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¿Que es Megapraxis? El mundo cambia, y el cambio constante es una de las ideas que conciernen a la Megapraxis, (Heráclito: "Todo fluye"). Otra es su universalidad: es global; hay que analizar todo, explicar todo; no nos conformamos con las partes. La realidad siempre es compleja y la complejidad también es megapráctica. Pero no todo va a ser análisis. Debe haber praxis ¿no? Pues eso, propuestas de acción práctica, que es lo que modifica la realidad. En resumen, conocer mejor la realidad para proponer acciones que la transformen, que la hagan progresar, que sumen “cuantos de progreso”. Pasito a pasito. Es muy simple. Pero no es fácil.

domingo, 12 de mayo de 2013

Se atisba el fin de una época

Hoy se ha publicado un sondeo de Metroscopia para el País. El resumen se puede ver en el siguiente gráfico:
Evolución, según sondeos de Metroscopia, de la intención de voto para los 4 partídos de ámbito nacional más importantes. Las cifras se dan en porcentajes sobre el voto total (no sobre el censo electoral) y se basan en una hipotética participación del 52%. Fiuente: El País (11-5-2013). Al final del post se incluye un resumen más completo del estudio de Metroscopia.

Como puede verse, los dos grandes partidos que hasta ahora se han ido alternando en el poder en España, el PP y el PSOE, están perdiendo consistente y constantemente su apoyo electoral en una tendencia imparable desde las últimas elecciones hace año y medio (aunque en el gráfico sólo aparecen los datos del último año). Los otros dos partidos recogen parte de esa intención de voto y amenazan ese bipartidismo, que, como muestra muy claramente el gráfico, tiene los días contados.
Pero ¿cuanto están perdiendo? La gráfica anterior no nos ayuda mucho a saberlo. Los porcentajes de intención de voto respecto al voto esperado (52%) no son cifras muy intuitivas, y los datos que proporciona Metroscopia y publica El País no incluyen intención de voto directo. Por ejemplo, nos gustaría saber cuantos votos ha perdido el PP en el último año y medio
Como sabemos que la estimación de participación es del 52% y que el censo electoral, en las pasadas elecciones generales de Noviembre de 2011 era de 35.779.491 personas, y esta cifra no ha podido cambiar mucho desde entonces, podemos transformar los anteriores porcentajes en: 1) porcentajes sobre el censo electoral, y 2) número total de personas que tienen intención de votar al partído XX. Hacemos las cuentas y nos sale la siguiente tabla:


De esta tabla se pueden inferir varias cosas, a saber:
- El PP sería votado hoy por el 11,7% de los ciudadanos inscritos en el censo electoral, es decir, unos 4.2 millones de personas. Eso significa 6,6 millones menos que hace 18 meses, en las pasadas Elecciones Generales.
- El PSOE sería votado por 10,5% de los ciudadanos en dicho censo, es decir, unos 3,8 millones de personas. Eso significa que han perdido 3,2 millones de votos en 18 meses, y 7,2 millones desde las elecciones de 2008.
- IU sería votado por 8,6 de cada 100 personas inscritas en el censo electoral, es decir, unos 3,1 millones de personas. Habría ganado 1,4 millones de votos desde las últimas elecciones.
- UPyD sería votado por el 6,8% del censo electoral, unos 2,4 millones de personas, o sea, habría ganado 1,3 millones de votos respecto a la consulta electoral de 2011.
- La suma de los cuatro partidos mayoritarios de ámbito nacional representan el 37,6% del censo electoral, es decir, están muy lejos de tener el apoyo de la mayoría de las personas en edad de votar en este país.
- La suma de los que hoy darían su voto a alguno de los dos partidos mayoritarios, que se han alternado en el poder en España en las últimas décadas, el PP y el PSOE, representa el 22,2% del electorado, es decir, aproximadamente una quinta parte de las personas en edad de votar, o sea que solo una de cada 5 personas en edad de votar daría hoy su voto a alguna de estas dos formaciones. Para hacerse una idea de lo que supone esta cifra, basta compararla con las elecciones de 2011, donde la mitad de las personas en edad de votar lo hicieron por alguno de estos dos partidos. En 18 meses, el bipartidismo ha descendido del 50% del electorado al 22,2%.
-El ritmo de pérdida de votos del PP y del PSOE puede calcularse a partir de las cifras anteriores: Desde las últimas elecciones hace 18 meses el PP ha ido perdiendo votos a razón de 367.000 al mes, mientras que el PSOE lo ha hecho a razón de 178.000 al mes. A este ritmo el PSOE tardaría 5,6 meses en perder 1 millón de votos, mientras que el PP lo haría en sólo 2,7 meses.
- Parece claro que bipartidismo toca a su fin. Es más los dos grandes partidos PP y PSOE tienen un futuro próximo pero que muy negro. Por mucho que se empeñen (y no están empeñandose mucho, la verdad) no pueden evitar una debacle en los próximos meses. Incluso suponiendo que exista un "nucleo duro" de votantes férreamente decididos a mantener su voto para cada uno de ellos, la tendencia anterior ya apunta a su desplome total y ya se sabe que cuando se hunde un barco las ratas son las primeras en abandonarlo.

Corolario: Lo que hemos analizado apunta por lo tanto al fin de una época y el comienzo de otra. Sería juicioso ir preparándose para lo que venga después. A los de abajo nos conviene tener una actitud luchadora e inconformista, pues ha sido esta actitud la que, en circunstancias ciertamente muy difíciles, ha puesto su grano de arena para derrocar al bipartidismo (pero ojo: cuidado con las opciones "populistas" o claramente de inspiración fascista y totalitaria que están surgiendo en este "rio revuelto"). Hay que afrontar el porvenir con valentía. Nos meterán miedo al futuro. No hagamos caso del miedo. Miedo es lo que tienen ellos, los de "arriba". Especialmente porque ahora que se atisba que se va a dar la vuelta a la tortilla se van a quedar al descubierto, sin la impunidad de la que han gozado por detentar el poder omnímodo. Cuando caigan tendrán que responder ante la justicia por lo que nos han hecho, devolver lo que han robado y reparar el daño producido.La prueba de que realmente ha comenzado una nueva era la tendremos cuando veamos a los culpables del saqueo de los últimos años pagar por sus crímenes. Si no, es que seguimos en la misma era.

APUNTE FINAL: Ni que decir tiene que estas tendencias en España son ciertamente preocupantes para la Troika y el poder financiero internacional. Existe el riesgo cierto, ya apuntado en algún post anterior de este blog, de que esas instituciones nombren a un "gestor" un "tecnócrata", con su equipo de "hombres de negro" para que se haga cargo de la dirección política del país hasta que soplen tiempos mejores para sus fines. Ya lo hicieron en Grecia y en Italia. Luchar para que esto no ocurra no será tarea fácil.. 




NOTA: la siguiente infografía contiene la información más completa ofrecida por Metroscopia:

sábado, 11 de mayo de 2013

La hoguera

Graciana clavó sus ojos en los del verdugo, suplicándole con la mirada toda la humana compasión de la que fuera capaz para aliviar el horrible sufrimiento que la esperaba. Ella sabía que él sabía cómo hacerlo. Le conocía desde niño y en algún momento le había juzgado como un buen hombre.
Graciana había sido acusada de practicar la brujería, y por ello condenada a morir abrasada en la hoguera junto con otras cinco mujeres más, acusadas de ayudarla en sus artes diabólicas.
Por la cabeza de Graciana se agolpaban los recuerdos de su vida pujando por salir en ese postrer minuto dedicado a estimar el verdadero valor de lo que ha sido la propia existencia. Su infancia feliz y algo rebelde; sus padres, humildes trabajadores que pese a las estrecheces económicas pudieron darle estudios y una esperanza de un futuro mejor; su época de estudiante en la Facultad de Medicina, el MIR, las oposiciones, la ansiada plaza de médico adjunto en el Hospital, el ejercicio de la profesión volcada en sus pacientes...y la pregunta que la atormentaba más que cualquier condena: ¿qué había pasado? ¿cómo había llegado a aquélla situación?
Fue cosa de pocos años, en realidad. Todo empezó a torcerse cuando ocurrió aquél inmenso agujero bancario, la "gran recesión", donde los bancos fueron rescatados con dinero público que salió de cerrar hospitales, escuelas y despedir médicos, maestros y otros funcionarios públicos. La gente no dijo nada porque al igual que extinguían servicios públicos, cerraban empresas, víctimas de una irracional austeridad que se adueñó de los políticos, empeñados en salvar bancos a costa de los ciudadanos. Ello dio en la calle con millones de trabajadores. El miedo a quedarse sin trabajo generó la inacción de los aún activos. Los parados echaban la culpa de todo a los inmigrantes y a los funcionarios. Con este caldo de cultivo no tardó en llegar el decreto de "Externalización para una gestión eficaz de la administración pública". De un plumazo se acabó con el funcionariado, millones de personas que pasaron a engrosar las filas de parados, entre ellos, Graciana. En cuanto a los inmigrantes, el "Decreto de limpieza de sangre" acabó con ellos. Se decretó su expulsión del país, del mismo modo que siglos antes habían sido expulsados judíos y moriscos.
Gentes de confianza del poder fueron ocupando los puestos relevantes, designados "a dedo". Las instituciones, la judicatura, el poder legislativo y el ejecutivo fueron en seguida absorbidos y en poco tiempo pasaron a ser títeres en manos de las cuatro familias que ostentaban el poder económico. El ejercito y la Iglesia sirvieron fielmente al poder emergente como siempre habían hecho.
La democracia fue reducida a votar una vez cada cuatro años. Con la situación reinante el desencanto se apoderó de la población y la abstención llegó a ser del 95%, pero con omitirlo en las noticias fue suficiente para que ese "pequeño" detalle pasara desapercibido. Esa magra participación electoral no obstaba para que se siguieran repartiendo los escaños merced a la conveniente ley electoral de siempre, de modo que un escaño en el parlamento se podía llegar a conseguir con un puñado de votos, bastando para ello con los votos de la familia, del servicio, y de cierto número de paniaguados que debían favores al diputado electo. Los resultados de esa farsa seguían tildándose de "democráticos" en todos los medios de comunicación -que   naturalmente se doblegaron al poder con auténtico servilismo- y cualquiera que osara dudar de esa "democracia de salón" era acusado de traición al Estado y condenado a trabajos forzados en las minas de bórax del consorcio militar-industrial, compañía que, además de ser propietaria del ejército, se adueñó por decreto de todos los recursos naturales del país, incluidos el mar, su fondo, la costa, los ríos y el resto del agua dulce, el aíre, los bosques, las montañas, los valles, las minas y los cultivos. En eso quedó la riqueza disponible, pues la gran recesión y la crisis energética subsiguiente acabaron con las fábricas, sumiendo al país en un estado de subdesarrollo perpetuo, a merced de los países más desarrollados del entorno, quienes obtenían así recursos y materias primas a precio de saldo.
Hubo protestas, pero se acallaron a sangre y fuego. A la represión y al hambre no sobrevivió más que la cuarta parte de la población. Las otras tres cuartas partes perecieron o huyeron del país. Quien pudo marchó hacia el campo o las montañas, huyendo de la represión, más intensa en las ciudades. Ese fue el caso de Graciana.
Graciana comenzó a ejercer una medicina rudimentaria en su aldea. Tuvo que olvidarse de los medios que había en el hospital, y de los medicamentos de las farmacias, pues sólo podían permitírselos los miembros de las cuatro familias de caciques que detentaban el poder. Pero Graciana era viva y pronto recuperó una buena porción de medicinas del acervo tradicional que resultaban útiles para algunas dolencias: hierbas, ungüentos, tisanas... se afanaba en recoger esa tradición que muchas mujeres en Occidente ejercieron durante milenios, mitad curanderas, mitad consejeras, mitad catalizadoras del caudal esotérico que la humanidad lleva dentro. Graciana no creía en aquellas monsergas esotéricas -en el fondo era una racionalista de tomo y lomo- pero reconocía que la gente de a pie, los de abajo, necesitaban consuelo para sus almas tanto como alimentos para sus cuerpos, y de las dos cosas había escasez. De este modo, entre tisana y tisana, entre muérdago, mandrágora, belladona y acónito, Graciana oficiaba de psicóloga y hasta de sexóloga, pues la gente no solo acudía a ella en busca de cura para el cuerpo, sino también para el espíritu, y sobre todo, remedios para el amor, cuyos males no habían cedido con la recesión.
La gente de a pie -el 99%- no tenía muchas opciones si quería reunirse a hablar de sus asuntos, pues la ley prohibía cualquier reunión pública (todos los derechos civiles habían sido abolidos por el decreto correspondiente), de modo que se desarrolló una práctica clandestina consistente en reunirse de noche en prados alejados de las poblaciones.  Aquellas asambleas tenían un carácter mitad político mitad social, y en ocasiones festivo. No tardó mucho tiempo la gente en desarrollar auténticos rituales donde conversaban en libertad, compartían lo poco que tenían y gozaban del momento a su entender, en corros donde se reía, cantaba y danzaba al son de la música hasta el canto del gallo. Graciana alcanzó un papel preponderante en estas reuniones, debido a su sabiduría, reconocida por todos, y a su liderazgo natural. De algún modo la gente le otorgó el título de reina de la congregación.
Las leyes, recorriendo el camino inverso al que hicieron desde la Ilustración y el Racionalismo, volvieron después de la recesión a  los tiempos de esa justicia que reinaba en el siglo XVII, dominada por la superstición, el miedo y el afán de venganza propios de la Santa Inquisición. La religión, en su versión represora y pueril, consiguió dictar cuantas leyes quiso para tener al rebaño pastando en su redil. El miedo al diablo se instaló en primer lugar de las preocupaciones de los legisladores, pues se consideraba que el maligno estaba detrás de todos los males, y que para evitarlos, bastaba con combatirlo. Se dictaron leyes para perseguir a aquéllos que se sometían a Satán para producir el mal en el prójimo. Llegaron las cazas de brujas. Y Graciana fue denunciada por algún vecino mal avenido. Entre los vecinos muertos de miedo no fue difícil encontrar testigos de los aquelarres que oficiaban ella y sus asistentas, cinco mujeres que la ayudaban, en la braña alta las noches de verano. Las otras  fueron igualmente acusadas del mismo delito. Las seis sorguiñas fueron presas, juzgadas por el Santo Oficio para la Doctrina de la Fe y de lo Penal,  y condenadas por brujería.
Mientras el verdugo colocaba la capucha en la cabeza de Graciana, le puso en la boca una baya con un intenso sabor amargo y le dijo al oido "muérdela con fuerza". Graciana confirmó de este modo su juicio anterior sobre el fondo de compasión que aún latía en el verdugo, y de algún modo por su cabeza cruzó la peregrina idea de que aún había alguna esperanza para el Mundo.
Mordió la baya con fuerza. Para cuando el aire empezó a llenarse de olor a leña ardiendo, Graciana yacía inmóvil, inerte, bajo la capucha, sobre la pira.







Más cuentos del 15M en este blog:









domingo, 7 de abril de 2013

Flores de Luna: el documental útil




Acabo de ver el documental de Juan Vicente Córdoba "Flores de Luna". Me ha causado una honda impresión. Tanto que he pensado que sería bueno contar en este blog lo que he visto. Y recomendarlo vivamente. No solo porque es un muy buen documental, sino, sobre todo porque en tiempos como los que corren es necesario y muy útil recordar que, pese a las enormes dificultades que aparezcan en el camino, frente a las enormes fuerzas que hay que vencer, la gente si se organiza y lucha por mejorar su vida, puede hacerlo. Los vecinos del barrio madrileño de El pozo del Tio Raimundo lo consiguieron, lo cual tiene mucho mérito teniendo en cuenta los factores que jugaban en contra, lo que convierte su peripecia en una auténtica epopeya. Téngase en cuenta que tuvo lugar en una época muy difícil, comenzando en los años 50 del siglo XX, partiendo de una situación de profunda pobreza material, de auténtico subdesarrollo, partiendo de la nada (literalmente) consiguieron repito, mejorar su vida, la de sus familias, la de sus hijos, mejorar su barrio, su entorno, su medio. Eso sí, fueron décadas de lucha. Esto no solo ocurrió en El Pozo del Tio Raimundo, sino que similares movimientos vecinales tuvieron lugar en muchos otros barrios, no solo en Madrid, sino en otras ciudades de España donde recalaron el aluvión de gentes que emigraron desde sus pueblos en los '50 y '60 en busca de un futuro mejor: unos 5 millones de personas (el 25% de la población española de aquella época) tuvo que abandonar sus raíces, su pueblo, sus referencias, y emigrar a los focos industriales. Por cierto, esto no solo ocurrió en España, en el documental se puede ver secuencias rodadas por Vittorio de Sica reflejando muy bien situaciones análogas en Italia, y de paso, inmortalizando este fenómeno en sus películas.
¿Y cómo lograron los vecinos de El Pozo conquistar esas mejoras? Organizándose y luchando, mediante conquistas puntuales: hoy el agua corriente, mañana el tendido eléctrico, pasado una línea de autobús...El documental lo cuenta extraordinariamente bien. No es difícil encontrar el DVD en las bibliotecas públicas (de Madrid al menos). No es mi intención contar lo que ya narra el documental sino solamente hacer un par de reflexiones que pienso que pueden ser de utilidad en la actual situación en que nos encontramos:

1) El mensaje que lanzan los vecinos de El Pozo en el documental es el mismo que hoy vemos como colofón a las conquistas que cotidianamente van alcanzando grupos en lucha como Stop desahucios, la PAH (plataforma de afectados por la hipoteca), etc: "¡SI SE PUEDE!". Es decir: si ellos pudieron, con una situación mucho peor en términos materiales que la que tenemos hoy día, es que nosotros también podemos. Este mensaje, que es una verdad clara y manifiesta, se contrapone frontalmente a la idea irracional que un día tras otro nos lanzan desde el poder, y que podemos constatar que cala fuertemente en la población menos prevenida: "Hagas lo que hagas no vas a cambiar nada". Eso mismo les decían a los de El Pozo del Tio Raimundo, y a la vista está quién tenía razón.

2) Una obviedad que hay que recordar de vez en cuando: Se puede, en efecto, pero SOLO SI SE QUIERE. O dicho de otra forma: hay que estar seguro de qué es lo que se quiere cambiar e ir a por ello con determinación y sin miedo ni vacilación. En este punto se percibe una gran diferencia entre las luchas vecinales de los 60-80 (por ejemplo, la de los vecinos de El Pozo) y las de hoy día. Ellos sabían que hay una vida mejor y querían esa vida mejor para ellos y los suyos. Hoy la población (es mi impresión personal) no lo tiene tan claro. La diferencia fundamental es la situación de partida y su evolución: en los emigrantes de los 50 y 60 la situación era de pobreza extrema y hambre, y quienes la padecían veían que el único camino era dejar aquello atrás como fuera, mientras que en la actual coyuntura la situación de la que partimos es de bienestar y el peligro es que está empeorando a ojos vista, perdiendo servicios, derechos, nivel de vida, bienestar en definitiva a raudales. En esto a la gente nos ha pillado instalados en un cómodo limbo, adormecidos a base de consumo fácil, a modo de droga social, poco organizados y sin apenas capacidad de reacción para parar esta caída hacia el subdesarrollo. Porque no nos engañemos: nos encaminamos a un subdesarrollo no muy distinto a aquél del que trataban de huir aquellos emigrantes de los 50.

3) En el actual barrio de El Pozo, existe un abismo generacional que claramente refleja lo expuesto en el punto anterior: los jóvenes, aquejados de graves problemas de desempleo, altas tasas de fracaso escolar y poca oferta socio-cultural, no tienen ya el empuje que caracterizó la lucha de sus abuelos y padres. A pesar de que tienen el ejemplo en casa, no saben ver que ellos pueden mejorar, pueden coger las riendas de su destino si se organizan y luchan como lo hicieron sus mayores. Restaurar ese espíritu de lucha no va a ser fácil.

4) El modelo de acción capaz de mover las estructuras y cambiar un barrio que era un barrizal y se convirtió en un entorno habitable y digno como hábitat para las personas, consistió en la lucha vecinal: las asociaciones de vecinos fueron su motor. Obviamente la combatividad vecinal de los 60 y 70 ya no existe. El movimiento vecinal se ha ido diluyendo y ya no es ni la sombra de lo que fue. Nos han hecho creer (otra idea irracional lanzada desde el poder) que no hacía falta. De nuevo nos damos cuenta que el poder no tiene razón: hoy hace falta movimiento vecinal que aglutine las reivindicaciones sociales como la pérdida de servicios básicos como la educación y la sanidad. Se han organizado otros colectivos al ver que nadie hacía nada, y desde luego algo están logrando, pero sin duda un movimiento vecinal fuerte conseguiría grandes cosas. No olvidemos que una vecindad es un montón de votos, concentrados en una circunscripción electoral concreta. Ya sabemos que el sistema electoral que rige en España no es muy perfecto, pero aún así, esta circunstancia tiene un valor adicional que hay que tener en cuenta.

En conclusión, la historia de un suburbio de Madrid nos ofrece una experiencia de éxito en la transformación del medio social y nos dice una forma válida de llevarlo a cabo que funcionó en aquellas circunstancias. Posiblemente la misma forma de lucha tendría igualmente frutos hoy día, aunque las circunstancias sean muy distintas. Es cuestión de explorarlo, y en cualquier caso, mal no vendría reanimar los movimientos vecinales.

Salud y megapraxis!


viernes, 8 de febrero de 2013

"La casa de los Baroja", de Corpus Barga, y su crónica del atentado contra Alfonso XIII de 1906 por Mateo Morral

El artículo "La casa de los Baroja" (1) es una crónica escrita al modo costumbrista del Madrid de alrededor de 1908. Narra acontecimientos cotidianos que tienen lugar en la casa de la familia Baroja, varios de cuyos miembros son referentes culturales universales. El más sobresaliente, Don Pío Baroja, fue uno de los mejores escritores de su generación, la del 98. Los Baroja son personajes del artículo. Se les describe físicamente, se mencionan en diversas actitudes, se reflejan sus actos en la vida cotidiana y sus pensamientos sobre tal ó cual tema. El autor del artículo, Corpus Barga (2) es amigo personal de los Baroja, y cabe pensar que éstos estaban de acuerdo con que se les retratara así. Se habla de pintura (Ricardo Baroja era un pintor de mérito), de literatura, de las tertulias, populares en aquella época, de la panadería que regentaba la familia Baroja en Madrid, precisamente situada en aquella casa, en una calle cercana a la Plaza de España, etc.
Transcurridas unas cuantas páginas, en un determinado momento del relato, éste se refiere al atentado de Mateo Morral (3). Es una mención anecdótica, en sintonía con el tono general del artículo.El atentado hacía quizá un par de años que había ocurrido. Lo que se dice de él en el texto es aquello que se decía públicamente en Madrid a un par de años de que ocurriera, y tiene ese valor histórico.

A continuación el extracto del artículo donde se habla específicamente del atentado:

(Ricardo Baroja conversa con Paul Schmitz, amigo de la familia, al preguntarle éste por el retrato que pudo hacer de Mateo Morral muerto en el depósito de cadáveres)
     - No vale la pena... Unos amigos médicos lograron meterme en la habitación donde estaba el cadáver, pero no había luz y entraba y salía mucha gente que llevaba la policía para ver si lo conocían o lo habían visto...
     - Habría que editar "La dama errante", de Pío, ilustrada con el dibujo de usted. ¿Es verdad que aquí en Madrid conoció a mucha gente?
     - No lo crea usted. Los que dicen que lo han conocido es para darse tono. Vino de Barcelona solo. Traía ya las señas de esa casa de huéspedes de la calle Mayor, donde pidió un cuarto para él solo y que diera a la calle.
     - ¿Y cómo no inspiró sospechas a la policía? Porque las casas de huéspedes, más que los hoteles, debían estar vigiladas, sobre todo las que tenían cuartos con balcones a las calles por donde iba a pasar el cortejo.
     - Pues no lo vigiló nadie. La dueña de la casa de huéspedes dijo que le chocó ver que todas las noches volvía con un paquete y descubrir que era de naranjas. Parece que, en efecto, en las altas horas, cuando cesaba el tráfico en la calle Mayor, se asomaba al balcón y se dedicaba a tirar naranjas, afinaba su puntería. Los carriles del tranvía, relucientes, le indicaban el centro de la calle, el camino preciso de la carroza; pero, naturalmente, Morral no tenía ni la menor idea de lo que es una de esas carrozas regias, "de doble suspensión", como dice Valle Inclán, que ha inventado, bueno, no hay que echarse atrás, la hemos inventado entre todos, con motivo de la boda del rey, una magnífica historia que nunca se escribirá, porque se ha hecho más que escribirla, la hemos vivido. A Morral le faltó contar con el movimiento de balanceo que tienen esas carrozas y que obliga a los que las van a ocupar a ensayarlas y acostumbrarse a ellas unos días antes. La bomba de Mateo Morral dio, por eso, con el pescante y no en el techo de la caja.
     - ¡Qué mortandad! Si no es en San Petersburgo, en la época del nihilismo, no creo que haya habido una bomba anarquista que haya causado tantas muertes.
     - Hubiera causado más si Mateo Morral, ¡qué nombre!, hasta el nombre del protagonista parece inventado, hubiese podido realizar su proyecto primitivo, en el que habría muerto él mismo enseguida, pues se proponía entrar en la iglesia de los Jerónimos, hizo gestiones para tener una tarjeta, llevaría la bomba, una bomba de inversión, en la chistera y bastaría dar media vuelta a la chistera al arrojarla para que estallase en el recinto cerrado y repleto, donde morirían los reyes de España, y los príncipes herederos de los tronos de Europa que habían venido para asistir a la boda. El comentario de Valle Inclán fue rotundo: todas las obras maestras tienen siempre una concepción superior a lo que luego se realiza.
     - El asesinato, considerado como una de las bellas artes, de Tomás de Quincey.
     - Valle Inclán no ha leído a Tomás de Quincey.
     - Por eso lo digo, para señalar las coincidencias de España que no suelen ser con Francia, sino con Inglaterra o Alemania. Pero D. Ramón seguirá siendo carlista y quitándose el sombrero al pasar por delante de las iglesias.
     Todos se ríen. D. Serafín más que los otros y sin dejar sus paseos. Doña Carmen, la risa más en los ojos que en los labios. Pío, que se asoma a la puerta un momento con el sombrero hongo puesto, se ríe enseñando las encías; en seguida vuelve y entra poniéndose la boina: se le ve su gran calva que parece toda frente.


(1) Corpus Barga "La casa de los Baroja". Revista de Occidente, Año I (2ª ép.) nº 7 (Octubre 1963) pp 76-93.
(2) Andrés García de Barga y Gómez de la Serna, conocido por el seudónimo Corpus Barga (Madrid, 1887-Lima, 1975), fue un poeta, narrador, ensayista y periodista español. Nació en Madrid en el seno de una familia burguesa, estudió ingeniería de minas, pero abandonó la carrera para dedicarse al periodismo desde 1906. Publicó siempre en la prensa republicana: El País, El Radical, etc, y frecuentó la tertulia literaria del Café de Levante. A los 17 años publicó su primer libro de poemas, Cantares (1904).
Entre 1914 y 1948 residió en París como corresponsal, haciendo bastantes viajes desde 1920, sobre todo a Italia. Mantuvo intensas relaciones con escritores como Pío Baroja y Ramón María del Valle-Inclán. Colaboró en diversos periódicos y revistas como El Sol, Revista de Occidente y La Nación de Buenos Aires.
Fue un activo propagandista de la causa republicana durante la Guerra Civil española y participó en la compra de aviones franceses para el ejército, por lo que se vio forzado a exiliarse en 1939 con el escritor Antonio Machado, al que acompañó hasta Collioure (Francia), donde éste murió.
En 1948 se instaló en Lima (Perú) y dirigió allí la Escuela de Periodismo de la Universidad de San Marcos. Colaboró en numerosas revistas editadas por los exiliados españoles. Escribió cuatro volúmenes de memorias con el nombre genérico de "Los pasos contados". Alcanzó el Premio de la Crítica en 1974 por uno de estos volúmenes, "Los galgos verdugos" (1973). Murió en 1975 en Lima.
(3) El atentado del que se habla en el artículo es el que ocurrió en 1906, cuando Alfonso XIII y la Reina Victoria Eugenia regresaban al Palacio Real, después de su boda. Desde un balcón frente al número 88 de la calle Mayor, Mateo Morral arrojó una bomba a la carroza donde viajaban los reyes, acompañados de la comitiva y en medio de un gran gentío. Los reyes salieron ilesos por muy poco, pero el artefacto ocasionó la muerte de 24 personas.