III): Opciones emergentes

Se ha hecho esperar, pero todo llega. He tenido incluso que dejar pasar la jornada electoral europea y la previa de reflexión (lo cual me ha hecho cambiar este post varias veces antes de publicarlo), pero aquí está la tercera entrega de la serie "Nueva geometría electoral para 2015" donde continuamos reflexionando sobre qué posibilidades hay de cambiar la actual situación política, insostenible por inhumana, injusta y antisocial. Y cambiarla mediante las urnas, es decir, utilizando la que en la práctica es la única vía de cambio que nos ofrece el sistema democrático vigente (o al menos es la "reglamentaria"). En esta tercera entrega vamos a analizar la evolución (escasa, ya lo veremos) de la intención de voto de los españoles en los últimos meses (especial atención merecen los resultados de las elecciones europeas, consideradas como "primarias" en un panorama más amplio que conduce a las generales de 2015), para continuar con las opciones emergentes en el panorama electoral español actual, y acabaremos examinando qué posibilidades de cambio real tenemos, porque todo esto solo sirve solo si acaba cambiando la política para ponerla al servicio de los intereses de los ciudadanos, y que no siga en manos de los poderes económicos y financieros que la manejan a su antojo llevándose por delante todo lo que pueden, entre otras cosas nuestros derechos, nuestro bienestar y nuestra dignidad.

Resumen de lo anterior

Antes de entrar en faena, resumiré lo que he ido desgranando en los anteriores posts sobre este tema.
Quien los haya leído ya, o quiera ir directamente al meollo, que baje al siguiente epígrafe: "Opciones emergentes". Quien desee repasarlo, prosiga aquí:
  • En mayo de 2013 con "Se atisba el fin de una época" conté cómo se empezaba a notar en las encuestas electorales que el bipartidismo PP + PSOE perdía más de la mitad de la intención de voto en probable castigo por haber actuado de espaldas a sus electores y renegando de sus programas electorales. Ahí se empezó a "atisbar" un cambio que podía conducir a una nueva época en la política en España, un cambio real y profundo. Pero ¿esto iba a ser así de fácil?
  • En octubre de 2013 con "¿Está el enemigo? Si, en la Moncloa", transcribí el clima que empezaba a sentirse por un cambio. La ciudadanía empezaba a pensar que no hay mal que cien años dure, y que en dos años habría elecciones y cambiarían las cosas y se recuperaría lo perdido, una vez depuesto el gobierno anticiudadano del PP cuya nefasta mayoría absoluta estaba llevando al país a su ruina, castigando duramente a los motores de su desarrollo, la I+D, la sanidad y la educación (1), hundiendo el futuro de nuestro país. La cuestión emergente en aquel post era: ¿qué podemos esperar de las elecciones generales en 2015? 
  • De ahi surgió la serie de posts de los que este es el 3º, y que se inició el pasado 19 de enero con "Nueva geometría electoral para 2015 (I): Primeras encuestas en 2014". En él se comentaba el ambientillo pre-electoral que ya se iba notando a medida que se aproximaban las elecciones europeas (mayo 2014) y que culminará en las generales de noviembre de 2015. Expliqué el valor de la encuesta de intención de voto, que publica Metroscopia, en los siguientes términos: 
"...informa sobre un dato ... que es el de "intención directa de voto", que es el único dato de las encuestas que no lleva "cocina", es decir, que no está manipulado" 
  • El resumen de aquel primer post de la serie decía así:

  • Los dos partidos que han ido alternándose en el poder en las últimas décadas, PP y PSOE, pierden la mitad de los votos que tuvieron en las últimas elecciones, pasando de representar (entre los dos) de un 50% a un 25% del electorado. Esto es un duro varapalo al "bipartidismo" hegemónico (...) y abre la puerta a una nueva "geometría electoral" aún incierta.
  • No asoma una alternativa clara al bipartidismo: ni IU, que se estanca en un 10%, ni UPyD, que incluso baja a un 4%, representan ninguna alternativa.
  • La mayoría de los electores no se define por una u otra opción, lo que augura un notable abstencionismo en las próximas elecciones, probablemente de récord histórico.
  • Aumenta significativamente el grupo de personas que votarían a "otros partidos". 

  • El segundo post de la serie ("Nueva geometría electoral para 2015 (II): Votar o no votar") se centró en el delicado asunto de la abstención electoral y sus variantes (voto en blanco/nulo). Es siempre una tentación para el ciudadano utilizar esa especie de protesta inofensiva que es la abstención. Pero en aquel post se razonó lo contraproducente que es la abstención y sus variantes para el asunto que nos ocupa, que es el cambio político, ya que, por un lado, no tiene consecuencia alguna desde el punto de la validez de los resultados electorales, y por otro, va detrayendo elementos críticos, lo que beneficia a los responsables de nuestra ruina y su perpetuación en el poder. 
  • Si abstenerse, votar en blanco o nulo es perfectamente inútil para el propósito de cambiar el poder de unas manos que lo utilizan en su propio beneficio y en el de unos pocos, para devolverlo a los ciudadanos, entonces ¿qué alternativa nos queda? En el supuesto de que votar sea la única alternativa que sirva para cambiar realmente algo, lo cual es mucho decir (es una de varias estrategias a seguir), cabe preguntarse: ¿A quien votar?


Opciones emergentes

Advertencias previas
Antes de empezar con el meollo de la cuestión, quiero aclarar tres cuestiones:
  • Lo he dicho en los posts anteriores de esta serie y lo repito ahora: aquí no se trata de decir a la gente lo que tiene que votar ¡Sólo faltaría! Se trata de reflexionar, de ver cuáles son las opciones y razonar con lógica y apartando las creencias irracionales que todos acarreamos más o menos (in)conscientemente, lo cual, por cierto, pocos hacen a la hora de votar (y me atrevería a decir que ¡así nos va!).
  • En estos últimos posts la línea argumental se basa en que aún dentro de esta democracia deficitaria se pueden cambiar las cosas. Si no ¿para que estaríamos hablando de votar? Es más, creo que podemos alcanzar un sistema político mejor no sólo luchando de forma pacífica en la calle, contestando a las políticas antisociales y las actitudes antidemocráticas en sentido literal ("contra el pueblo") que exhibe el Gobierno actual, como exhibieron los Gobiernos anteriores en una deriva reaccionaria sin precedentes, sino también votando. No es que sea fácil, pero ellos tampoco están muy boyantes, y puede que haya llegado el momento de cambiar, sacudir la caspa y mandar al asilo a este viejo régimen de 1978 que ya no tiene nada que ofrecer. Al fin y al cabo, fueron unas elecciones (¡municipales!) las que dieron al traste con la monarquía caduca de Alfonso XIII y dieron paso a la 2º Republica Española...
  • En este blog se utilizan los términos "derecha" e "izquierda" según su acepción clásica que define el espectro político como un abanico de ideologías que se despliegan entre dos polos opuestos, uno, conservador, defensor del orden establecido, basado en la superioridad de unos sobre otros, ya sea en base a clase, género, raza y/o nación, partidario a veces (cuando conviene) del liberalismo económico (no necesariamente del político) con su dosis de urticaria ante todo lo que suene a "público", alérgico a los impuestos, defensor de la tradición y de una de las religiones sobre las demás, del militarismo, el imperialismo y la imposición de estos valores a los demás, y otro polo, contrapuesto, progresista, defensor de la igualdad de todos los seres humanos en todos los ámbitos, de la protección de los débiles, del laicismo, del ambientalismo, del internacionalismo, de la regulación económica (contrapuesta al "laissez faire" liberal) y partidario de lo común, lo público frente a lo privado. Al primero lo llamamos "derecha" desde que a sus partidarios les dio por sentarse a ese lado del Presidente de la Asamblea Constituyente tras la Revolución Francesa, mientras que al segundo lo llamamos "izquierda" por lo mismo, pero al revés. No obstante, como podrán comprender, estas dos visiones irreconciliables de la política son eternas, hunden sus raíces en la noche de los tiempos y perdurarán mientras la sociedad esté constituida piramidalmente, con unos pocos privilegiados en la cúspide y el resto debajo. Por todo ello, no esperen aquí comprensión hacia razonamientos del tipo "no ser de derechas ni de izquierdas", que se han popularizado últimamente, ya que, como puede inferirse de lo anterior, carecen de sentido en política.

El estancamiento de la intención de voto a los principales partidos
En el siguiente gráfico se puede ver la evolución de la intención de voto de los españoles en las encuestas realizadas por Metroscopia desde las últimas elecciones generales.

El gráfico representa los resultados de las encuestas de intención de voto ( porcentaje de los encuestados que manifiesta que votaría a determinado partido en elecciones generales, respecto al total de encuestados) realizadas por Metroscopia desde mayo de 2013. En el eje vertical está representado el porcentaje de intención de voto para cada uno de los cuatro principales partidos de ámbito nacional (PP; PSOE, IU, UPyD) que se distinguen en el gráfico mediante líneas de diferentes colores, como indica la leyenda encima del gráfico. En el eje horizontal se representan las diferentes fechas de publicación de las encuestas (mes.año). NOTA: El dato de la izquierda (11.12, es decir, noviembre de 2012) no proviene de una encuesta sino de los resultados reales en las últimas elecciones generales (Fuente: elaboración propia a partir de los datos ofrecidos por Metroscopia).
Nótese que en el gráfico no se han recogido (deliberadamente) los datos de las encuestas relacionadas con las elecciones europeas, porque no hay que mezclar. Estamos hablando de elecciones generales. En ese gráfico se puede ver que tras las elecciones de 2012 la intención de voto hacia los dos principales partidos, el PP y el PSOE, cayó notablemente, mientras que subió significativamente hacia los otros dos partidos que les van a la zaga a nivel nacional, Izquierda Unida (IU) y UPyD. No obstante, esta tendencia pronto se estabilizó, y no ha sufrido cambios significativos desde entonces. El PP se mueve entre el 10,0% y el 14,1%, el PSOE entre el 9,6% y 13,7%, IU entre el 9,5% y el 11,9%, y UPyD entre el 4,1% y el 8% (2).
Este estancamiento es en sí un dato muy importante y en cierto modo inesperado, no solo por los más perjudicados (PP/PSOE) que esperaban remontar en algún momento, pero también por los "beneficiarios" del trasvase de votos: IU y UPyD, que esperaban seguir creciendo a expensas del desplome de los dos anteriores (3). Lo realmente interresante es lo que se refiere a los "otros partidos" que han ido surgiendo como reacción a la inmovilidad y ausencia de reactividad de los partidos más tradicionales.

La "tregua pre-electoral"
Lo primero que hay que destacar de la situación actual es que, como ya se ha visto en la campaña electoral por las elecciones al Parlamento Europeo (25 de mayo), cada partido afila sus armas y se pertrecha para la batalla lo mejor que puede. Y el del Gobierno (PP) lo hace con ventaja, pues tiene en sus manos la política (mayoría absoluta parlamentaria) y los medios que comen de su mano, que son casi todos los que en España alcanzan la categoría de medios de masas. Y ya han empezado con la "propaganda", consistente en negar la evidencia y soltar, como hizo por ejemplo la ministra Báñez (responsable de Empleo, o sea, de tener 5,8 millones de parados, récord europeo con 26,3% sobre población activa) hace unos días, que "la recuperación económica va sobre ruedas" (sicver enlace). Demás miembros de dicho partido se afanan en convencer al personal de que ya se ha acabado lo malo y gracias a ellos ahora vendrá lo bueno. Desgraciadamente se apoyan en datos falsos, artificios estadísticos (ver enlace) que estallarán como pompas de jabón en cuanto pasen las elecciones. Pero eso ¿qué más da? Lo que les importa es volver a engañarnos y sacar sus escañitos para seguir en el poder. Evidentemente, para conseguirlo aflojarán algunas medidas, levantarán el pie de nuestro cuello, y mostrarán "piel de cordero" escondiendo su auténtica piel de lobo, impúdicamente exhibida durante los dos años y pico que llevan de legislatura, que si se ha caracterizado por algo es por una falta de humanidad nunca antes vista en un Gobierno en España durante la Democracia. Sus socios de la troika y el poder financiero les ayudarán en el empeño, aflojando un poco la cuerda anudada a nuestro cuello, la misma que aprietan sin compasión cuando no hay elecciones en el horizonte. Por ejemplo, las agencias de "rating" (las famosas Standard & Poor´s, Fitch, y Moodys) acaban de subir la calificación de la deuda pública española ¿no es un bonito gesto, un flotador, un salvavidas, hacia el partido gobernante en dificultades electorales, precisamente por aplicar a los españoles las reglas de hierro impuestas por el poder financiero internacional, esas que tantos beneficios reportan a éste? A eso lo llamo yo "conflicto de intereses", pero a estas alturas ¿hay algún iluso que crea en la ética de esas agencias?

Las opciones "clásicas"
Pero íbamos a hablar de "opciones emergentes", y el PP es todo menos eso. Si de lo que se trata es de ver cuáles son las posibilidades de cambiar la política actual, el principal enemigo a batir en las elecciones es el PP. Como han podido comprobar, actualmente rondan un triste 13%, pero con mucho poder y mucha capacidad para mentir, engañar y encizañar la política. Son los que crean problemas donde no los hay para ocultar los problemas reales, que no hacen sino empeorar con sus acciones. Son los que reniegan de la política, pero se aprovechan de ella a saco. Son los que apelan al odio para lograr que votemos "en contra del otro", o para que, asqueados, abandonemos el ring, y nos quedemos en casa sin emitir nuestro voto crítico. Saben que así ganan ellos y los privilegiados a quienes representan y defienden, y pierde la gente común. Esta estrategia está empezando a fallar, como ya se ha visto en los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo el 25 de mayo.

Si el PP no es una "opción emergente", tampoco merece esa calificación el PSOE, el partido que se ha alternado con el PP en el Gobierno del país en las últimas 3 décadas. Como han podido comprobar en el gráfico, sus partidarios rondan también un triste 13%, empatados técnicamente con el PP. Pero ojo, si la abstención es del 50% (algo probable), el 13% de los electores se convierte en un 26% de los votos emitidos, y eso son muchos escaños en un país donde la Ley D'Hont dispara a los dos primeros a distancias desproporcionadas del resto (¿ven? aquí tienen una buena razón para animarse a votar).
No caeré en el argumento simplista de que PP y PSOE son la misma cosa, porque está claro que no lo son: sus fundamentos son ciertamente distintos y sus bases electorales también, pero a la hora de la verdad -cuando han gobernado- las diferencias se reducen a gestos de cara a la galería, limitados a ámbitos de gran visibilidad, diríase “estéticos” pero insignificantes en términos de política económica (cualquiera que lea la prensa puede identificar los temas “preferidos” que confrontan a ambos partidos, y ponderar su importancia relativa comparada, por ejemplo, con la reforma de la Constitución, que se comentará más adelante, y en la que sí estuvieron de acuerdo). Es en el ámbito económico donde podemos hablar de un PPSOE aplicando las mismas recetas económicas, e incluso cooperando si es necesario para aplicarlas. Está claro que sin el concurso del PSOE no estaríamos en la presente situación. Basta recordar el vergonzoso final de la legislatura anterior con un Presidente del Gobierno en manos del poder real, el económico (el propio Zapatero reconoció que el Presidente de un país no tiene poder, ni margen de maniobra, ante los chantajes del poder económico, de la troika y del poder financiero, lo que equivale a reconocer que la soberania nacional ha sido hurtada por el poder económico internacional). Aún resuena la traición a su electorado, ofreciendo en sacrificio el bienestar de sus ciudadanos al poner el pago de la deuda (creada por los bancos y transferida a los ciudadanos por imposición, mediante un perverso mecanismo que deja al ciudadano sin defensa posible: ver enlace) por encima de los derechos de los españoles (a la sanidad, a la educación, etc), reconocidos en la Constitución, en una enmienda a la misma de dudosa legalidad, aprobada en agosto, con nocturnidad y alevosía, en tiempo récord, en el Congreso, con los votos de todos los diputados del PSOE y del PP al unísono. En ocasiones como esta, PSOE y PP sí que fueron "lo mismo". El "paquete" de traiciones a sus principios lo completó el PSOE con diversos indultos a banqueros condenados por la justicia, tibieza -cuando no verdadera cobardía- con los privilegios injustificables y de dudosa constitucionalidad de la Iglesia Católica, y sumisión al empresariado español, impulsando medidas laborales y fiscales muy regresivas. El PSOE ha sido y es una máquina de transformar votos de izquierdas en políticas de derechas ¡Y aún se preguntan qué han hecho para que el electorado les dé la espalda! ¡Aún creen que fue el 15-M el que les hizo perder las últimas elecciones!

Un problema grave en la política de este país es que a la hora de pedir votos, los principales partidos no ninguno exhiben su verdadera cara (los muy de derechas dicen que son “de centro”, los liberales, “socialdemócratas”, y los socialdemócratas, “comunistas”). No obstante, "por sus hechos los conoceréis" que dice la Biblia: tras 3 décadas de alternancia en el poder, PP y PSOE se han "retratado" perfectamente como el enemigo ese del que hablábamos en otra entrada de este blog citada antes. Ambos son el problema, no la solución. Representan el régimen de 1978, la defectuosa versión light de democracia que nos ha llevado hasta la situación presente. Con razón se ha acuñado para este régimen el término "bipartidismo", que lo retrata perfectamente: dos partidos alternándose en el poder para usufructuarlo en beneficio propio en detrimento de los intereses de aquéllos a quienes dicen representar, es decir, los españoles, el "pueblo-antes-llamado-soberano", y apuntalando entre los dos este régimen con el único fin de conseguir perpetuarlo en beneficio de ambos. Este es el enemigo: el régimen desvirtuado que nació en 1978 y que ya se ha visto que no tiene nada que ofrecer al pueblo español, que por perder ha perdido ya hasta la soberanía, en manos del poder financiero internacional, no hablemos del "estado del bienestar", aún  precario, que habíamos alcanzado con mucho esfuerzo y lucha, para tener una sanidad y educación universales y unos servicios públicos dignos: todo ha sido arrasado en pocos meses. Por ello, si nuestra meta es terminar con este régimen, que de suyo ya boquea infestado de corrupción. no queda otra que buscar algo fuera del bipartidismo hegemónico PP-PSOE que lo ha usufructuado hasta hoy. El bipartidismo ha empezado a declinar en las elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo, y puede que este sea el inicio de su caída definitiva, y con ella del inicio del esperado cambio de régimen.

Un inciso: Ya ven que hablo en términos estatales, dejando de lado los gobiernos de las Comunidades Autónomas. En esencia se puede decir que en la mayor parte de estas Comunidades, así como de Ayuntamientos la situación es muy similar a lo ya descrito. Solo en algunas Comunidades de fuerte implantación nacionalista se puede decir que ha habido algún cambio relevante, como la emergencia de algunos partidos que aparentemente al menos sugieren cierta renovación, en un proceso que se ha observado en estas Comunidades antes que ocurriera a nivel nacional. El crecimiento de estos nuevos partidos ha ocurrido en en detrimento de los más tradicionales, nacionalistas o no, que han usufructuado la cosa pública en provecho propio. Dentro de estos últimos, los nacionalistas "sistémicos" siempre han aparentado fuerte confrontación con el “poder central”, aunque más bien de forma “estética” ya que, a la que han tenido ocasión, han colaborado con el gobierno central para seguir perpetuando y reforzando este régimen podrido. Esos partidos forman igualmente parte del antiguo régimen de 1978 y deben ser englobados en general en lo viejo, lo gastado, lo que hay que sustituir. 

Alternativas
Como muestra el gráfico anterior, el partido que más ha aumentado en intención de voto desde las últimas elecciones, es IU. Siempre ha habido un sector de la izquierda “intercambiable” que ha sido sensible a las llamadas del PSOE al “voto útil” (lo que le ha hecho ganar elecciones, a veces por mayoría absoluta), y que decepcionado tras un esclarecedor periodo de gobierno del PSOE, ha votado a IU. Sin embargo, IU no es capaz de recoger toda la caída de votos del PSOE, de modo que no constituye una alternativa a éste, sino más bien un posible apoyo, teniendo en cuenta que tradicionalmente ha formado –y forma actualmente- coaliciones que mantienen al PSOE “vivo”. Esto probablemente hace que IU no sea percibida como una vía de sustitución del régimen (algo que, si hablamos de su programa político, merecería al menos alguna consideración) sino como un riesgo de prolongación del mismo. Para seguir sumando, IU tiene que convencer a los que han perdido la esperanza en este régimen (la mayoría de los ciudadanos), que es capaz de ofrecer una alternativa real, y no una versión “atenuada” del mismo régimen agonizante. En los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo se consolida el estancamiento observado en el gráfico anterior del apoyo electoral para esta formación, lo que confirma que IU no puede liderar en solitario una transición a un nuevo régimen que deje atrás el sofocante y siniestro régimen bipartidista, pero puede sumar fuerzas con otros partidos que están emergiendo, como se comentará más adelante.

El siguiente partido en incremento de votos desde 2011 es UPyD, un partido hecho de políticos profesionales que critica la política profesional. Un partido que no es de derechas ni de izquierdas, porque como opina su principal líder, los votos son buenos vengan de donde vengan. Su estrategia es clara: recoger el voto del desencanto con la política, y principalmente el de derechas (hagan la prueba: pregunten a alguien inequívocamente derechista por su filiación política: el 99% responderá “que no es de derechas ni de izquierdas, que es apolítico, o, lo que es lo mismo, de centro”). UPyD es un partido que aboga por la regeneración de la política: que ello signifique un cambio real, devolviendo el poder a los ciudadanos y arrebatándoselo a quien hoy lo ostenta, el poder financiero, y no sea un cambio meramente cosmético, de caras, populismo en definitiva, es algo que dejo a la libre interpretación de los lectores del blog. No obstante, la intención de voto por este partido anda por el 4 %, lo cual les deja poco margen para regenerar políticamente el país, pues no pueden aspirar sino a pactar con otro(s) partido(s) (probablemente aquellos a quienes critican tan vehementemente), es decir, no pueden ofrecer una auténtica alternativa al régimen. Este partido ha bajado del 4º al 5º puesto en el panorama electoral español en las elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo. Veremos cual es su respuesta a esta caída en sus expectativas, y sobre todo, hacia donde se decanta en el futuro, si por mantener lo viejo o por ofrecer algo nuevo.

Como ya he señalado antes, las encuestas dejan un gran hueco libre, del orden del 60-65% del electorado, un montón de gente, que o bien va a abstenerse/votar en blanco-nulo, o bien no sabe qué va a votar (en parte esta incógnita ha sido desvelada en las elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo). Esto inquieta a muchos, porque de lo que decida este grupo podría depender el futuro del país. Si no van a votar, seguimos como estamos, PP se alternará con PSOE para esquilmar aún más a este depauperado pueblo hasta que esto reviente. Pero si les da por votar algo distinto, comienza la incertidumbre, y eso es yu-yu, tabú, anatema para los mercados, para el poder financiero, poco amigo de vaivenes, especialmente cuando el vaivén puede liberarnos de su pesado yugo. Este temor ha hecho que incluso se esté hablando de un pacto PP-PSOE (ver enlace), promovido por los poderes económicos, que temen una salida "a la Islandesa" con los suyos en el banquillo, y, sobre todo, para evitar que el poder cambie de bando, de los de arriba a los de abajo. Pero incluso así, no pasan del 26% entre los dos, o sea, que es posible derrotar al  bipartidismo y al poder financiero. Nadie dice que sea fácil, pero lo cierto es que, nunca ha estado tan cerca. Solo tenemos que ir a votar en masa y con cabeza. Calma, tenemos tiempo y, afortunadamente, en los últimos tiempos se han ido configurando alternativas que propugnan el cambio político profundo que inicie un nuevo periodo histórico, tal y como requiere el momento actual. Las elecciones al Parlamento Europeo del domingo 25 de mayo han empezado a decantar las opciones con más futuro en ese sentido. Es notable el avance de nuevas formaciones, especialmente Podemos, y algunas otras formaciones de izquierda con perfil nacionalista. Estos partidos emergentes, y quizá algunos más, deben pensar que cada uno por su lado no conseguirán alcanzar sus objetivos, que en general solapan  (por ejemplo, coinciden en los temas más importantes: auditoria de la deuda, transparencia y participación ciudadana, lucha contra la corrupción política, medidas pro-medioambientales, defensa de lo público, etc, es decir, lo que se espera de alguien no servil al neoliberalismo). Y como solapan en gran medida, pues deben considerar que lo más lógico es que se agrupen. La ciudadanía demanda un frente amplio contra el actual estado de cosas representado por el viejo y caduco régimen de 1978. Conviene no dar la espalda a la ciudadanía si se quiere hacer algo en política. El vivo ejemplo de esto es el PSOE, que desde su posición preeminente, actualmente está abocado a jugar un papel cada vez más marginal en la política de España por dar la espalda a sus electores con sus políticas claramente en contradicción con sus programas y lejos de las expectativas de sus bases.

En resumen, que empieza a haber alternativas. Aún falta un camino por recorrer, pero ya se ha empezado a andar. Es cosa de poco tiempo que se forme un frente común que represente los intereses de la mayoría de los ciudadanos, maltratados y despreciados por el régimen ya agotado pero que se resiste a morir, aunque esta vez lo nuevo ya empieza a asomar. Tu voto puede ayudar a que se produzca el cambio.

¡Salud y Megapraxis!

NOTAS
(1) Según la OCDE, la sanidad, la educación y la inversión en I+D son los factores más determinantes para el desarrollo de un país,
(2) Nada sabemos del error muestral en estas encuestas, pero no es descabellado suponer que es comparable al rango de variación observado entre encuestas: de ahí mi conclusión de que las variaciones son poco significativas y hablemos de un estancamiento).
(3) Es arriesgado comparar los resultados de unas elecciones reales con los de unas encuestas. Es necesario advertir que hay un sesgo importante en el momento de las elecciones, debido a la presión mediática, las campañas, y a otras consideraciones que hacen que lo que se observe en una encuesta de intención de voto pueda diferir bastante de lo que vaya a salir en unas elecciones).



viernes, 31 de enero de 2014

Nueva geometría electoral para 2015 (II): Votar o no votar

Tal y como anuncié en el post anterior (Nueva geometría electoral para 2015 (I): Primeras encuestas en 2014), en esta segunda parte del mismo voy a abordar el siempre difícil dilema de votar o no votar.
El asunto del qué votar lo dejaré para la tercera parte. Por supuesto, no busco con esta serie de posts decir a la gente lo que tiene que hacer. Solo quiero que reflexionen, o más bien, que reflexionemos juntos. No busco tampoco ni exponer mi opinión ni contrapesar las opiniones de los demás. Creo que en el mundo de los medios de comunicación actualmente hay una hipertrofia de opinión, que precisamente va en detrimento de la verdadera información, basada en datos medibles y contrastables. Se acostumbra a invitar a los programas a opinadores profesionales, que debaten horas sin ningún provecho para el público, pues vale tanto lo que diga uno como el otro, y mientras tanto se hurta al público la posibilidad de conocer la información necesaria para llegar él mismo a sus propias conclusiones. El valor de las opiniones es relativo: solo vale para "formar" opinión (por simpatía, por repetición, por ósmosis). Pero lo que realmente tiene algún valor para conocer la realidad son  los datos, contrastables y contrastados, y el pensamiento bien construido sobre el análisis de éstos.

Bueno, al grano, que me he apartado del hilo. En el post anterior vimos cómo las encuestas revelaban un espacio "vacío", un "agujero negro" electoral, generado por la huida de votantes de los dos principales partidos del espectro político a nivel nacional, unos pocos (minoría) recalando en partidos definidos, como IU, UPyD y "otros partidos" (sin definirse bien cuáles), y una mayoría huyendo hacia un lugar aún no bien definido, representado por la suma de abstención, más voto en blanco/nulo, más indecisos, más no saben/no contestan. Esta situación está estabilizada desde hace casi un año, ya que esta huida masiva de votantes del "bipartidismo" se produjo muy rápidamente tras las últimas elecciones, y desde entonces no se han producido cambios relevantes.

¿Que quiere decir esto? Pues está claro que gran parte de los antiguos votantes del bipartidismo se han visto defraudados por sus respectivos partidos, pero no encuentran una alternativa satisfactoria. Los que entienden de encuestas y datos asumen como cierta la siguiente hipótesis: Si las elecciones tuvieran lugar mañana, sería previsible una abstención en torno al 50%, la mayor de la historia de la democracia española.

¿Y esto (se preguntarán) adónde nos lleva? Pues nos lleva a una conclusión no muy positiva, y es que el ciudadano medio está harto de que le engañen, harto de votar por un tipo de politica y ver que quien gana tarda poco o nada en olvidar el programa y ponerse a servicio de intereses ajenos a los suyos. Y como está harto de decepciones, pues deja de votar, y de ahi la masiva abstención esperada. Ahora bien, como veremos a continuación, esto no es lo que interpretará el común de los agentes implicados en el sistema, medios políticos y periodísticos incluidos.

¿Que interpretación se da a la abstención? A menudo se considera que la alta abstención es un signo de debilidad del sistema, una evidencia de que está en crisis, e incluso obsoleto. Ello puede conducir a algunos críticos con el sistema a pensar que abstenerse es positivo, pues puede conducir a una reacción por parte de los ciudadanos que haga reflexionar a los líderes políticos sobre la necesidad de un cambio que ilusione, motive, cree una nueva forma de intervenir en la política, más participativa, que en definitiva, mejore la calidad de la democracia. ¿Seguro? Pues yo no lo tengo tan claro. Créanme, por mucho que aumente la abstención, jamás se cuestionará la validez del sistema actual, ni se promoverá cambio alguno siquiera mínimo por ello. Es más, existirá quien diga que cuanto más alta sea la abstención más sólida y madura es la democracia. Veamos por qué creo que esto es así. Para explicarlo voy a poner el siguiente ejemplo:
Si hemos de citar dos democracias consolidadas, creo que habría un amplio acuerdo en que Suiza o EE.UU. son dos de las democracias más avanzadas del mundo (o al menos pasan por ello). Pues bien, en Suiza el promedio de participación en las elecciones federales es del 40% (¡¡un 60% de abstención!!) y en EE.UU. en torno al 50%. Es más, la abstención en esos dos países (a menudo considerados como modelo de democracia) históricamente ha ido en aumento. ¿Alguien piensa por ello de que en esos dos países no rige una democracia?¿Alguien piensa por ello que los resultados electorales en esos dos países no son democráticos? No ¿verdad? Pues lo que afirmo categóricamente es que si en España la abstención aumenta al 50% o más en las próximas elecciones, ello no invalidará en absoluto el resultado, y más bien se tendrá como un "signo de normalidad democrática".

Así pues, ya entrando en el dilema de si votar o no votar, una cosa está muy clara: no votar puede ser un signo de rebeldía individual, un desquite ante un sistema caduco, un recurso al pataleo, o simplemente un gesto de desinterés por la política, pero lo que debe quedar muy claro es que no tiene ninguna relevancia desde el punto de vista de la validez de los resultados de unas elecciones.

Entonces ¿cual es el efecto de la abstención?¿a quien beneficia, si es que beneficia a alguien? Para contestar es necesario tener en cuenta el peculiar sistema de reparto de escaños que rige en España, que castiga la dispersión del voto y favorece su concentración en muy pocas opciones, lo que ha desembocado en un oligopolio bipartidista nocivo y tóxico para nuestra democracia. Aquí tienen el reparto de escaños por provincias en las tres últimas elecciones generales en España



Y aquí entra la ley D'Hont, que es la regla que sigue nuestra legislación electoral para el reparto de escaños por número de votos en cada circunscripción. No me entretendré en explicarlo (en el enlace que he incluido en el párrafo anterior hay una buena explicación) pero mencionaré que el resultado otorga los escaños de una forma muy desproporcionada al primero y segundo partidos más votados en cada circunscripción, mientras que a los partidos tercero en adelante les es más difícil, (en algunas circunscripciones casi imposible) sacar algún escaño. Las consecuencias de este sistema son: 1) permite alcanzar mayorías absolutas con facilidad; 2) favorece el bipartidismo es decir, la alternancia entre dos partidos mayoritarios en detrimento de los siguientes 3) los partidos pequeños pero con implantación territorial fuerte (los nacionalistas, por ejemplo) pueden llegar a tener un gran peso político; 4) los partidos de ámbito nacional pero con gran dispersión territorial del voto tienen una representación muy inferior en el Parlamento de la que les correspondería de acuerdo a sus resultados reales en número de votos.

Electoralmente hablando, la abstención es neutra, es decir, si en una circunscripción hay un 50% de abstención, los escaños se reparten según la Ley D'Hont entre los partidos según el número de votos obtenidos, aunque obtengan la mitad que si no hubiera tanta abstención (NOTA: también es neutro el efecto de los votos nulos, pero no el de los votos en blanco, que "resta" votos en el cómputo total: suele considerarse que los votos en blanco favorecen a los partidos mayoritarios y perjudican a los minoritarios).

¿He dicho que la abstención es neutra? Aparentemente si, pero si razonamos un poco, llegaremos a otra conclusión. El razonamiento que voy a exponer se basa en preguntarse ¿quien se abstiene? Como hemos dicho antes, hay un gran porcentaje de ex-votantes de otros partidos que piensan abstenerse en estas elecciones. Por supuesto, no son todos los abstencionistas, sino una buena parte, que podríamos estimar en la mitad más o menos. La otra mitad se abstiene siempre, y son lo que suele llamarse "abstención estructural". Pues bien, si dejamos aparte la abstención estructural y nos fijamos en los ex-votantes de otros partidos que se van a abstener, vemos que es gente con la suficiente capacidad crítica y sensibilidad como para reaccionar ante la situación política actual, claramente impopular, plagada de escándalos, casos de corrupción impunes, abusos de poder y desprecio de la ciudadanía y de sus derechos. Y esto ya no es neutralidad: la abstención resta efectivos críticos con el sistema, y por ese mismo motivo, favorece que un sistema corrupto como el que rige actualmente en España se perpetúe. Si me permiten sintentizarlo así, la abstención deja la decisión en manos de los menos críticos, los más recalcitrantes defensores del sistema podrido.

En resumen, en la situación en la que actualmente se encuentra nuestro país, es absolutamente necesario y urgente un cambio de rumbo que devuelva la política a los ciudadanos, arrebatándosela a un "casta" política que se la ha abucharado impunemente gracias entre otras cosas a un sistema electoral muy sesgado y cerrado, que esos mismos políticos, beneficiarios principales de ese sistema, se niegan a cambiar. Las urnas pueden potencialmente cambiar ese rumbo, pues el sistema no es perfecto y puede fallar en alguno de sus flancos. Y el flanco débil se ha empezado a manifestar ahora en forma de una situación política tan escandalosa, tan abusiva, y tan manifiestamente antidemocrática que ha hecho perder apoyo a los principales partidos que se han repartido hasta ahora el poder político. Y lo ha hecho en una proporción tan grande que no tiene precedentes en España. Ello abre la posibilidad real de cambio. Sin embargo, la abstención es una clara amenaza para ese cambio, pues si bien actúa de un modo "neutro" a los resultados, en realidad lo que hace es permitir que las pérdidas electorales de esos partidos no tengan consecuencias, es decir, que se perpetúen en el poder más años, y con ello persista más tiempo el sistema corrupto que nos gobierna.

Creo que queda bien claro que abstenerse en las próximas elecciones equivale a regalar un balón de oxigeno a los que nos han llevado a esta terrible situación actual. Si queremos salir de ella, tenemos una oportunidad en las próximas elecciones. Tenemos las europeas en mayo próximo, una año después las autonómicas y municipales y 6 meses después las generales. Vayan calentando motores y pensando en alguna opción a quien darle su voto. El siguiente post versará sobre este peliagudo y difícil tema, que es el causante de gran parte de la abstención creciente: ¿a quien votar?

¡Salud y Megapraxis!