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¿Que es Megapraxis? El mundo cambia, y el cambio constante es una de las ideas que conciernen a la Megapraxis, (Heráclito: "Todo fluye"). Otra es su universalidad: es global; hay que analizar todo, explicar todo; no nos conformamos con las partes. La realidad siempre es compleja y la complejidad también es megapráctica. Pero no todo va a ser análisis. Debe haber praxis ¿no? Pues eso, propuestas de acción práctica, que es lo que modifica la realidad. En resumen, conocer mejor la realidad para proponer acciones que la transformen, que la hagan progresar, que sumen “cuantos de progreso”. Pasito a pasito. Es muy simple. Pero no es fácil.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Nueva geometría electoral para 2015 (y VI): parada y fonda

En este blog siempre he evitado escribir "al hilo de la noticia". Ni me gusta ni creo que sea una buena idea, ni entra dentro del estilo ni de los objetivos de este blog. Aqui se procuran reposan los pensamientos, se dejan decantar, a veces se destilan y hasta se intenta que cristalicen. No obstante, hare una excepción hoy, porque un día después de las elecciones generales, a las 8 de la tarde, no puedo más que ceder a la tentación de especular tal y como vienen haciendo los periodistas, opinadores varios y políticos de toda condición en las noticias, en las redes sociales, en los medios en general.
Empezaré resumiendo la situación hoy 21 de diciembre. Los resultados electorales han definido por fin aquello que se ha venido fraguando en los ultimos dos años y que en este blog denominamos "Nueva geometría electoral". Hace tiempo que se advertía un cambio, que permitía alimentar cierta esperanza en el advenimiento de una nueva era política. Las circunstancias han matizado mucho esa esperanza, devolviéndonos, una vez recontados los votos, a una realidad no tan ideal, en la que unas elecciones generales no son más que un escalón en una evolución mayor, de más envergadura, más sólida, hacia una sociedad más justa. En esa clave de evolución contínua es en la que me gustaría que se leyeran los resultados.
En este sentido, los cambios que trae la nueva geometria electoral de 2015 son modestos. La siguiente tabla nos lo resume en cifras muy concisas:



Los datos son del Ministerio del Interior. La tabla y la elaboración son mías. ¿Por qué hago yo la tabla y no la copio de cualquier medio, que son más bonitas? Pues porque en ningun medio aparecen algunos de los datos que se muestran en "mi tabla". En especial fíjense en la cuarta columna (de izquierda a derecha). ¿Qué tiene de especial? Pues son los porcentajes de votos a cada partido sobre el total del censo. Ayuda a relativizar estos datos sobre el total de la población en edad de votar (censo electoral).
Obsérvese cómo con un modesto 19,7% de este censo, es decir, menos de 1 de cada 5 personas, se puede dominar un resultado electoral como en esta ocasión ha hecho el PP. Cuando oigan a alguien decir "el PP es mayoritario" le pueden contestar: solo uno de cada cinco personas que podían votar han votado al PP.
Otra forma de relativizar es, por ejemplo, comprobar que la opción más prevalente no es votar al PP ni a ningún otro partido, sino abstenerse (casi 10 millones, que con los que votan en blanco o nulo suman 11.58 millones de personas, un tercio de los españoles censados). He escuchado muchas veces ayer y hoy decir que los españoles somos tontos a la vista de estos resultados. En mi opinion el porcentaje de tontos está dentro de lo normal.
Una cuestión importante que pone de manifiesto los datos de la tabla es el injusto reparto de escaños. Con 7,21 millones de votos, un 19,7% sobre el censo, o un 28,9% sobre los votos escrutados, el PP obtiene el 35% de los escaños de la cámara baja, mientras que con casi 1 millón (0.93 millones), 7,7 veces menos que el PP, IU-UP obtiene 61,5 veces menos escaños. Es decir, el voto a IU-UP es 61,5/7,7=8 veces menos eficaz que al PP en la obtención de escaños.
Es interesante comprobar cuanto suman partidos afines de ámbito nacional (por el momento dejaremos aparte los nacionalistas). Por ejemplo, entre PP y C's, ambos partidos del ala derecha del espectro político, y por lo tanto con afinidades que podrían hacerles coaligarse para gobernar, suman 10,71 millones de votos, mientras que, si tenemos que clasificar a los partidos del ala izquierda, tendremos que sumar votos al PSOE, a Podemos y a IU-UP, que son de izquierda al menos en origen y por sus votantes (no por sus dirigentes en el caso del PSOE): en este caso los votos suman 11,64 millones, o sea, casi 1 millón más que los de derechas. Seguimos, pues, conservando las dos Españas de las guerras carlistas/liberales decimonónicas en un estado perfecto.
Entonces ¿en qué podemos notar la existencia de una "nueva geometría electoral" tras estas elecciones? Pues en que han irrumpido nuevas formaciones políticas que han trastocado un poco el mapa, aunque los dos bloques derecha/izquierda siguen intactos, para desazón de aquéllos que creían superada esa dicotomía. No lo veran sus nietos, pues es una división mucho más profunda de lo que habitualmente se cree, y está presente en todo sistema político, de forma más o menos explícita.
¿Cuánto ha cambiado el tablero político tras estas elecciones? Pues la principal diferencia es que se han fracturado los dos grandes bloques, el de derechas, monopolizado por el PP, y el de izquierdas (con las salvedades enunciadas anteriormente) formado por esencialmente dos fuerzas, PSOE e IU. Por el ala izquierda ha irrumpido Podemos, muy fuertemente, llevándose un buen pellizco de votos del PSOE y algunos de IU. El PSOE tuvo 7 millones de votos en 2011, y ha pasado a tener 5,5 millones en estas elecciones. Por su parte, IU tuvo 1,6 millones en 2011 y ha pasado a 0.93 millones, es decir, ambos han perdido 1,5 y 0.7 millones respectivamente, y entre ambos, 2,2 millones, pero Podemos (y sus coaliciones en determinadas circunscripciones) ha obtenido 5,2 millones, más del doble de lo cedido por los dos partidos mencionados. ¿De dónde han salido esos votos? Pues hay varias fuentes posibles: algunos abstencionistas menos en estas elecciones, junto a votos de izquierdas de determinadas opciones de fuerte implantación nacionalista en Cataluña y Euskadi, donde esta formación ha obtenido muy buenos resultados, podría explicar esta diferencia. Por su parte, la irrupción de C's en el ala derecha no ha hecho variar demasiado la situación en este flanco, ya que prácticamente se queda como estaba, pues el PP obtuvo 10,9 millones de votos en 2011, lo cual es más o menos igual que lo obtenido por la suma del PP más C's en estas elecciones (10,7 millones).
Una modesta reflexión: si la izquierda hubiera acudido junta en coalición a las elecciones, probablemente hubiera podido lograr mayoría suficiente como para formar gobierno. Ello habría significado un gran avance frente a las políticas actuales que solo pretenden hacer retroceder nuestros derechos, servicios públicos y bienestar. Al no haberlo hecho, se ha diferido el establecimiento de las bases que den solución a la situación de precariedad social que rige actualmente, o al menos que la mitiguen. En consecuencia, todo será más lento y más difícil por la proverbial división de la izquierda.
En conclusión, la nueva geometría electoral ha hecho variar algo el panorama, pero no lo suficiente: la derecha sigue siendo muy fuerte a pesar de la terrible legislatura que ha protagonizado, que quedará para la posteridad como la peor de la historia reciente de España: la más desastrosa en términos económicos, pero también la más inhumana por la violencia verbal y física ejercida contra los ciudadanos desde las esferas del poder. Lo más importante es que ya no podrá gobernar sin freno con la mano dura que ha empleado sin compasión contra los ciudadanos de este país. Tendrá que pactar, o algo. Por su parte, el cambio político no ha llegado aún al Parlamento, pero parece que está en camino. Es un proceso lento, en el cual estas elecciones no son más que una etapa, y probablemente no es la más importante.
Para finalizar, un temor: se ha hablado mucho hoy de un "pacto a la alemana" entre el PP y el PSOE, que permitiría gobernar a una coalición un tanto "contra natura" 4 años. Se habló de tal coalición antes de las elecciones, y siempre fué descartada por los protagonistas, especialmente el PSOE, a cuyos votantes les parecería la mayor de las traiciones hacer ese pacto. Hoy sin embargo, determinados dirigentes del PSOE han expresado su opinión favorable a dicho pacto. Si pactan, habrán dado la razón a los críticos del "bipartidismo PPSOE" y los votantes que le quedan al PSOE, muy moscas ya con este partido por sus repetidas traiciones, no lo tolerarán. Puede ser el principio del fin de este histórico partido.

¡Salud y megapraxis!


lunes, 14 de diciembre de 2015

Nueva geometría electoral para 2015 (V): Se acerca el gran momento

"Doce años de propaganda tenaz tienen más fuerza de convicción que todo el sistema filosófico". 
Eso escribió Gabo (García Marquez) al inicio de su viaje por Europa del Este, en 1957, doce años después del final de la 2ª guerra mundial y el inicio de la guerra fría. Eso es lo que pensó al cruzar la frontera que dividía entonces las dos Alemanias y caer en la cuenta que el telón de acero no existía, que era una licencia periodístico-literaria. Que no existía el telón de acero (o como él dice, "la cortina de hierro") era de sentido común, pero la propaganda es un eficaz antídoto contra el sentido común.

En estos días de campaña electoral se siente como en ningún otro momento la fuerza de la propaganda para borrar la realidad y sustituirla por un mundo inventado. No otra cosa es el panorama que nos presentan los principales medios de difusión, cuya principal misión estos días es hacernos olvidar que durante los últimos años un grupúsculo de mafiosos ha intentado arrebatarnos todo: nuestros derechos, nuestro medio de vida, nuestros servicios públicos, nuestra dignidad, nuestra esperanza en un mundo mejor. Todo. Iban a por ello sin avisar, de forma subrepticia, sin hacer ruido (chitón en su programa electoral), pero en cuanto se quitaron la careta fueron con una determinación, una sangre fría, y una inhumanidad acojonantes, y han logrado una buena parte del botín que esperaban conseguir: somos más pobres (segundo pais más desigual en la UE, después de Rumania, pobreza energética, desahucios, menos ayudas sociales, caída en picado de la renta media en España), tenemos trabajos más precarios (record de precarización del mercado laboral, falsos becarios, contratos de 1 día, más facilidad para despedir), menos derechos y libertades (ley mordaza que atenta contra los derechos fundamentales de libertad de expresión, reunión y asociación, ley de tasas judiciales que abole el derecho a la justicia gratuíta y universal, reforma laboral...), y nuestros servicios públicos (sanidad, educación) se tambalean...Mientras ellos disfrutan de los dividendos. Más ricos (corrupción, preferentes, amnistía fiscal...), más beneficios, más dinero en paraisos fiscales. Un auténtico robo con la mayor de las impunidades posibles: nadie va a la carcel por robar del erario público, solo se va a la carcel si se protesta contra este estado de cosas manifiestamente injusto. Ese puede ser el resumen de la legislatura que termina: un país en quiebra, con varias generaciones futuras endeudadas, corrupto hasta la descomposición, sin ley ni obligaciones para los poderosos (doctrina Botín, indultos a banqueros, reforma del código penal para garantizar impunidad de facto en delitos de corrupción...). Sin embargo, los politicos al mando (bajo órdenes de los poderosos), y sus voceros de los medios, repiten el trágala de la "recuperación económica", apoyándose en cifras manipuladas, cuando no directamente inventadas.

Lo cierto es que esta legislatura pasará a la historia como la más ruinosa de nuestra historia reciente, como dice Emilio de la Peña en su post: "Para no olvidar". Roberto Centeno dice en "El Confidencial "La deuda de Rajoy arruinará varias generaciones". Las cifras de desempleo siguen siendo las mismas que en 2010 (con tasas de paro escalofriantes), solo que la población activa se ha reducido, por ejemplo, porque 1.000.000 de personas desde 2009 han decidido abandonar este país sin futuro, la deuda pública ha seguido creciendo al mismo vertiginoso ritmo (recuerden: aquella deuda que había que reducir como fuera, y por ello hubo que hacer todos aquellos recortes en los servicios públicos, perdiendo recursos básicos en sanidad y educación públicas, que tardaremos años en recuperar, si lo recuperamos algún día): hoy tenemos la deuda más alta de los últimos 103 años en términos porcentuales respecto al PIB, habiendo crecido un 57% desde que Rajoy es presidente. ¿No es todo ello una estafa? Si recortaron servicios públicos para disminuir la deuda, y esta no disminuyó sino que aumentó, pero mientras hemos perdido recursos públicos, hábilmente transferidos a manos privadas de amiguetes... ¿no es razon como para que los responsables sean juzgados por estafa al pueblo español? No pierdo la esperanza de verlos responder de sus crímenes ante un tribunal justo.

Poco o nada de eso se difunde por los medios más adictos al poder. Repiten la cantinela "recuperación", "salida de la crisis", y se obra el milagro: la gente olvida que ha sido insultada (recuerden a Fabra en el Congreso: "¡Que se jodan!", constantes insultos y calumnias contra funcionarios, profesores, sanitarios, etc), robada ("Luis sé fuerte", preferentes), ultrajada, humillada, maltratada... Recordemos: esta gente envió unidades anti-disturbios armada hasta los dientes a manifestaciones pacíficas y cargaron violentamente en numerosas ocasiones sin justificación alguna, por ejemplo cuando golpearon a niñas menores de edad que protestaban porque tenían frío en su colegio, o a ancianos que se manifestaban pacíficamente, y se excedieron tanto que hasta Amnistía Internacional pidió explicaciones. La gente, decíamos, olvida lo que han hecho sus gobernantes, y acaba viendo en ellos una especie de "mal necesario", al cual hay que votar para evitar que vengan "los otros", las hordas de Atila, que se llevarán por delante el país y se comerán a los niños crudos.

Todo esto explicaría que un partido como el PP, en las actuales circunstancias siga siendo votado por varios millones de personas en España. Pero ... ¿cuantos? Esto nos lleva al tema del post de hoy: el quinto de la serie "Nueva geometría electoral para 2015" de este blog, iniciada en enero de 2014 y que en sucesivas entregas ha ido siguiendo la evolución de la "geometría electoral" en nuestro país los últimos dos años. Creo que fuimos de los primeros en advertir públicamente el cambio que se estaba produciendo allá por 2013, cuando se empezó a hacer muy patente la enorme bajada en la intención de voto hacia los dos partidos hegemónicos hasta entonces en el parlamento español: el PP y el PSOE. El descenso era en torno al 50% en ambos casos y no había opción alternativa que los recogiera. A principio de 2014 emergió una nueva formación, Podemos, que parecía estar recogiendo el descontento de la izquierda con sus opciones tradicionales, PSOE e IU. Poco después surgió a nivel nacional un partido que ya llevaba unos años actuando en Cataluña, sin mucho éxito, hay que decirlo, Ciudadanos, una réplica afecta al statu quo diseñada y lanzada desde los poderes económicos para evitar que el desplome del PP les haga daño en su chiringuito. La historia desde entonces ha sido un crecer en expectativas para estos dos partidos a expensas de los partidos tradicionales, si se me permite el resumen simplificador, que omite matices quizá importantes.

En este contexto ¿que cabe esperar en las próximas elecciones generales (dentro de una semana)? Ojalá tuviera una bola de cristal, pero tenemos que conformarnos con usar la razón y los datos que tenemos a mano. Las encuestas y sondeos pre-electorales han perdido mucha credibilidad (ya lo veníamos anunciando por ejemplo, en el 4º post de la serie antes mencionada), así que vamos a aventurarnos por otros caminos: en 2011 el PP logró un resultado extraordinario, casi 11 millones de votos, algo que no repetirá ya nunca más. Incluso sería imposible siquiera acercarse a esa cifra tras una legislatura tan bochornosa como la actual: los 11 millones de votos surgieron de un estado de cosas muy particular, un gobierno socialista naufragando ante el temporal neoliberal que se le imponía desde la Troika, con un final de legislatura realmente indigno para este partido. Ahi alcanzó el PP su "techo" histórico, y con él la derecha en España (pues el PP entonces era hegemónico en ese lado del espectro político). Digamos que un par de millones de votos de aquellos se deben unicamente a esa situación tan peculiar. Hoy cabe pensar que el PP, incluso si hubiera tenido una legislatura "normal" no conseguiría votos suficientes para una mayoría absoluta. Pero la legislatura no ha sido normal, y el caso es que desde entonces el PP ha perdido alrededor del 50% de los votos, la mayor parte en favor de Ciudadanos, la "nueva derecha". Como ven, los votos ni se crean ni se destruyen, solo se conservan entre ambos lados del espectro político. Lo mismo podemos decir al otro lado: El PSOE ha reducido sus expectativas aproximadamente al 50%, en favor fundamentalmente de Podemos. IU se queda como está o crece algo. Por cierto, el centro político no existe en España: véase el post: "Lo apolítico".

Mi "apuesta" sería que se va a alcanzar un equilibrio similar izquierda-derecha que el que ya existía, pero con cuatro partidos, ya que el bipartidismo se ha roto por la mitad por sus dos lados, dando lugar a un tetrapartidismo por bipartición. Esto, ley D'Hont mediante, significa que los partidos "viejos" tienen aún alguna ventaja por su mayor implantación territorial, y en escaños aventajarán algo a los nuevos, algo que no tiene por qué durar muchos años. Sin embargo, aunque los nuevos partidos han venido para quedarse, son menos estables que los viejos, que tienen más estructura y apoyos institucionales, financieros y mediáticos para permanecer.

En definitiva, el bipartidismo se ha dividido, lo cual le ha hecho más débil. Se intuye cierta renovación tanto externa como interna: mientras emergen nuevas fuerzas políticas,  las antíguas se resisten a entregar la pelleja, pero para permanecer necesitan renovar sus cuadros, so pena de caer aún más de lo que ya han caído. Lo que se avecina puede parecer una nueva edición del bipartidismo, pero menos rancio, al que cabe presagiar menos facilidad para pisotearnos impunemente como han hecho hasta ahora. Eso hemos ganado en el camino. En concreto, es dudoso que ni PP+Ciudadanos, ni PSOE+Podemos tengan opciones de ganar por mayoría absoluta y gobernar sin freno, como ha hecho hasta ahora el PP. Es más, necesitarán el concurso de otras fuerzas políticas, y en esto ni PP ni Ciudadanos lo tienen fácil, pues han hecho bandera de un anti-nacionalismo que les ha enfrentado a la mayor parte de las opciones en las que tradicionalmente se apoyaba la derecha para gobernar cuando no llegaba a obtener los escaños suficientes: la derecha nacionalista.

¿Qué esperaban? Lo cierto es que no hay que esperar que todo cambie en unas elecciones. Las elecciones tienen el poder que tienen, y el germen de lo nuevo hay que buscarlo en otros sitios. Mientras los españoles sigamos siendo demasiado conformistas y tolerantes con la injusticia, esto seguirá así. En el 15M se dijo "Dormíamos, despertamos", y poco después nos volvimos a dormir, salvo honrosas excepciones que siguen luchando todos los días en la calle frente a las injusticias (desahucios, mareas, etc). Hasta que no nos despertemos del todo nos seguirán tomando el pelo. Mientras, la política tiene también que poner su grano de arena para el cambio. En este contexto, las perspectivas del "voto antitroika" son bajas, pero van avanzando. A nivel nacional Podemos e Izquierda Unida son las únicas opciones que cuestionan claramente las politicas que nos han llevado a la desastrosa situación actual. Lástima que estas dos formaciones no hayan llegado a  acuerdos para formar un frente anti-troika. El futuro necesariamente pasa por la creación de un frente anti-troika no solo en España sino en toda Europa. De otra forma no habrá manera de parar el reformismo neoliberal que asola este viejo continente para hacerlo más viejo aún.




viernes, 22 de mayo de 2015

Los mios - #24M

Estamos en vísperas de las primeras elecciones "grandes" (por su dimensión territorial y el enorme poder que está en juego, nada menos que la mayoría de las CC.AA. y todos los Ayuntamientos de España) desde 2011 en España, y después de haber ido siguiendo en este blog cómo ha ido cambiando la situación política en nuestro país en los últimos (e interesantes) 4 años, más o menos desde el #15-M de 2011, una fecha que cada día que pasa se revela como histórica, escribo sobre lo que tendrá lugar el domingo 24 de Mayo, es decir, lo que podemos esperar de esas elecciones municipales y autonómicas.
El que haya seguido el blog habrá visto como hemos contado aqui la brecha que se ha ido abriendo en nuestra sociedad al quedar al descubierto el engaño a que nos tenían sometidos los partidos que hasta hoy han venido detentando el poder, y que, lejos de defender nuestros derechos, los servicios públicos, nuestro bienestar, estaban dilapidándolos (y de paso aprovechándose). El 15-M fue clave para visibilizar el malestar de la sociedad, y desde entonces nada ha sido igual, como tampoco ha podido sostenerse más el engaño, que intentaron colar como "crisis" y que no es más que una estafa, un saqueo, por parte de los poderosos hacia los menos favorecidos.
En esta situación la brecha ha ido creciendo, los partidos tradicionales han ido perdiendo el favor de la gente, y han surgido otras opciones electorales, singularmente dos destacan sobre el resto: Podemos y Ciudadanos. Estos dos nuevos partidos han venido recogiendo el descontento de los que en su día apoyaron a los dos proincipales partidos a nivel nacional, PSOE y PP.  Podemos parece haber calado más en la izquierda y Ciudadanos en la derecha. En zonas con implantación nacionalista esta película es algo más compleja, con más actores aún, pero el análisis es similar: nuevos partidos recogen el descontento de la gente hacia lo antígüo, harto decepcionante.
La situación económica a la que nos ha abocado lo "viejo" es desesperada, aunque en vísperas de las elecciones intenten ocultarlo falseando los datos y con alguna que otra ayudita de parte de los aliados del BCE (que imprimen billetes a todo meter para intentar que no se note la debacle, al menos durante período de elecciones en un país clave en la configuración europea como es España, con un gobierno obediente y sumiso ante el credo neoliberal). Ningun partido a estas alturas puede solucionar nada. Estamos en manos de otras fuerzas de orden superior. Sin embargo, pese a esta visisón pesimista, las elecciones tienen el papel de emitir mensajes hacia quien quiera escuchar. Un mensaje claro y contundente de la gente hacia los que parten el bacalao, diciendoles que no volveremos a tolerar el engaño, el saqueo, la corrupción, es lo más util en estos momentos.
Estas elecciones son el preámbulo de las elecciónes generales que vendrán en otoño. El mensaje que emitamos el domingo será escuchado y amplificado en los futuros comicios. La abstención no es una opción, sino complicidad con el statu quo actual, complicidad con la injusticia, con la corrupción. Hay que decir NO. Tiene que acabarse este estado de cosas. Hay que decir bien fuerte que tenemos futuro. Hay que decirselo a las siguientes generaciones. Hay que decirselo a los que abandonan nuestro país por falta de oportunidades, los más preparados, los más capaces, una auténtica sangría de recursos humanos que aun no hemos calibrado bien lo que supone de lastre para el futuro de un país como este.
¿Y como se lanza ese mensaje? Pues votando a los que no quieren que continúe el saqueo, el engaño, el teatrillo de la política. Sé que en esto es difícil decidir, pero no me queda más remedio que señalar que Podemos y sus alianzas, en este momento representa el mensaje correcto que hay que lanzar. Podemos merece muchas críticas, y seguramente no está en condiciones de ofrecer soluciones sencillas (¿algún partido político lo está?). Pero es un paso. Otros partidos de izquierda pueden representar eso mismo también, y su confluencia en una gran coalición sería sin duda muy deseable, aunque hoy por hoy parece lejos.
Hay que torcer la trayectoria que nos lleva al abismo, y eso no se hace solamente votando, y menos en una única elección. Es un proceso. Y en ese proceso, que será largo, la gente no solo tiene que votar, sino que tiene que implicarse, hacer muchas más cosas, salir a la calle, organizarse, denunciar, exigir, manifestarse... El #15-M señaló un camino, pero los medios para recorrerlo no están escritos. Los tenemos que ir escribiendo nosotros. Y votar el domingo es una línea en ese escrito.

Salud y Megapraxis.

domingo, 8 de marzo de 2015

Lo apolítico: "ni de derechas ni de izquierdas"

Lo que sigue es una modesta aportación al "debate" sobre ser/no-ser de derechas/izquierdas/ni-lo-uno ni-lo-otro que se ha venido argumentando por unos y otros en el ambito político en nuestro país en los últimos tiempos. Para que no quede duda de mi posición, esto es lo que escribí en un post anterior sobre derecha/izquierda.


En este blog se utilizan los términos "derecha" e "izquierda" según su acepción clásica que define el espectro político como un abanico de ideologías que se despliegan entre dos polos opuestos, uno, conservador, defensor del orden establecido, creyente en la superioridad de clase, género, raza y/o nacionalidad, partidario a veces (cuando conviene) del liberalismo económico (no necesariamente del político) con su dosis de urticaria ante todo lo que suene a "público", defensores de la tradición y de la religión, ambas en sus versiones más arcaicas, del militarismo, el imperialismo y la imposición a los demás de sus valores, y otro polo, contrapuesto, progresista, defensor de la igualdad esencial de todos los seres humanos en todos los ámbitos, de la protección de los débiles, del laicismo, del ambientalismo, del internacionalismo, de la regulación económica (contrapuesta al "laissez faire" liberal) y partidario de lo común, lo público, frente a lo privado. Al primero lo llamamos "derecha" desde que a sus partidarios les dio por sentarse a ese lado del Presidente de la Asamblea Constituyente tras la Revolución Francesa, mientras que al segundo lo llamamos "izquierda" por lo mismo, pero al revés. No obstante, como podrán comprender, estas dos visiones irreconciliables de la política son eternas, hunden sus raíces en la noche de los tiempos y perdurarán mientras haya unos arriba y otros abajo. 
Por remontarnos, podemos hacerlo a los clásicos griegos y decir que Parménides se sentaba a la derecha en el Olimpo filosófico mientras que Heráclito lo hacía a la izquierda (no me hagan mucho caso los filósofos: es probablemente una exageración o una simplificación o ambas cosas, de uno que es "de ciencias"). Por todo ello mi actitud hacia los razonamientos del tipo "no ser de derechas ni de izquierdas", es en general de escepticismo. Pero...¿tienen algún sentido? Pues para mi sólo tienen sentido bajo un prisma puramente electoralista, si es que un partido o candidato busca ampliar el espectro de sus votantes, en particular hacia el alerón derecho de la sociedad, el "despolitizado" o "apolítico". Este parece ser el motivo por el que formaciones políticas de nuevo cuño se declaran "ni de derechas ni de izquierdas", intuyo, desde UPyD, que empezó con ese soniquete, al más reciente Podemos, de raíz indudablemente izquierdista, reconocida por sus más conocidos líderes, y que sin embargo no dudan en renunciar a esa identidad con tal de incorporar más gente (y más votos) a su proyecto. Si se trata de una estrategia electoral y sirve para que esto se mueva hacia adelante y no hacia atrás como nos quieren dirigir los que actualmente detentan el poder, pues habrá que darlo por bueno. El tiempo dirá si mereció la pena.
Y aqui empieza la cuestión que me interesa discutir en este post: ¿Por qué ocurre esto? ¿por qué la dicotomía "derecha-izquierda" causa aversión en un determinado tipo de votante?¿por qué es precisamente, según dije antes, principalmente el público "del alerón derecho" de nuestra sociedad el más alérgico a todo lo que huela a "ideología"? Voy a aventurar una hipótesis para intentar contestar a estas preguntas. La hipotesis lleva cierta carga de generalización, que he de advertir de antemano, y explicaré después. 
Creo que es algo muy general en España observar que el que es de derechas no suele reconocerse como tal, y si le preguntamos por su adscripción política, dirá, o bien que es "de centro" (que en su imaginario significa que es "neutro", es decir, que no tiene adscripción política definida), o bien, por las mismas razones, que es "apolítico". ¿Por que? Ello, en mi opinión, guarda estrecha relación con el período de dictadura franquista y el ideario vigente entonces. Téngase en cuenta que el propio Franco se consideraba "apolítico", porque según él, la "política" era un mal a erradicar, de hecho, la "política" era la fuente de todos los males que aquejaban a España, y en su erradicación se afanó 4 décadas de guerra, posguerra y represión cruel, cruenta y despiadada. Obviamente, para Franco y el franquismo, hacer política, tener ideología o ser de izquierdas eran sinónimos: la ideología era una cosa exclusivamente de "rojos", el término despectivo que utilizaban para designar a todo aquel que se opusiera al régimen, que automáticamente se convertía en carne de cárcel o blanco de pelotón de fusilamiento. Franco, el último genocida español, eliminó por esta vía a cientos de miles de personas (mujeres y niños incluidos) que para él no eran españoles, en lo que denominó su "cruzada" para limpiar España, precisamente de izquierdistas. Así pues, aqui tenemos un claro origen del "apoliticismo sociológico" de amplias capas de la población: por un lado, tras 40 años de "limpieza ideológica", es milagroso que aún quedase alguien de izquierdas en nuestro querido país. En aquel contexto, el ciudadano de bien no debía tener ideología, debia dejar de pensar y dedicarse a trabajar calladito y sin dar problemas si quería sobrevivir. Cuarenta años de franquismo dieron lugar en España a una derecha muy singular y característica, que reniega de "lo político" pero no de los privilegios de dedicarse a la política. En su día, en broma, clasificamos en este blog a este grupo de indivíduos como "Homo carpetovetonicus".
Hasta aqui la hipótesis. En cuanto a la generalización, es cierto que hay honrosas excepciones: ciudadanos de derechas que no tienen ningún inconveniente en reconocerse como tales, y que son verdaderos demócratas. Es justo reconocerlo. Pero ello no invalida la hipótesis anteriormente formulada. En efecto, hay un número considerable de personas en nuestro país para los que cualquier cosa relacionada con la política=ideología=izquierda es sencillamente abominable y perniciosa, y que paradójicamente no suelen abstenerse en las votaciones, sino que votan al partido más "apolítico" de todos, es decir, al conservador, derechista segun la definición anterior. Se da la circunstancia de que este partido es el Partido Popular (PP) en la España actual, y que este partido sacó 11 millones de votos en las pasadas elecciones (2011) y gobierna desde entonces por mayoría absoluta. Su líder, Mariano Rajoy Brey, presidente del Gobierno de España actualmente, es un fiel reflejo del "apoliticismo sociológico" antes mencionado y ello seguramente atrae muchas simpatías en millones de votantes. Se da igualmente la circunstancia de que el PP tiene obvias raíces franquistas, ampliamente conocidas y divulgadas, de las que no sólo no reniegan, sino que cada vez están más orgullosos, y que ya fueron comentadas en un post anterior. No digo con ello que todos los militantes y simpatizantes de ese partido sean fascistas o nazis, pero está clara en los cuadros actuales de este partido la complacencia con símbolos, actitudes y gestos propios del régimen franquista, que parecían olvidados, pero que están resurgiendo, especialmente en los "jóvenes cachorros" del PP, aficionados a saludar brazo en alto, envueltos en banderas adornadas con la rapaz franquista. Hay aún mucha añoranza por un pasado "dorado" para algunos, que muchos (más jóvenes) ni vivieron, y que -de forma incomprensible, al menos para mi, que sí lo viví- han mitificado. Como muestra de lo que estoy diciendo, vean la siguiente imagen.

Cofrades desfilan en Semana Santa en -Ciudad Real en 2012 exhibiendo un estandarte de la División Azul, una facción de voluntarios del ejercito franquista que lucharon al lado de los nazis de Hitler en la Segunda Guerra Mundial. Este tipo de manifestaciones fascistas se suceden impunemente en España con la complacencia del Gobierno. Éste, ignorando una ley del Parlamento Español, como es la ley de la memoria histórica, se burla impunemente de la Democracia y de los que la defendieron durante la Segunda República, sistemáticamente humillados al no obtener la reparación histórica de ver España libre de monumentos, menciones y homenajes al fascismo en calles, plazas y edificios públicos de los pueblos y ciudades gobernadas por alcaldes del Partido Popular. Estas circunstancias son escasamente conocidas fuera de nuestro país, donde no pueden imaginarse que el fascismo siga vivo en un territorio europeo como es España. (El estandarte fue finalmente retirado en 2012 a instancias del Obispado de Ciudad Real, tras la petición del Foro por la Memoria Histórica, tras 63 Semanas Santas desfilando sin interrupción. El PP, que ostenta la alcaldía de la localidad, no movió un dedo, como no lo hace en ningún caso similar, guardándose de condenar cualquier manifestación de signo fascista, incluyendo las de miembros de sus "jóvenes generaciones", aficionados a saludar brazo en alto envueltos en banderas franquistas).
Hasta aqui está claro: tenemos un país con una democracia "coja" que arrastra una influencia franquista muy fuerte en la sociedad, que propicia unas mayorías cómodas a un partido conservador complaciente con la simbología e ideario consistente con ese pasado. Sin embargo, el PP ha tenido una legislatura complicada, con una economía muy adversa cuya situación ha contribuido a agravar su infantil servilismo con los poderes económicos representados por la troika, donde medidas económicamente suicidas han sido tomadas para "controlar el gasto y reducir la deuda" y han conseguido reducir los servicios públicos a extremos insufribles, pero no han detenido la sangría de la deuda sino que ésta no ha hecho más que crecer, con unas cifras de desempleo recalcitrantemente altas (26% de la población activa), lo cual ya sería suficiente para desanimar a unos cuantos a seguir votando a ese partido. Pero a ello hay que unir la escandalosa serie de casos de corrupción que afectan a la gran mayoría de cargos del partido, en franca debacle judicial, con el propio partido pillado pagando obras en dinero negro (¡ilegal!), y en el centro del ojo del huracán de la corrupción, siendo el unico caso conocido de partido en el ejercicio del gobierno de una nación que ha sido "imputado" por un juez. Aqui si que empieza la debacle de votos: de los 11 millones que tuvo, ha perdido una cantidad incierta que supera probablemente el 50%, como muchos barómetros electorales se empeñan tozudamente en señalar. La intención de voto al PP en la actualidad es del 13%, según el último barómetro del CIS, es decir, no más de 4 millones y medio de votantes, que pueden seguir bajando de aqui a las próximas elecciones, en 9 meses. En resumen, el PP tiene serios problemas. Pero el principal partido opositor que se ha venido alternando con el PP en el poder, el PSOE, oficialmente de izquierdas (al menos sus votantes lo son, pero sus dirigentes...) no tiene menos problemas, y son de parecida naturaleza, de modo que se ha abierto una brecha electoral que ha hecho cambiar el panorama en unos meses: han aparecido nuevos partidos que han querido llenar esa brecha, recoger ese voto perdido por estos dos partidos, y el que más éxito está teniendo por el momento es "Podemos", que como dije anteriormente, tiene raices de izquierdas, pero se declara "ni-ni" (ni de derechas ni de izquierdas). Claramente, con ese mensaje están intentando echar el lazo a los "apolíticos" pseudofranquistas residuales que han abandonado el PP, aunque al parecer su éxito se alimenta fundamentalmente de ex-votantes del PSOE y de Izquierda Unida (IU), otro partido de izquierdas incomprensiblemente en trance de desaparecer en esta coyuntura. La estrategia de Podemos está clara, y seguramente bien planteada desde el punto de vista electoral (de hecho, en intención de voto ya son el priner partido, con el 19%, muy por encima de los demás) pero desde el plano estrictamente ideológico no es muy coherente, al menos para mi. Es posible que reunan muchos votos de gente que lo único que tienen en común es la indignación ante la traición/ineptitud/corrupción de los partidos a los que anteriormente habían votado, pero ¿es eso suficiente?¿será duradero?¿será eficaz? Veremos.